15.4.17
Para tener libertad, hay que pensar
Creemos que tener libertad es algo que nos cae del cielo simplemente por estar vivos. No. La libertad hay que seguir regándola todos los días del año. No viene con nacer, son más las personas que NO tienen libertad que las que disponemos de ella. Incluso las que la tenemos, hemos conocido diversos grados de libertad. No es algo fijo, constante, inamovible. Cuidado con los engaños. ¿Qué haces tú por cuidar la libertad?
Engaño en las quinielas. Que todo es posible
No sé, pero tal vez las malas entendederas sirvan para despistar, para poner cara de pavo, para incluso engañar. Es decir para ganar o salir ganando. En este caso no, sin duda, pero por todo se empieza, si se quiere aprender.
13.4.17
Humor romántico con toque final
Confundirse entre la luna y una buena noche romántica es normal. Ambas son redondas y suaves, cariñosas y agradables. Es la naturaleza humana. ¿O la luna no es humana?
Un cielo teatral pero nada amenazante
No siempre los aires vienen limpios y sin amenazas. Depende del momento. Este aire zaragozano parece triste, amenazante, pero es todo teatro, fachada falsa diría yo, efecto de la luz que se está cabreando por tener que irse hacia otro día. No es la normalidad del momento, así que no os preocupeis mucho, puede ser bonito, incluso, el que esté cabreado.
12.4.17
Los placeres no siempre son sexuales
Los placeres en la vida son insondables, oscuros a veces, imposibles de inclusos ser descifrados por los que contemplan. Se puede sentir placer con cualquier cosa o con la contraria. incluso con lo que a otros les produce asco o dolor. Son cosas que los humanos sabemos aunque no nos acostumbremos a ello
Poema de Gloria Fuertes
Me dijeron:
O te subes al carro
o tendrás que empujarlo.
No me subí ni lo empujé.
Me senté en la cuneta
y alrededor de mí,
a su debido tiempo,
brotaron las amapolas
Gloria Fuertes
Aprender a vivir depende de nosotros
La psicóloga Alejandra Vallejo Nágera ha sido entrevistada en Heraldo de Aragón y hemos entresacado tres respuestas para reflexionar sobre lo que nos dice como profesional. Tenemos menos motivos que nuestros abuelos para sentirnos mal, pero en cambio no somos capaces de ser igual de felices que ellos. Algo debe inquietarnos, algo debemos cambiar cada uno de nosotros.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






