Sobre marcos sociales, marcos políticos e ideológicos en comunicación política se ha escrito mucho. Desde puestos conservadores sobre todo, alentando a su uso. La comunicación positiva es un valor en alza, si se sabe hacer bien, para no engañar, para explicar y comunicar verdades, y para transmitir soluciones posibles.
Sin duda los partidos políticos de izquierdas emplean mucho menos estas tácticas de análisis y comunicación social, pues lo consideran manipulador. Pero obviarlos los sitúa en desventaja en la lucha social por defender sus ideas y sobre todo sus actuaciones en política.
Estos sistemas que podríamos encuadrar dentro de los marcos de comunicación, fáciles de emplear (complicados de acertar siempre) se utilizan sobre todo entre grandes grupos de presión política y social, en donde se busca controlar, dominar, manipular los mensajes y las acciones, disimular y actuar con arreglo a lo que se entiende y no con arreglo a lo que se necesita, pues se sabe bien la importancia de disfrazar el mensaje, de encuadrarlo dentro de un marco teórico para que el receptor lo asimile tal y como quiere que sea asimilado por el que lo lanza.
Efectivamente, a veces se emplea la manipulación en el lenguaje para obtener resultados deseados, distintos a los que se obtendrían si no se tuvieran en cuenta las reacciones de la sociedad receptora.
A cada información para convertirla en digerible se la manipulaba con una metáfora, con un cambio en las palabras importantes para complicar el mensaje y tener que aclararlo a continuación con frases hechas, eufemismos o metáforas como si fueran sermones de montaña o de profesor.
No dijimos (nombramos) hasta pasados varios años "crisis económica"…, sino "desaceleración".
Este sistema anterior y viejuno ya, lo hemos entendido todos, pero la comunicación con marcos es algo mucho más complejo y que casi nunca se nota. O lo que es lo mismo. Si lo notan los receptores, es que se está haciendo muy mal.
Pongamos algunos ejemplos. Los niños españoles pasan hambre, algunos enfermos no van a ser atendidos en los hospitales públicos, la educación es de mala calidad y además se está recortando, el desempleo no tiene solución y por ello quien tiene empleo debe estar agradecido a sus jefes, España se ha empobrecido por culpa del gobierno, los banqueros no existen pues no sabemos quienes son.
Son ejemplos mejor o peor manipulados y muchas veces sin darnos cuenta, para que calen como agua boba dentro de nosotros, o al menos en gran parte de nosotros. ¿Es verdad o es mentira lo anterior? Pues depende del tipo de mensaje que has estado bebiendo en los tiempos anteriores a este. Para algunas personas eso es verdad y para otras es una mentira Y lo curioso es que además puede ser verdad o mentira hoy y cambiar en pocos años según quien nos envía el mismo mensaje.
Algunas afirmaciones son actuaciones de izquierda y otras de derechas y que se alimentan ella solas para crear diferenciación ideológica.
La derecha acepta que los niños pasan hambre y hay que resolver ese problema como sea. Asumen que el desempleo es letal para la sociedad y que hay que cuidar los mensajes dirigidos al colectivo desempleado.
Otra cosa son las medidas que toman los que gestionan, siempre explicadas desde la óptica de que son menores a las que les obligan tomar desde Europa, un ente que nos parece malísimo y complicado. Si molesta escupir sobre Europa se hace sobre Alemania, sobre el FMI, sobre la Troika o sobre los hombres de negro. Ejemplos de lo lejos que pillan los enemigos de nuestros problemas particulares.
Este es un mensaje claro de la derecha en estas semanas: “Yo no soy el que crea la pobreza; yo, al contrario, logro que los malos sean menos malos y que se cree enpleo”.
Este es un mensaje claro de la izquierda actual: “Todo lo malo que sucede es culpa del capitalismo o de la ideología liberal conservadora o de los poderes ocultos que son los que de verdad gobiernan”.
Ambos mensajes son falsos (o verdaderos) como mensajes globales, pero son los que interesa trasladar. Y la sociedad cada vez más se va dando cuenta de las manipulaciones. Simplemente por que no se quiere correr el riesgo de informar, de comunicar con espíritu formativo.
La sociedad no es tonta como pretenden y lo que solicita es MÁS comunicación buena, simplemente aséptica, natural y auténtica. Información sin cocinar, simplemente porque somos adultos y ya la cocinaremos nosotros mismos.
Sería más lógico decir:
Gran parte de nuestras reformas actuales vienen marcadas por los dueños de la deuda, pues sobre todo quieren cobrar lo que nos prestaron.






