Es lo habitual, cuando te vas de un sitio, cuando te despiden o cesan, no quieres dejar buenos recuerdos, prefieres hundirte con el sitio, aunque sepas que es una mala idea de cara al futuro. Esta viñeta de Summer del año 1975 es ideal para entenderlo. Aunque hayan pasado 46 años seguimos siendo igual. ¿Lo harían así los romanos o los griegos?
16.11.21
Las mierdas que dejamos cuando nos vamos
Es lo habitual, cuando te vas de un sitio, cuando te despiden o cesan, no quieres dejar buenos recuerdos, prefieres hundirte con el sitio, aunque sepas que es una mala idea de cara al futuro. Esta viñeta de Summer del año 1975 es ideal para entenderlo. Aunque hayan pasado 46 años seguimos siendo igual. ¿Lo harían así los romanos o los griegos?
12.11.21
Antes el ocio nocturno empezaba a las 5 de la tarde
Los mayores, los de mi generación, teníamos el ocio nocturno a las 5 de la tarde. Era la hora en que abrían las discotecas. A partir de las tantas, de la medianoche, solo había ocio para los pudientes y Zaragoza se convertía en un espacio selecto, de lugares elegidos y de poder. Los jóvenes estábamos en casa.
Ahora el ocio nocturno está lleno de jóvenes que ya no tienen que madrugar. Han salido ganando, no se trabaja y no importa el horario.
Hay tanto ocioso disfrutando de su ociosidad, que los que trabajan tienen envidia. Malos tiempos para repensar el futuro.
7.11.21
Un mundo Líquido 2 - La Era PostCovid ¿Es necesaria una renta básica?
¿Teme usted al futuro? ¿Teme no tener pensión en la vejez? ¿Teme ser pobre a final de su vida? Estas son las preguntas que la gente de mediana edad en algún momento se hace. Las respuestas son tan variadas como imaginativas, porque la pandemia ha marcado un antes y un después. Al igual que un descubrimiento arqueológico se cataloga como antes o después de Cristo; así ocurre en estos tiempos, habrá que hablar de antes o después del Covid.
2019 a. del C. (covid)
Decían que estábamos saliendo de la crisis del 2008. Una generación de gente joven que navegaba entre empleos precarios, salidas al extranjero como modernos emigrantes que rememoraban a sus abuelos y rabia contenida porque su país no le había dado lo prometido. Tampoco este país se lo ha dado a la generación de mis padres que se vieron inmersos en una posguerra silenciosa, oscura y unos triajes en residencias y hospitales que determinaban si te salvabas o no cuando tenías este maldito virus.
Los países, en demasiadas ocasiones, son insensibles con la población. Había, por tanto, mucho hartazgo, mucho callar, mucho aguantar empleos precarios con sueldos míseros, demasiadas imposibilidades de pagar hipóteca, alquiler, facturas, sacar adelante a los hijos. En definitiva, mucha rabia contenida que siempre explota por un lado u otro.
2020 d. de C.
El covid nos iba a hacer mejor personas, ¿recuerdan? La geopolítica internacional de repente se iba a hacer humanista por la gracia de Baltasar Gracián. La desigualdad entre ricos y pobres disminuiría. Los terraplanistas adquirirían “volumen” cerebral. Los negacionistas se pondrían la vacuna por la gracia de la ciencia.
Esto es lo que piensan muchos trabajadores, los más débiles, que en diferentes países se han negado a volver a sus trabajos con sueldos míseros. El famoso, Pay them more, de Biden. Por primera vez, estos trabajadores han hecho la peineta al capitalismo más salvaje. Un día estás aquí, al siguiente vete tú a saber. Por tanto, vivo y punto. Ellos sí que han cambiado con el Covid. Son los elegidos del 2020 d. del C.
La pregunta que surge es, ¿y si tuviéramos cientos de millones de personas que le hacen la peineta al capitalismo?
Siento terminar este artículo con más preguntas que con las que lo inicié. Estoy en plan socrático. Mayéutica manda y ya se sabe que este es el camino para el aprendizaje o eso me decían en el instituto cuando estudiaba filosofía.
OLGA NERI
2.11.21
¿Por qué se durmió Joe Biden en Roma? ¿Se puede evitar?
El Jefe del mundo, Joe Biden, se nos ha dormido en la reunión de la Cumbre del Clima en Escocia tras un fin de semana en la que tuvo que asistir en Roma a la Cumbre del G-20, y además lo han pillado las cámaras respirando profundamente, sabiendo que no es la primera vez que en un acto público le sucede algo similar. Mal ejemplo, mala solución.
Se le puede achacar a la edad, que es lo más sencillo, pero también al cansancio lógico de un tiempo acelerado por muchas reuniones y muchos momentos de tensión, y también por una mala planificación de los tiempos por parte de sus asesores.
Yo mismo estuve trabajando con una persona que tenía una actividad tremenda con otras personas, con reuniones alternativas y constantes y además siendo todas ellas muy distintas las unas de las otras.
El cerebro se agota, necesita hacer un reset cada cierto tiempo como les sucede a las máquinas. Y no es ninguna broma que el cansancio que se genera en una actividad mental muy cambiante, es tremendo.
Y esta persona tenía un pequeño truco para remediar este problema de cansancio sobrevenido por agotamiento mental.
Tenía unos 65 años cuando le ví en varias ocasiones con su técnica. Simplemente se dormía un minuto. Solo un minuto y ya era suficiente. Tenía tan interiorizado ese tiempo, ese estado mental, que lo lograba sin problemas. Era como un acto de relajación altísima, que le hacía vaciarse de todo lo anterior y afrontar lo nuevo con nueva actividad.
Se dormía sentado sobre la mesa poniendo los brazos debajo de la cabeza. Pero su forma ideal era tumbado recto y boca arriba, con los brazos cruzados sobre el pecho. Un simple minuto.
¿Pero cómo te tumbas recto si mides casi 1,80 en un despacho donde sólo hay sillas y mesas?
Pues curiosamente esta persona en su propio despacho tenía una pequeña plataforma que servía para recoger una persiana de garaje, de unos 3 metros de larga y escasamente 50 centímetros de ancha. Era su cama preferida para ese minuto. pero lo he visto dormirse en un sillón con las piernas estiradas sobre una mesa baja. Lo importante no es el cómo, sino el minuto para hacer el reset.
Pero sin sacar la cara a Joe Biden, he de decir que si por casualidad se crean actividades intelectuales a ciertas horas, por ejemplo a las 3 ó las 4 de la tarde, y son actividades sedentarias, las personas tienden a dormirse si están simplemente escuchando. No es un drama, es algo habitual que lo sabemos todos y por eso se programas las actividades teniendo en cuenta todo esto, que es natural.
1.11.21
Dos periodistas hablan del Gobierno de Felipe González
El escritor y político de izquierdas Sergio Vilar nos dejó en el año 1986 dos frases en boca de sus protagonistas, periodistas muy reconocidos en los tiempos de la transición, que publicó en su libro "La década sorprendente. 1976-1986" que obtuvo el premio Espejo de España del año 1986. Son dos frases de Manuel Martín Ferran y de Fernando Onega, que en esos años escribieron varios libros sobre el periodo de la Transición y sobre los años de Gobierno socialista con Felipe González.
Efectivamente fueron años de un gran desencanto y el germen del actual cansancio hacia la política de la sociedad española. Es posible que no se dejara desde el mundo mundial que en España se hicieran políticas socialistas, y que tampoco fueran permitidas desde los poderes escondidos de una España llena de franquistas escondidos. Pero nunca se supo ni se quiso explicar.
La Transición llegó a donde llegó o a donde la dejaron que llegara, se quedaron en el camino muchas ilusiones que todavía hoy sufrimos, pero siendo un periodo positivo, no fue suficiente, y sobre todo no supo edificar la España del Futuro, a costa de una pedagogía política y social de la que carecíamos todos en aquellos años 70.
31.10.21
¿Por qué no hay suministros industriales suficientes en España?
Antes de saber bien de qué forma acabará el proceso desbocado que no se entiende aunque se informa de él exhaustivamente todos los días en los medios de comunicación, sobre la subida del precio de la electricidad y el gas, hay que advertir que este problema está sucediendo de similar manera en toda la Europa occidental, que en España viene maravillosamente bien para poder hacer palanca contra el gobierno, y que opino que tanto Rusia como algunos otros países de la zona son responsables de una Guerra Comercial para posicionarse en otra nueva Guerra Fría sin declarar, en donde y con la pandemia los grandes países del mundo buscan debilitar a unos para posicionarse ellos.
Cuando hablamos de adivinar el futuro no podemos dejar de estar atentos al presente que se mueve y que es el que nos lleva al futuro. La pandemia del COVID moverá muchos más elementos que ya creíamos totalmente asentados, pues todos buscan que este serio problema global no les afecta a ellos más que a sus vecinos, y para eso es necesario detectar las fortalezas propias de cada territorio y aprender a defenderte con ellas, contra los que son en teoría unos enemigos fríos o blandos, contra los que pelear en el mundo que salga de todo este proceso.
Y en este proceso entra en juego una nueva acción política global que de alguna manera va unida a la anterior. La falta de suministros de muy variado tipo en esta “Nueva Normalidad” que nos lleva a una clara debilidad industrial del posiblemente mal llamado mundo occidental.
Los posicionamiento políticos globales de esta nueva instabilidad nos llevan ya a una situación de escasez de materias esenciales.
Pero esto está sucediendo también con el cristal, los plásticos, el corcho, algunos minerales, componentes muy diversos que impiden por ejemplo un suministro como el anterior en bebidas alcohólicas, en juguetes, en muebles, en hilo, en materiales muy diversos con los que sin ellos no se puede funcionar y que hemos ido adquiriendo en mercados ajenos a nosotros, que tienen las herramientas para marcar los precios y con ello el encarecimiento y nuestro debilidad y empobrecimiento, pero además son los que marcan nuestra producción y con ello nuestro crecimiento o decrecimiento.
Lo vimos claramente y de forma dramática en la primavera del año 2020 cuando nos dimos cuenta que las mascarillas para defendernos de la pandemia dependían totalmente de mercados asiáticos. Y incluso la ropa para la defensa sanitaria en los hospitales no se producía en Europa.
Todo esto además aderezado con el problema importante y nunca observado desde la sociedad, con la escasez de capacidad de transporte.
En un par de meses, traer un contenedor lleno de suministros desde China hasta Europa ha pasado de los 2.500 euros a los 14.000 euros, y con dificultades de fecha de entrega. Eso se trasladará a los consumidores, sean fábricas o personas, siempre a los clientes finales, pero además supondrá frenazo en la producción, y con ello gastos sociales para mantener sueldos con ERTE o con desempleo temporal.
Tendremos menos producción, menos ingresos, pero a su vez más gastos sociales y mas debilidades para poder competir en un mercado globalizado. Y de momento sin capacidad clara de una defensa activa, ni de capacidad para torcer esas realidades pues nuestra dependencia es brutal incluso en el mercado de la investigación.
Ya sabemos también que en pocas semanas va a subir brutalmente el precio del gas por el efecto de la demanda al llevar el frío en el hemisferio norte, que en España podemos tener dificultades de suministro por las tensiones entre Marruecos y Argelia, y que incluso teniendo detectado el problema, no es posible remediarlo en el corto plazo.
O el mundo consumista occidental es capaz de organizarse de otra manera o entraremos en un 2022 que será peor, incluso con la pandemia doblegada, que tampoco eso está asegurado en el otoño de 2021, pues hay una corriente clara y potente para desbancar a los EEUU como primera potencia, y que China entre con suma fuerza a intentar mover las palancas de todo el mundo.
¿Por qué sube el precio de la electricidad sin control?
Hemos entrado en este Otoño de 2021 llenos de preguntas y dudas, temores y avisos. Es ya esa Nueva Normalidad que todavía no es normalidad. Estamos empezando a ver el precio que hay que pagar por la pandemia y estos casi dos años (de momento) de parón global. Precio que nos llevará hacia una crisis económica.
A partir de este verano 2021 del que creíamos iba a marcar el inicio de una nueva vida nos hemos topado con algo que considerábamos imposible y sobre todo consideramos inentendible. El precio de la electricidad en España se ha ido multiplicando hasta casi X8 cuando considerábamos que era algo que casi no se movía de precio, que afectaba poco en la factura final, y mucho menos que pudiera producir tensiones diarias.
Porque lo curioso es que nos hemos ido acostumbrando a que cada día el precio de la electricidad se mueva hacia arriba o hacia abajo en cantidades que pueden rondar un 30% diario. Y que incluso se mueven de precio según horas dentro del mismo día. Empezamos con sonrisas cuando se nos explicaban las tarifas que se cambiaban según las horas del día y hablábamos de tener que poner la lavadora a las 3 de la madrugada.
El problema grave no es que cada uno de nosotros paguemos más por nuestra propia factura de electricidad, de energía pues esto se va a contagiar al gas. El grave problema es por una parte la posible escasez de energía, y por otra que estos precios descontrolados ya los están sufriendo las empresas con facturas de energía mucho más altos que en los hogares, y que necesitan trasladar a sus producciones.
Si ya en este octubre hemos visto como la inflación se ha colocado en un 5,5%, una cifra que no se recordaba desde hace tres décadas, todo puede tender a ser descontrolado. Y eso sí supone un añadido negativo a los hogares españoles que no solo tienen ya que soportar la subida de su energía, sino la de la cesta de la compra, la de cualquier producto que intentan adquirir.
Y volvemos al enunciado inicial. ¿Por qué sube el precio de la electricidad tan desbocadamente? Hace un año el precio del megavarios estaba sobre los 40 euros, y en este octubre hemos llegado a pagar por el 230 euros.
Todo parece que se debe a una serie de factores que personalmente no me explican lo suficiene estas brutales subidas.
Pero estos factores no parecen suficientes para que las subidas hayan sido tan altísimas. Insisten en que se debió al encarecimiento de los derechos de emisión de CO2 (debido a que son cada vez más caros porque la Unión Europea pretende reducir el uso de los combustibles fósiles) así como por el encarecimiento de los precios del gas, materia que emplean las centrales de ciclo combinado.
De ser cierto tendríamos que ir pensando que en este invierno vamos a llorar frío en los hogares pues el precio del gas también se nos disparará. Aunque mucho más peregrina parece la excusa de que este verano ha sido muy caluroso y el consumo ha subido mucho por los aires acondicionados.
Los precios del mercado de emisiones también han sufrido un importante incremento de en torno al 100 %, en tan solo seis meses.
En el tramo más caro del 7 de octubre de 2021, entre las ocho y las nueve de la noche, el MWh rebasó los 319 euros. Si hablamos de precios medios para dulcificar estas subidas y bajadas podemos decir que en el año 2020 fue de 40,4%, que en el año 2015 de unos 64 euros, o de que en el año 2010 no llegó a los 46 euros. En este septiembre hemos estado sobre los 161 euros el megavatio. Seguiremos atentos.






