No hace muchos días un teniente coronel alentaba y animaba a un Golpe de Estado desde un espacio público de Madrid, desde el Casino Militar ubicado en la Gran Vía. Insultaba a todos, incluida a la oposición conservadora, esos mismos que se sienten a salvo de estas barbaridades españolas y africanas, pensando que como son de derechas están vacunados.
Hoy mismo un trabajador del PP ha admitido que manipuló un bote de gas pimienta que una diputada del PP exhibió en el Congreso y que hizo una tontería española en los pasillos de las Cortes españolas. La Policía ha tenido que acordonar varias zonas de la Cámara Baja, donde 12 personas han sido atendidas por los servicios sanitarios. Ana Vázquez, la diputada, había asegurado que el espray estaba vacío.






