31.12.10

Hubo una vez en España un partido que se llamaba socialista y obrero

No hay duda de que pertenezco a una generación diferente a la que ya domina la sociedad española. No me afectan las mismas cosas y lo que es peor, me afectan mucho más que a la mayoría otras que pasan desapercibidas.
Lo de subir la jubilación hasta los 67 años me parece un castigo que dispara contra la línea de flotación de todos los trabajadores. La aspiración de un trabajador no puede ser la de trabajar más años a una edad en la que flaquea hasta las ganas de seguir. Es muy fácil hablar con 30 años de estos temas, con 40 años de estos asuntos que ven en sus padres, pero hay que observar a quien ya ha trabajado 45/50 años seguidos y ver su cara cuando se le obliga a tener que trabajar otro dos años más. Si estas son las leyes que debe poner un gobierno que dijo ser socialista cuando se presentó para ser votado nos están engañando con las leyes históricas del socialismo internacional. Que nadie se engañe, ya no hay ningún partido socialista grande en España, si acaso pequeños partidos que no son votados. La sociedad no quiere que en España hay un partido de izquierdas, y no busquemos culpables fuera. Somos nosotros los únicos responsables de esta barbaridad social de la que se reían dentro de unas décadas los futuros ciudadanos, aunque por entonces se viva estadísticamente hasta los 100 años. Los que hoy se jubilan, los que se jubilarán en las dos próximas décadas serán en su mayoría hombres. Personas que no sobrevivirán con calidad de vida más allá de los 70/75 años. Se les concede un periodo de descanso teórico después de empezar a trabajar con 14 años de edad, de entre 3 y 8 años de calidad. Eso es todo lo que ha conseguido la ideología socialista que se presenta en España como tal. Socialista y obrera. Con dos cojones bien puestos.