9.10.18

Ideas de una universidad asiática. Tal vez haya que leerlas

La Universidad Nacional de Singapur es la más antigua de Singapur, con más de un siglo entre sus paredes impartiendo una calidad que la coloca en el puesto 22 del mundo. Su rector, Tan Eng Chye explica en una entrevista tras visitar España que hay que renovarse o morir, también en educación, y que los gobiernos deben apoyar las universidades pues representan el futuro de la sociedad. De ellas saldrán los gestores de un país en todas sus variables. Hay que recordar para poner en contexto que la Universidad Nacional de Singapur tiene un precio de unos 24.000 euros al año por alumno matriculado.

Hay un detalle curioso que no siempre tenemos en cuenta en España. Cuando un país es pequeño o no tiene materias primas, su gran activo son LAS PERSONAS, así que invertir en educación para esas personas es invertir en el país. Otro matiz importante es que las universidades deben ser atemporales del tipo de gobierno de cada momento. Los gobiernos NUNCA deben inmiscuirse en los trabajos e investigaciones de la Universidad y nunca deben modificar sus apoyos, gobierne quien gobierne.

Una Universidad no puede crear ni enseñar talento, si antes no tienen contratados como profesores e investigadores a los mejores talentos del país. Deben trabajar juntos los profesores con los universitarios, para expandir a la sociedad sus trabajos. La clave según Tan Eng Chye es la calidad y nunca la cantidad. El profesor debe ser profesor, y luego investigador.

Ellos trabaja muy bien una experiencia que en España no existe con normalidad. Los Laboratorios Cooperativos o lo que podríamos conocer mejor como Prácticas en Empresas Seleccionadas. Pero estamos hablando siempre no de mano de obra barata en las empresas con universitarios en prácticas, sino de más y mejor aprendizaje de los universitarios dentro de empresas colaboradoras que no los emplean para trabajar sino para aprender e investigar.

Otro detalle novedoso es la posibilidad de que los licenciados puedan volver 20 años después de terminar su carrera en la Universidad para actualizar sus conocimientos con programas novedosos. Se identifican los cambios habidos en cada especialidad y se imparten cursos de actualización. En estos momentos es muy posible que haya que acortar estos tiempos, pues la velocidad de los cambios es tremenda en algunas especialidades y un licenciado con 40 ó 50 años de edad, le resulta ya muy complejo adaptarse de golpe a tantísimos cambios desde su carrera universitaria.

Un asunto que en la actualidad se está analizado para reflexionar desde las discrepancias es hasta qué volumen debe la Universidad admitir a alumnos. La masificación es un problema que afecta a la calidad final de los alumnos. Si se producen excesivos graduados para pocos puestos de trabajo tenemos un problema que debemos resolver de alguna manera. No se pueden crear licenciados que ya sabemos de antemano que no van a poder trabajar de lo que están estudiando. Es hacerles perder su valioso tiempo y al país una parte de su economía que debería ir a otro tipo de formación.