¿A qué edad empezamos a envejecer de verdad?

Es posible que estemos equivocados la mayoría de nosotros sobre el momento vital en el que empezamos a envejecer casi de golpe. Momentos en nuestra edad en que realmente nuestras proteínas, las energía internas de nuestras células, empiezan a cambiar de forma relativamente alta. Y eso se produce casi de golpe en ciertos momentos de nuestra edad biológica, según los últimos estudios.

Tenemos según estos, tres momentos de cambios profundos en las proteínas de nuestra sangre. A los 34 años, a los 60 años y a los 78 años. Momentos más o menos, en los que nuestro cuerpo realmente cambia y se transforma como si fuéramos subiendo o bajando una escalera vital, a peldaños. No es una edad fija, pues el margen que tenemos está entre los 2 a 3 años por arriba y por abajo.

Con el análisis de 9 a 10 proteinas bien elegidas de la sangre se puede determinar con claridad qué edad tiene esa persona portadora de la muestra, sabiendo de qué manera están esas proteínas. De todas ellas se puede saber el estado de salud de nuestras partes del cuerpo y lo más importante su edad de desgaste. Podemos tener un corazón de 75 años y un hígado de 60 con un estómago de 40. Eso nos indicaría el estado de nuestra salud y por donde debemos cuidarnos con más contundencia aunque no nos esté dando problemas.

Cuando cambian nuestras proteínas en sangre, nos demos cuenta o no, en realidad estamos cambiando nosotros. Y que estamos envejeciendo a la velocidad en que ellas envejecen. Es el marcado más exacto, sin duda mucho más que nuestro espejo o nuestra sensación de cansancio. Y sobre todo es anterior.

Y a la vez sabemos que estas proteínas que llevamos en el plasma pueden permanecer años de forma constante sin cambios entre nosotros, y en poco tiempo cambiar de forma brusca, por lo que el envejecimiento se produce también de forma brusca, más o menos atenuada por el resto de elementos de nuestro cuerpo. Sobre todo en esas tres fases de edades que representan la edad adulta real, la edad media tardía y la vejez clara.