¿Sirven los sistema Privados de Pensiones? Veamos qué ha sucedido en Chile

Nos quejamos del sistema de pensiones de España, y nos debe entrar la risa floja cuando no el cabreo más monumental por lo que de mentira representa ese miedo y esos temores manipuladores de algunos listillos que sabe muy bien lo que hay que hacer con los dineros de “los otros”.

El ejemplo de lo que está sucediendo en Chile y nos sirve de maravilla para entender de qué manera nos pueden engañar y encima dejarnos contentos durante un tiempo. Si hay dudas, mirar Pensiones de Chile o preguntar a chilenos.

En Chile con Pinochet quisieron y lograron copiar con fallos el sistema americano de pensiones, los Fondos de Pensiones Privados que desde 1981 los políticos y economistas venidos desde los EEUU aunque fueran chilenos impusieron como una maravillosa forma de garantizar las pensiones.

Los trabajadores se fiaron de los listos neoliberales y cayeron en la trampa, muy agradecidos además. Con un ahorro obligado que partía de un 10% de sus sueldos, los trabajadores chilenos entregaban a los Fondos Privados de Pensiones sus ahorros o parte de sus ingresos, para luego cuando se jubilaran poder cobrar un sueldo que se garantizaba teóricamente al menos en un 80% del sueldo que se cobraba al dejar de trabajar.

Pero además aquellos dineros, ahorro entregados a los Fondos Privados de Pensiones empezaron a subir de forma espectacular, con rentabilidades superiores al 10% anual. Tu propio dinero te estaba entregando una rentabilidad fabulosa, aunque es verdad que eran números que se añadían a tu cuenta, pero que nunca se recibían pues había que esperar al momento de la jubilación. 

Es decir, como era dinero que no había que repartir todavía, podían ser dineros virtuales que subían como la espuma para lograr más ingresos, más ahorros al lamín (engaño) de que iban a dar más beneficios todavía.

Pero en realidad era una forma de que las grandes empresas chilenas, americanas y españolas se hicieran con montones de capitales, que los bancos lograran ingresos y liquidez con los que comenzar inversiones de tamaño brutal sin coste real. 

El propio Gobierno de Chile lograba poner en circulación Deuda Pública que compraban estos Fondos de Pensiones con las ayudas de los grandes Bancos (alguno español) con el dinero de todos los chilenos. 

Estos Fondos de Pensiones financiaban todo el sistema de empresas de todo tipo en manos de multinacionales o no, a precios irrisorios. 

¿Y la rentabilidad? 

Miles de millones se prestaban entre unos y otros, logrando rentabilidades fabulosas, pero que en realidad eran números sobre papel. Los únicos que aportaban billetes de verdad eran los trabajadores con parte de su sueldo y sus ahorros buscando rentabilidad que nadie ofrecía.

Aquel sistema maravilloso se intentó copiar en diversos países, incluida la España de Aznar, pero algo vieron equivocado (jopetas) y al final vieron que era un sistema piramidal maravillosamente legal y agradecido sobre el papel. 

Lo curioso es que al final todos estos Fondos de Pensiones los tiene en propiedad diversas empresas de seguros que en su mayoría están en manos de los EEUU. Chile aporta, el Gobierno de Chile se beneficia de refilón, pero los grandes manipuladores de esos dineros son empresas ajenas a Chile. Cuidado con exportar estos sistemas a países débiles.

Si aquello hubiera sido real, hoy los jubilados nuevos cobrarían sobre los 1.500 dólares al mes, pero no llegan a los 400 dólares. Y muchos de ellos, los que no quisieron añadir sus ahorros a estos Fondos Privados no llevan a los 200 dólares al mes. ¿Y por qué? 

Pues simplemente porque vino la crisis, el sistema estaba totalmente equivocado al llevarse hacia empresas y bancos que no siempre pueden devolver lo que reciben, por la devaluaciones de las monedas, y porque todo sistema piramidal necesita mayores ingresos que salidas, y con la crisis hay menos trabajadores en activo, los sueldos son más bajos y lo que se aporta es mucho menor. Imposible de pagar con lo que se recibe.

Precarizar el mercado de trabajo supone precarizar el sistema de pensiones.
Jugar con la suma de las pensiones entregando a los bancos “nuestro” dinero además de muy peligroso es un ejercicio de laboratorio financiero que no podemos controlar en democracia. Si además es un sistema basado en dictaduras económicas, ya ni cuento.