Jueves lardero, saturnales de primavera

Hay pequeñas fiestas religiosas o ancestrales, convertidas con el paso de los tiempos en fiestas populares que pierden su primitivo sentido, pero que se mantienen vivas. En realidad es una fiesta de “salir” al campo, de empezar a notar que se puede volver a la calle, que los fríos más duros han pasado y que además hay que celebrarlo con “grasas”, posiblemente las que habían quedado tras los meses encerrados en el hogar sin poder tomar alimentos frescos.

Jueves lardero viene de “lardear” o untar el pan de grasa. Y a partir de esta realidad se sale al campo a comer chorizo, longanizas, huevos fritos, hornazos, tortillas con embutidos, bollos preñados, siempre productos grasos con pan y fiesta, cambiando algunos detalles entre las diversas zonas de España en donde se celebra.

El jueves anterior a la semana de Carnavales se toma como el inicio de las fiestas carnales, de comidas copiosas y vinos nuevos. En realidad es muy posible que dentro de esta fiesta no existiera en su nacimiento ninguna religiosidad marcada y cambiante pero en España el peso del catolicismo ha sido total durante siglos.

Es cierto que ahora es una entrada al periodo en donde está permitido comer de todo sabiendo que en breves fechas entraremos en la Cuaresma donde la carne está entre prohibida y restringida según siglos. Pero también es cierto que su base se asienta sobre los Saturnales paganos, que si se celebraban como norma a finales de año, en las fechas similares a las actuales navidades, también se celebraban en el final del invierno.

Fechas ambas para demostrar el triunfo en el lucha contra la oscuridad del día más corto que cae en los últimos días de diciembre y el triunfo sobre el frío que sucede en los últimos días de febrero y primeros de marzo. En ambos casos son fiestas agrarias, del final de la recogida de la uva y de los últimos productos agrarios, y en el de marzo el inicio del trabajo en el campo, sembrando y arando.