¿Podrá Joe Biden contener los populismos violentos?


Decía en otros espacios que el Asalto al Capitolio había supuesto el derrocamiento de las ideas golpistas del populismo incluso mucho más allá de los EEUU, y creo que me equivocaba aunque he preferido no rectificar mis palabras. Lo que es y representa Trump —a siete días de tener que dejar el poder en los EEUU— sigue en la vena de 70 millones de americanos que lo han seguido votando hace solo un mes. En la medida en que el sistema quiera ir contra lo que representa Trump esos votantes cabreados se sentirán más dolidos.

El populismo se alimenta de cabreos, no de líderes, y retirado uno personaje casi imposible de comprender pero con voz alentadora al populismo pobre desde casi la aristocracia, y como las ideas siguen en su mismo lugar, surgirá otro o incluso no surgirá ninguno pero dará igual, pues el inconformismo se mantiene y las ganas para derrocar lo establecido siguen alentadas y alimentadas. 

El populismo una vez abierta la lata de los olores, es complicado de recoger y meter en el bote otra vez, pues se expande y no es posible frenarlo para retirarlo, excepto que hagas una labor que contenga los contagios, la expansión de los desencuentros y las violencias retenidas. 

¿Podrá Joe Biden hacer ese trabajo cuando encima de la mesa tiene tantos millones de americanos que han aprendido a odiarlo antes de a respetarlo?