1.1.24

Errores tremendos que han costado dos guerras brutales


Entrar en un Año Nuevo no supone como todos sabemos, nada nuevo bajo el sol de las realidades. Seguimos matándonos en Gaza o en Ucrania. Es curioso que en ambos casos y por diferentes motivos, se enfrentan dos países tremendamente diferentes en sus capacidades militares, y en ambos casos la guerra empieza y se mantiene en uno solo de los territorios. El otro país casi no está notando que hay guerra en su propia nación.

El país débil, en ambos casos, sufre las embestidas del fuerte y sin mesura o medida, pues este no se cree en la obligación de tener piedad. 

En ambos casos los países fuertes esgrimen el principio de Seguridad Nacional. Ni Rusia puede consentir que la OTAN entre a la puerta de sus fronteras, ni Israel puede consentir que le vuelvan a realizar matanzas terroristas como la de octubre. 

Pero parece que en ambos casos, la única solución es destrozar ciudades, matar a miles de civiles, meter miedo en los interiores de los huesos de las sociedades débiles, que en realidad no tienen nada que ver ni con los ataques terroristas ni en las torpezas de Europa.

Tendemos a olvidarnos de que la Guerra de Rusia contra Ucrania estuvo a punto de no comenzar y el mundo no supo leer lo que estaba a punto de suceder.

Y también tendemos a olvidarnos que ni los servicios secretos de Israel o de los EEUU o la OTAN fueron capaces de detectar la venta y transporte de miles de cohetes desde algún país enemigo a los túneles de Gaza, en donde se prepararon para un ataque de ciento de terroristas contra Israel.

Los civiles que viven en Gaza y Ucrania, los que todavía no están muertos, esos, no tienen nada que ver con esos errores tremendos.

Nota.: En la imagen vemos a uno de los edificios afectados por el ataque ruso sobre Dnipró, este viernes.ARSEN DZODZAIEV (EFE)