Hay un artículo periodístico que publicó el diario El País en el año 1982, y que tituló Francisco Umbral que fue su autor, como: "El voto inútil". Han pasado 43 años de aquello. ¡¡Uff!!
Y decía que para muchos el voto inútil era realmente el voto útil, el que más valor tenía, el moralmente más útil. Un voto inútil es un voto moral, no es un voto de conveniencia sino de convicción. Es un voto contra algo. Una decisión mejor que no ir a votar.
Y terminaba diciendo Umbral que había que tener mucho cuidado con el voto inútil pues también entra en las urnas, y eso supone que como se suma, se sabe si aumenta o disminuye, es decir, si puede desaparecer o se puede convertir en una alternativa.
Habitualmente el voto inútil es votar al perdedor. Por eso funcionan tan bien las encuestas y se pagan, para convencer de que no debemos desperdiciar el voto con opciones que no van a salir, pues lo convertimos en un voto inútil.
Que también es jodido asumir que esa explicación siendo verdadera, es una gran manipulación.
Si el voto inútil ganara, dejaría de ser un voto inútil, aunque eso supusiera joder bien jodido al ganador que no se lo esperara. Pero la vida es así, vamos de sorpresa en sorpresa.
Lo cierto y de cara a esta España del 2026 ya, aunque todavía no hayamos entrado, el voto inútil puede ser una gran variedad callada, escondida, que puede joder todo lo que se menea. Y sí, lo sé. Hay tanto voto inútil en donde elegir, que a veces no se sabe bien sobre cuál depositar sus malas hostias.

No hay comentarios:
Publicar un comentario