16.8.06

Formación Profesional, debe mejorar

Cuando alguna noticia no me convence, pienso que está maquillada…, debe ser la edad. Y en temas de Formación Profesional, apuntarse medallas cuando hay tanto trabajo por hacer me sabe muy malo.

Es cierto que se hacen cosas interesantes, que en algunas zonas de España se está funcionando mucho mejor que en otras (hasta donde yo sé Aragón no es de las más osadas en la implantación de nuevas actualizaciones curriculares) y que sobre todo los chavales del "fracaso escolar" lo tiene muy mal para encontrar trabajo y para poder crecer en formación, en sueldo y en seguridad.

Por eso me revuelvo con tristeza. Decir que los Ciclos Superiores están muy bien, dedicar muchas líneas a ellos y querer compararlos con la Universidad cuando en realidad empiezan en el mismo punto —con un Bachiller ya superado que ha funcionado como criba— es maquillar la verdad.

No escucho las mismas palabras de alegría con los Ciclos Medios, ni con todos los demás sistemas de adaptación escolar y laboral para jóvenes que se van quedando en el camino. 

No, no me digáis ahora que tal tema funciona muy bien, que yo lo sé, hablemos en general, con cifras generales. 

Hoy el trabajo está mal, los chavales salen de la escuela (incluidos los que hacen FP) sin preparación laboral suficiente (y digo suficiente porque mi corrector de estilo no permite poner otro adjetivo), y ponerse medallas supone dormirse en los laureles.

Hay mucho camino por recorrer, mucho por hacer si queremos compararnos con Europa.

La PAZ se construye queriendo la paz

Dicen los que son profesionales de la guerra, que la paz es un periodo que existe entre dos guerras. Un espacio vacío en "su" tiempo. Pero para los que nos hemos acostumbrado a vivir en paz (qué malos chicos somos), la guerra cuando les afecta a otros es simplemente un drama, y nunca queremos ni pensar lo que sería si nos afectara a nosotros.

Parece que hemos entrado en un periodo de posible calma, en una paz hilvanada con hilo fino y posiblemente delgado, en donde todos han ganado pero incomprensiblemente todos han sufrido cientos o miles de muertos. Personas como tú y como yo.

¿Les han preguntado a los que han perdido a sus hijos, a sus familias, sus puestos de trabajo y sus hogares, sus recuerdos y su pasado…, si han ganado o perdido? ¿Importa eso?

Lo curioso es que desde este mundo casi nadie ha mirado el mapa, pocos deseamos saber cual es la historia real de los conflictos por si se contagia algo, preferimos ver en la pantalla tonta las imágenes y a ser posible que sean suaves y fuera de la hora de la cena para no molestar. 

Nos da igual si los que mueren son unos u otros, porque muchos de nosotros pensamos que son como películas americanas de una tarde de verano. Pero creo que a ninguna le van a dar el Oscar. Somos con perdón, unos inútiles útiles, que simplemente miramos.

15.8.06

Acerca de…, nosotros

Usted desea saber más de nosotros, lo intuíamos, pues no se apure, se lo vamos a contar, faltaría más.

Somos gentes de Aragón, un país de esta España compleja pero a veces incluso acomplejada, que no es capaz de asumir que dos más dos pueden ser más que cuatro.

De un barrio de la márgen izquierda de una ciudad grande que sueña.

Uno de nosotros tiene más de cincuenta tacos pero el otro está de buen ver y no llega a la veintena, que es una edad medio loca, medio maravillosa.

Somos personas cabreadas, sarcásticas, duras como el sol de agosto, impresores y diseñadores, fotógrafos y economistas, cocineros y escritores, traductores de libros y poetas que no saben escribir, bebedores de Jack Daniel's y de combinados sin alcohol, políticos de variado pelaje y soñadores de vidas libres.

Somos viajeros de todo lo que se nos presenta a tiro, amigos de poca gente para nuestro gusto pero amigos profundos. Amantes de la paz y de la libertad, de la justicia y de las injusticias, porque entendemos que dentro de ellas hay personas que tal vez necesitan un abrazo, de lo que no se ve y de lo que no nos quieren enseñar.

Somos pequeños imbéciles que disfrutan escribiendo y desnudándose, gritando a ninguna parte, volando con los dedos y el teclado.

Somos tú, porque ahora nosotros somos la voz de cualquiera que también esté loco, estamos dentro de tu casa. No tengas miedo, nos iremos en cuanto tú quieras que nos vayamos.

10.8.06

El valor de reclamar de los servicios malos

Hoy el Catedrático de Economía de la UB, D. Germà Bel publica en "El Periódico de Cataluña" un interesante artículo sobre el derecho y el valor de reclamar en los servicios que recibimos, cuando no son de nuestro agrado.

No se trata de ser unos toca narices, pero si de cuidar la calidad de los servicios que cada día son menores, por mor de reajustes de plantillas, de peor calidad humana y profesional en las personas que nos atienden o por ajustes de costos en los servicios.

Los servicios públicos deben tener que escuchar nuestra voz cada vez que algo creemos que no funciona bien. Ser lógicos en nuestras quejas, pero ser.

Y en los servicios privados la libertad de elegir tiene que ser nuestra mayor arma a la hora de quejarnos, sin que por ello no dejemos de informar a los responsables nuestra queja verbal y por escrito en hojas de reclamaciones si fuera necesario. 

En todas las empresas de atención al público hay un responsable, y podemos pedir el nombre de la persona que nos ha atendido para quejarnos de ella a su superior, además de existir la posibilidad de que solicitar hojas de reclamaciones oficiales para que quede constancia en consumo nuestra queja.

El silencio es la peor de las soluciones.

7.8.06

La soledad es no tener donde agarrarse

La soledad no se puede soportar. Es imposible estar sin ataduras vagando por la vida y estar cuerdo. No nos engañemos, necesitamos tener al menos una compañía suficiente, que nunca en todas las personas es en la misma cantidad, pero siempre es imprescindible.

Y si no lo tenemos fácil, que es posible, lo tenemos que seguir intentando todas las horas del día. Si queremos pescar hay que estar con la caña tendida hasta conseguir el objetivo. 

Necesitamos tener un hilo al que agarrarnos, pero no todos los días, tampoco es eso, sino cuando los aires vienen fuertes y es necesario contar con un agarre para que te ayude a seguir sujeta a la vida.

No lo dudes, si no tienen con quien hay que buscarlos con suavidad, hay que arrimarse a los que sabes que pueden ayudarte. Ellos estarán allí para acompañarte.

6.8.06

Hay amigos, conocidos y saludables

No es ningún secreto que quien tiene un amigo de verdad tiene un tesoro, pero los amigos no se mantienen solos como tampoco las buenas plantas de jardín. Hay que mimarlos como el amor de la pareja, hay que cuidarlos desde incluso la distancia, hay que darles aire para que respiren y una cierta separación para que no se asfixie la relación.

Las amistades son tan necesarias que cuando falta alguna por motivos inevitables, hay que intentar buscar otra para que la sustituya, labor esta complicada pero inevitable.

Un cambio de domicilio, una sustitución en la pareja estable, un cambio de trabajo, pueden ser motivos por los que ciertas amistades se distancien. Hay que procurar mantener vivas las relaciones y crear nuevas en los nuevos lugares de vida.

Y recuerde siempre que hay amigos, conocidos y saludables. No los confunda.

1.8.06

¿Ustedes tienen pueblo? Qué suerte

Yo no he tenido nunca pueblo mío, y eso es una pérdida mental importante, se lo aseguro. Mi padre tenía y de pequeños nos llevaba a veranear cuando los meses de fiesta escolar lo permitían. Aquellos contactos con las gallinas, con los cerdos y el burro, aquellos viajes en remolque a segar o a trillar y aquellas meriendas en el campo no se olvidan jamás. Era otro mundo lleno de otra vida.

Aquel ir a pescar cangrejos, perdernos por el soto escuchando los ruidos de los zorros o empezar a entender las diferentes hierbas que da el campo, es una escuela de vida increible.

Los pueblos se están quedando vacíos, incluso en silencio diría, y con ellos perdemos una manera de vivir, de entender los tempos de las cosas que nunca más sabremos recuperar. Vacíos sobre todo de actividad natural, aunque los fines de semana se llenen de personas que quieren descansar o cambiar.

Aquellos sabores y olores, aquellos frescos a la caída del sol con olor a hierba o aquellos crepitares de las ramas en la hoguera mientras esperaban las sardinas, quietas ellas porque ya no se enteraban y las bocas se llenaba de vino clarete en porrón…, no se repitan tanto, porque no hemos sabido elegir bien.

¿Recodáis el sabor del chorizo de olla o del cocido con bola o de los torreznos bien fritos y crujientes? ¡Qué suerte tenéis, puñeteros, si todavía podéis vivir algunos momentos así!