4.12.11

Las deudas nos convierten en gallinas asustadas y esclavas

Toca ser austeros, ahorrar si es posible, no gastar más de lo que podemos, intentar no adeudarnos mucho, poner orden en nuestra economía. Pero sobre todo…

 No estar pillados por los bancos, con deudas de complicado pago, pues nos tendrán pillados y seremos sus esclavos.

Si somos austeros y sabemos gastar lo justo, seremos más libres, más felices, más ricos. Sabremos disfrutar más de lo que poseemos, pues sabremos valorarlo más y mejor. Si en cambio estamos en las manos de especuladores, siempre estaremos agarrados de las agallas y no podremos hacer otra casa que obedecerles y trabajar para ellos.

No es necesario poseer grandes cosas, muchas riquezas. Lo importantes es saber disfrutar de las que se tienen, tener libertad personal para adquirirlas y saber qué cuesta poseer algo, que su precio no es en monedas sino en horas de trabajo. ¿Cuántas horas de nuestro trabajo cuesta una comida de un restaurante caro?, ¿cuántas un vestido de moda, un teléfono móvil nuevo, un viaje de fin de semana?

Conseguir la excelencia, caminando por diversos caminos y logros

Conseguir algo que se espera y desea, ese intento por llegar a la perfección o hacia la excelencia, es un tema complejo y que tiene diversas variables según culturas. Estamos desde hace unas décadas entrando de lleno en el sistema anglosajón del "logro" de la “excelencia” con todo lo que esto conlleva.
No se trata ya de alcanzar los objetivos marcados, y podríamos hablar aquí de si son estos correctos, si son cortos o largos, si son excesivos o no. Pero en cambio sin olvidarnos de estas variables, nos centraremos en otra circunstancia más anglosajona que a veces nos destroza la empresa, sea esta la que sea. Empresa comercial, industrial, política. Relación familiar, educativa, política, productiva.

El sistema anglosajón no pone una medida a las cosas, la medida la pone la suma del equipo que forma parte de la empresa (actividad, tarea) a realizar.

Pensemos en el sistema que empleamos para entrar en la Universidad en España. Se entra o se queda fuera por una nota de corte que la dan los alumnos.
Si en la carrera de medicina el corte en un año en concreto está en 8,35 quiere decir que —como entran sólo los 150 mejores alumnos, no hay más plazas—, el peor de los 150 de la lista seleccionada tuvo una nota de 8,35. Quien tiene un 8,34 no entra.
Es un sistema, pero también se podría hacer otro. Imaginemos que se hace una selección personal para detectar los 150 posibles mejores médicos con arreglo a cualidades humanas, los 150 mejores empáticos o los 150 mejores candidatos que son capaces de no llevarse a casa el estrés de su trabajo que es mucho. Son cualidades superiores a haber tenido una buena nota en bachillerato, sobre materias como matemáticas, informática, historia del arte, griego o filosofía. El sistema que empleamos está bien ¿no?, pues ahora voy yo y digo que no, que es un error, que es planteable y muy mejorable.

Imaginaros que nadie quiera ser médico, y que entonces para llenar las 150 plazas se presenten menos estudiantes que ahora, y que por ello la nota de corte queda fijada en 5,05. No habremos cambiado el sistema, pero en cambio los resultados serán muy distintos. Simplemente dependemos de que quieren o no ser médicos los que todavía no han empezado a estudiar nada de medicina, para que los futuros médicos sean más o menos “listos”, con mejores o peores notas en su bachiller y selectividad.
Ahora traslademos esto a una empresa que selecciona gente o que los organiza para una tarea concreta, a un partido político que elije a líderes, a un análisis social determinado.

Si sólo nos basamos en el sistema expuesto, de elegir al mejor entre los que se presentan, el mejor de una empresa puede ser alguien mediocre, y cuando todo el funcionamiento de la selección de personal o de control de calidad se basa en elegir a los mejores sin poner antes unos objetivos deseables, nos encontramos con empresas mediocres o con objetivos absurdos. O incluso puede ser mucho mejor de lo que es deseable para el puesto a desarrollar y sentirse a los pocos meses aburrido, quemado, mal entendido.

No creo que los antiguos test de selección, en las pruebas psicotécnicas, en las puntuaciones de libro. Antes hay que diseñar muy bien todo proceso, personalizarlo y realizar entrevistas personales que tengan en cuenta muchos puntos, adaptados a las personas y a los puestos a desarrollar.
Si necesitamos a un 6 en nuestro equipo, que no nos nuble la vista, que no nos contente el asunto si encontramos a un 9, porque nos estaremos equivocando. Si buscamos un 6, procuremos formarle luego para que crezca y que tenga unos objetivos alcanzables, posibles, interesantes para él y para la empresa, pero no admitamos en el grupo a alguien superior a lo que en principio nos hemos planteado, porque pueden surgir conflictos.

Lo importante pues es decidir qué necesitamos, diseñar la necesidad y saber buscar quien mejor la pueda ejercer. Ni más, ni menos. La excelencia no se basa en tener a excelentes, famosos y reconocidos delanteros centros con grandes goles en su haber, ejerciendo de laterales o de porteros. El mejor es que el más se acerca a lo que se necesita y el que pone más énfasis en seguir aprendiendo y a colaborar con el equipo.

La excelencia es una meta, interesante sin duda, pero no creo que nadie se atreva a decir que sólo hay un camino para llegar a ella.

Incluso diría que la propia meta tiene diversas formas de ser vista, sin dejar de ser la misma. Los logros, la perfección, es siempre algo positivo, pero tiene que estar rodeada de decisiones y objetivos positivos. Alcanzar la meta con sistemas guerreros, con equivocaciones de concepto, puede traer el principio de la caída.

Siempre es mucho más fácil llegar que mantenerse.

3.12.11

Los brotes verdes se secaron antes de llegar el verano. Ahora toca seguir regando

En sus primeras declaraciones a los medios de comunicación, Mariano Rajoy me ha dejado preocupado no por lo que ha dicho, que se suponía, sino por el tono de pena, de dolor incluso con el que se ha dirigido a los medios. Si no fuera por que está empezando como Presidente, se diría que está ya acabado.

Eso si, sin profundizar en nada. Sin apuntar ni una sola medida. Debe ser el primer caso —vale, seguro que hay muchos más, son así de jetas— en el que quien gana no ha explicado ni un ápice de lo que piensa hacer, con lo fácil que lo tenía si hubiera apuntado que no podía concretar nada, por imaginarse que le estaban engañando los socialistas con su información irreal de la situación. Pero claro no había que asustar más de lo asustados que ya estamos todos.

Hay muchas personas que han decidido no escuchar noticias ni rumores, que no quieren leer información para no amargarse más. Lo malo es si no se enteran el día que les prohíban usar los billetes de 500 euros. Claro que los que nos enteremos 5 minutos después de dar la orden, tampoco podremos hacer nada de nada, pues ni conocemos de cerca esos billetes. Yo creo que si logramos pasar este 2011 sin tener que llorar, estamos salvados al menos para un par de meses. Pero nos queda una semana muy complicada.
Y si, del empleo, ni está ni se le espera en todo 2012. Los brotes verdes se han secado antes de que los viéramos los que llevamos gafas para sobrevivir.

2.12.11

Hay que luchar contra el sufrimiento, la desesperanza por el dolor

Cuando nos llega el sufrimiento, la desesperanza por el dolor, los tiempos duros y malos, podemos hacer una de las dos cosas que todos hacemos ante estos procesos: entrar en desesperación y desaliento, en un rechazo y ansiedad o entrar en una aceptación inevitable que nos sirva para pelear con más fuerzas y para valorar los momentos en los que superamos los problemas aunque sean momentáneamente.
La vida debe tener sentido. Siempre. Incluso en periodos duros y complejos, de problemas y sufrimientos. Hay que buscar la paz interior, instalarse en la calma activa, en la gozosa felicidad de saber que se está haciendo todo lo posible por resolver los problemas. No hay otra alternativa que aceptar los malos tiempos, entenderlos como parte de nuestra forma de ser humanos, con luces y sombras y seguir peleando por encontrar respuestas y soluciones.
Caen en la desesperanza no resolverá ni aliviará el dolor.

¿Seremos capaces de aprender a crear una nueva Europa, sin haber quemado la anterior?

Sabemos que Europa se juega su futuro en una semana, que dos personas han tomado —nos guste poco o nada— las riendas del futuro de Europa como líderes de un espacio político que quieren asentar o destruir.

Europa saldrá mejor o simplemente no saldrá, depende de cómo sean capaces de articular todas las reformas que se avecinan con la mirad apuesta en una Europa diferente, más controlada, realmente con varias velocidades dependiendo de sus capacidades territoriales —se diga o se oculte esto— y con la competencia que le suena por el cuello de EEUU, China o los emergentes que piden su espacio.

Europa siempre ha sido territorio complicado, terreno abonado para los experimentos que casi siempre habían terminado en sangre. Ahora toca demostrarnos que somos capaces de ver algo más lejos que el corto plazo y que tras la crisis vendrá la calma y para ella también debemos estar preparados.

No es fácil el entendimiento entre Francia y Alemania; entre la política de la RDA aprendida a ser política federal con el mediocre Sarkozy que aspira a pasar a la historia. Se piensa decir la verdad, toda la verdad sobre Europa. Y tras esa verdad empezar a tapar lo que no interese que se sepa, para trasmitir solo aquello que debe ser convertido en las nuevas metas de la nueva Europa. ¿Seremos capaces de aprender a crear una nueva Europa, sin haber quemado la anterior?

1.12.11

El poeta Nicanor Parra, Premio Cervantes 2011

El poeta de Chile Nicanor Parra ha recibido hoy el Premio Cervantes por su trayectoria literaria, su influencia en otros escritores y como creador de la corriente llamada antipoesía. También ha realizado una gran obra de poesía visual. Poeta, cuentista y ensayista, nació en San Fabián de Alico, en 1914 y
aunque perteneció a una sencilla familia campesina, hermano de la cnatante Violeta Parra, heredó de sus padres una gran sensibilidad artística.
Después de sus estudios básicos, se recibió como profesor de Matemáticas en el Liceo de Chillán y en la Universidad de Chile, en 1938. Durante varios años estuvo viviendo en Estados Unidos e Inglaterra, gracias a becas otorgadas por institutos privados regresando a Chile en 1951. Os dejo el poema "Lo que yo necesito urgentemente"

Lo que yo necesito urgentemente
es una María Kodama
que se haga cargo de la biblioteca

alguien que quiera fotografiarse conmigo
para pasar a la posteridad

una mujer de sexo femenino
sueño dorado de todo gran creador

es decir una rubia despampanante
que no le tenga asco a las arrugas
en lo posible de primera mano
cero kilómetro para ser + preciso

o en su defecto una mulata de fuego
no sé si me explico:
honor y gloria a los veteranos del 69!
con una viuda joven en el horizonte
el tiempo no transcurre
¡se resolvieron todos los problemas!
el ataúd se ve color de rosa
hasta los dolores de guata
provocados x los académicos de Estocolmo
desaparecen como x encanto

El poder de la mente subconsciente hay que controlarlo

Todos pensamos, todos además de explicar y hablar, de actuar o de intentar demostrar o que creemos y somos, todos, actuamos subconscientemente y estamos siempre pensando. Puede parecer que el subconsciente es en realidad lo no consciente, lo inconsciente, pero en realidad tenemos mucha capacidad para controlar el pensamiento hasta convertirlo en algo que nos afecta en positivo o en negativo.
Este pensamiento interior, esta forma de actuación interior nos puede hacer mucho bien o ser una pesada carga para nosotros.

Si interiormente somos optimistas, activos, creativos, resolutos, esperanzados y fuertes, esto nos afectará a nuestra forma de comportamiento exterior. Y al revés, si interiormente nos comportamos de forma pasiva, pesimista, dolidos, heridos, con ira y venganza, quejosos y negativos, todas nuestras actuaciones se verán influenciadas por nuestros pensamientos interiores y del subconsciente.

Las órdenes y las decisiones de nuestra vida las tenemos que dar nosotros y antes deberemos tener controlado el subconsciente para que no se nos rebele, para que asienta con nuestros deseos y órdenes. Debemos aprender a controlar todos los aspectos de nosotros, los exteriores que son los que más se ven y los que trasmitimos a los demás, y los interiores que son los que nos dominan a nosotros. Seremos grandes o pequeños, dependiendo de cómo y cuanto pensamos, de cómo y de qué somos capaces de pensar para crearnos un envoltorio mental que irá con nosotros. Nuestro pensamiento es nuestro amigo o nuestro enemigo. Pero lo seguro es que es nuestro acompañante.