6.1.12

Primeros consejos para montar una microempresa

La primera norma básica para la creación de una microempresa está la búsqueda de una buena idea comercial y productiva. Es el fundamento de toda empresa, saber qué podemos hacer y si esta idea de empresa es rentable o no. Un negocio es simplemente eso, una buena idea, bien analizada.
Saber elegir un proyecto es mucho más complicado de lo que parece. Tanto que casi se diría que es LO MÁS complicado. Hay que tener en cuenta una serie de factores que no siempre analizamos y que son básicos para adivinar si el proyecto es viable y nuestro esfuerzo va a servir para crear riqueza y trabajo. Tener una buena idea supone —simplemente— que esa decisión de proyecto sirva para nuestros objetivos. Y por eso tal vez una buena idea “en general” no lo sea para nosotros, o no encaje en nuestra ciudad o no sirva para este momento temporal. 

Todo buen proyecto, también el empresarial aunque sea para una microempresa, debe contar con un buen líder y aquí es donde debemos ajustar la “buena idea” con la “idea posible” adaptada a nuestras posibilidades. Es decir, una buena idea es un buen proyecto para nosotros. Y lo es sólo si podemos ejecutarlo y llevarlo a éxito, algo que parece sencillo y lógico pero que es lo más complicado de analizar con seriedad. Lograr ajustar estos desfases —entre lo que queremos y lo que podemos— es complicado, pues dependemos de nuestra capacidad de autocrítica. 

Debemos autoanalizarnos, saber qué somos capaces de hacer, en qué somos buenos, en qué materias tenemos capacidades que otros no tienen. Y a partir de saber con sinceridad de qué somos capaces, debemos buscar la arista que esté libre en el mercado (fastidiosa palabra) para que nuestro proyecto pueda funcionar y ser rentable. Vamos a necesitar un nicho de trabajo, de servicios. Que esté vacío en tu país, en tu ciudad, en tu barrio, en tu calle. Depende del asunto, de la idea elegida y de su localización.

Un ejemplo sencillo. Si eres un excelente panadero e intentas poner una panadería en tu pueblo de 500 habitantes y ya hay otra panadería funcionando desde hace años, lo tendrás complicado. Debes ser mejor que el otro, dar mejor precio, mejor pan y ser más simpático. Si la quieres montar en tu barrio de 12.000 habitantes y ya hay 5 panaderías deberás analizar el lugar en donde buscas el local, fabricar un producto que sea algo diferente y ser capaz de atraer a clientela, pues la competencia será mayor aunque también lo sean el número de los posibles clientes. En el primer caso tendrás como máximo y en teoría unos 250 clientes a un euro de facturación al día, lo que supondrán 7.500 euros al mes. Muy buena cifra pues saldrían las cuentas de rentabilidad si logras repartirte el servicio a medias entre las dos panaderías tras unos meses de trabajo duro. Pero necesitas como digo, repartirte el pueblo a medias y el otro panadero no te lo pondrá sencillo. Tú puedes ser un excelente panadero, pero el éxito no depende solo de tu profesionalidad, también de saber pelear, vender, comercializar hasta hacerte un hueco en el nicho de mercado. Otra vez el mercado. ¿Eres capaz de soportar la presión de esta pelea a la que nunca has estado acostumbrado pues nunca has intentado hacerte un hueco en ningún mercado? ¿A partir de qué número de barras de pan vendido es tu negocio rentable? Es importante saberlo para no sentirte defraudado al no poder vender la mitad del mercado.

Es una buena pregunta con complicada respuesta. Veamos la cuenta al revés para adivinar cuantas barras de pan necesitas vender cada día. ¿Qué gastos fijos tenemos en la panadería?, y aquí es importante buscar un local ajustado de precio para lo que buscamos, teniendo en cuenta que no es lo mismo en el pueblo del ejemplo, que en el barrio de la gran ciudad. Ya tenemos un número de gastos fijos, donde entran impuestos, alquileres, luz, sueldos e impuestos, gastos varios, inversión y amortización, etc. Veamos ahora el gasto variable que depende del número de barras de pan que vendamos. El gasto fijo será —casi— el mismo vendamos una barra o mil barras al día. El otro, el gasto variable, cambiará si fabricas una o mil barras, complicado ¿no?, pero se puede analizar si eres un poco profesional del pan. Con la suma de ambos sabremos cuantas barras tendremos que vender al día. Pongamos que necesitamos 6.000 euros al mes de gastos (2.500 de sueldo bruto, 1.500 de gastos fijos y amortización, 1.000 de local y 1.000 de gastos variables). Luego, necesitamos vender 200 barras cada día del mes. ¿Somos capaces de intentarlo? No lo sabemos pero al menos ya tenemos una meta.

Sabemos que para que nuestro negocio funcione su meta es vender 200 barras al día más los gastos variables. Pero incluso sabemos que si vendemos 135 barras al día cubriremos gastos, incluida la seguridad social, aunque no cobremos un sueldo. No ganaremos nada pero no perderemos de momento si lo tenemos previsto antes. Ya tenemos más datos para ir apuntando. Pero si aumentamos la facturación con otros productos añadidos que no sean barras de pan, como los gastos fijos son eso, fijos, tendremos más beneficios a poco que nos quede algo de beneficios de cada producto que vendamos. Aunque hay que tener en cuenta que si no vendemos las barras de pan que fabricamos, gran parte de estos gastos variables se convierten en fijos y son mermas que hay que aumentar en los gastos, pues van a la basura. Y tendremos que añadir SIEMPRE una cantidad fija de “gastos especiales” pues siempre hay sustos, inversiones que no se preveían, asesores, impuestos, festivos que no se vende nada, una avería, etc.

Como es lógico esto que apunto aquí es muy a “lo bruto” pero es el primer camino para saber si con aquella buena idea que teníamos, somos capaces de hacer una microempresa, un autoempleo. Son las primeras pinceladas de algo complejo, pero no tanto como a primera vista nos parece. Eso si, prohibido tener miedo. Los primeros meses son muy difíciles, incluso lo fueron para Steve Jobs.

4.1.12

Sin periódicos y periodistas no seremos libres

Hoy he comprado el periódico Público. Lo compro de vez en cuando, tal vez algo menos que El País o Heraldo o Periódico de Aragón. No es fácil consumir en estos tiempos todas las cabeceras que sabes pueden tener serias dificultades y además son periódico que deben salvarse, que no es fácil asumir que se pierdan en la nada.

Son tiempos de pérdidas de variado tipo, de graves dificultades, de adivinar y atreverse tal vez en busca de la solución personal para cada caso. Los medios de comunicación por internet y la gran bajada de la publicidad por efecto de la crisis pero también de su cada vez menor rentabilidad como medio de aumentar el consumo, está dejando muy heridos a los medios de comunicación, sean digitales o sobre papel.

No es fácil adivinar el futuro, no lo es apostar por lo que quedará tras esta década convulsa. Mientras tanto hay que seguir luchando por sobrevivir con una mano, y adivinar el futuro con la otra. Y trabajar mucho por hacerlo posible o crear la solución.

Algunas voces hablan del final del papel, yo creo que no es sencillo y rápido el morirse, por desgracia a veces. El impulso a tecnologías digitales es tremendo y podemos estar en las puerta de grandes cambios tecnológicos y de uso. Pero tal vez el cambio debe ser más de contenidos, de mezclas, de más servicios por lo mismo. Tal vez con menos información que hoy ya no tiene el mismo valor en el papel que hace una década y sí en cambio más opinión que sigue conservando un gran valor de posicionamiento.
Tal vez haya que saber mezclar el acceso del periódico en papel con el servicio libre hacia internet. Y conjugar contenidos variados entre los dos sistemas, diferentes pero complementarios, el papel como opinión y el digital como información rápida. Hasta ahora esa diferencia se intenta minimizar y tal vez eso no sea lo correcto.

La sociedad necesita a los periodistas. Todavía más que a los periódicos. Pero sin cuevas desde donde escribir y publicar, los periodistas no tienen sentido. Por eso deben crear garajes personales desde los que seguir comunicando, pero… ¿gratis? No hay solución sencilla, pero la necesidad obligará a seguir caminando en busca de la salida, de la solución.

Eres rico, y lo peor es que no lo sabes

Yo sé que esto que te voy a decir no estás de acuerdo, pero piensa un poco más, pues no intento acomodarte ante el desastre, sino que valores correctamente lo que cada uno tenemos. 

Tú ya eres rico.

Mira, de verdad, si me estás leyendo, ya eres rico, tienes la surte de disponer de acceso a mucha información, a muchísima más de la que podía acceder hace unas décadas el bachiller mejor preparado. Pero además tienes la suerte de poderte comunicar con miles de personas sin levantarte de la silla, algo que no pueden hacer miles de millones de personas en este mundo. 

El coste de esta comunicación de esta acceso es mucho más alto que el coste de la alimentación de miles de millones de personas en el mundo. Tienes acceso a información sobre la salud, algo que la mayoría de las personas no tienen.

La violencia en medio mundo es brutal, la vida no vale lo mismo en todos los sitios. En algunos nada. La edad media en muchos países no llega todavía a los 50 años. En alguno supera por poco los 40 años de edad. ¿Cuántos tienes tú? ¿cuántos te quedarían en esos países?

¿Tienes sed?, pues si, acudes al grifo y como poco en tu hogar tienes agua nada más abrirlo. Si, además tienes un hogar en la mayoría de los casos o la posibilidad de volverlo a conseguir si lo has perdido, algo que se da en muy pocas ocasiones aunque siempre muy dolorosas y terribles.

Si, es cierto, es posible que no seas tan rico como desearías, pero eso es otro asunto. Quieres ser MÁS rico, bien, es lógico, es el mejor método para que la sociedad crezca, que cada uno intentemos ser mejores y más. Pero eso no nos evita pensar que ya somos mucho.

¿Te gusta la música?, pues si, la inmensa mayoría de las personas no tienen acceso a la música cuando les apetece. Ni al Arte, ni a la lectura, ni a la televisión o la información. Es indeseable que sea así, pero lo es y nos debe servir para valorar más lo que SÍ tenemos.

Decía Séneca que no es pobre aquel que tiene poco, sino el que desea tener más.

Los RRHH han perdido poder en las empresas. Grave error

En tiempos de crisis, en momentos de despidos y con desvaloración de los puestos de trabajo, en periodos en los que todo son recortes y sustos laborales, las personas sienten —como es lógico—, que el valor de su puesto de trabajo ha desaparecido. Ni tiene seguridad en su trabajo ni este le ofrece garantías para su propio futuro ni sabe si en breve dejará de formar parte del equipo sobre el que está entregando su calidad humana y profesional.

La reacción lógica de todas la personas cuando llegan a “su” conclusión inevitable de que ya no están seguros en su puesto de trabajo es la de dejarse llevar, sentirse heridos y contemplar el conjunto laboral desde un punto de vista más negativo y mucho menos motivador. Esta situación dejará durante muchos años una herida, un decaimiento laboral, una desmotivación grave, que tendremos que resolver más pronto que tarde.

De esta crisis —es casi seguro que…— saldremos, y que cada empresa necesitará a sus mejores profesionales pero también a todo el resto de sus recursos humanos para crecer y para volverse a posicionar en sus mercados. Y lo que es más importante, para encontrar su futuro. Pero con las personas heridas de inseguridad esto será imposible.

El daño que se está haciendo al mercado laboral, se está haciendo también y preferentemente al mercado productivo de calidad, a ese mercado laboral que necesitamos como país para volvernos a posicionar en puestos de competitividad. 

Hoy los departamentos de Recursos Humanos de las empresas han sido vapuleados por los técnicos asesores económicos que buscaban el beneficio a corto plazo, cuando no nivelar sus contabilidades desde la decisión del despido y no desde la de innovar, modificar la producción, cambiar sistemas, actuar sobre los departamentos de ventas o modificar servicios. Los departamentos de RRHH han perdido poder en las empresas y eso será muy grave en los próximos años, al desvirtuar su poder y relación dentro de las organizaciones laborales.

No contar con los departamentos de RRHH a la hora de planificar su futuro es un gran error, pues solo la excelencia y la motivación de sus equipos serán los que vuelvan a posicionar a las empresas, a los equipos, en el lugar competitivo necesario.

Datos del desempleo en Aragón a diciembre de 2011

El desempleo está afectando en mayor medida a Aragón en relación a otros territorios. Es cierto que veníamos de una buena posición, como lo es que la destrucción de empleo en Aragón está por encima de la media española. El 2011 concluyó con 101.982 desempleados totales en Aragón, lo que representa un aumento del 10,05% (+9.313 personas) respecto al año 2010 y supone un nuevo récord. Mientras, en el conjunto de España el incremento anual fue del 7,86%, lo que pone de manifiesto que Aragón se aproxima al desempleo que se dan en el conjunto de España.

Diciembre no fue un mes bueno para el mercado de trabajo en Aragón. Durante los últimos 31 días de 2011, a las oficinas del Instituto Aragonés de Empleo (INAEM) acudieron casi 2.000 personas que se habían quedado sin trabajo. Se cerraba así un año aciago en el que la tasa mensual de parados solo bajó en tres de los 12 meses del año. Este mal dato de inscritos en el INAEM no lo mejora la estadística de contratos constituidos: de los 24.972 contratos que se firmaron en Aragón más del 93% fueron temporales.

Lo peor es que el dato de los contratos formalizados no solo corresponde al último mes de 2011, sino que es una situación que se repite en el balance anual del año que acaba de terminar. De los 393.179 contratos de trabajo que se firmaron en Aragón durante 2011: 361.704, casi el 92%, fueron temporales. Además, 10.556 de esos contratos se enmarcan en la categoría de eventuales según las circunstancias de la producción.

Los 31.475 contratos indefinidos que se formalizaron en Aragón durante el año 2011 es la peor estadística de los últimos cinco años, según los datos recogidos por el INAEM: supone 1.499 contratos menos que los registrados en 2010 y 24.469 menos que los de 2008, fecha de comienzo de la crisis económica.

El diciembre de 2011 fue el peor mes desde el año 2007 y, además, fue el segundo peor dato de todo 2011, solo superado por los datos registrados en febrero, cuando se firmaron 24.459 contratos nuevos. El tipo de jornada del 66,3% (aproximadamente 260.680) de todos los contratos formalizados fue a tiempo completo.

3.1.12

La importancia de un buen profesor en el desarrollo de la persona

Todos, todas, tenemos muy dentro de cada uno de nosotros un recuerdo especial de algún profesor de nuestros años de colegio. Puede ser un recuerdo bueno o malo, muy importante siempre en lo positivo o en la negativo. Todos sabemos dar importancia a “ese” profesor o profesora que nos marcó en aquellos años tan iniciativos, en un camino o en otro.

La calidad humana de los profesores es fundamental en el desarrollo de la persona, como alumno primero y como adulto después, pues marca el futuro y queda grabado en lo más interno de los recuerdos infantiles. Insisto en decir claramente que para bien o para mal.

Nuestras vivencias en los años tan importante del colegio, de la infancia que como esponjas todo lo absorbemos, son fundamentales para ser bueno o malos ciudadanos, para ser libres y capaces, para saber labrarnos un futuro en una dirección o en otra.

Por ello es fundamental la figura del profesor y entre todo debemos darle un valor que hoy le hemos restado. No estoy hablando de darle más autoridad, que a lo mejor sí, sino de darle la importancia social que se merece por la figura que representa. Y por ello tenerle bien formado, bien remunerado, bien motivado, bien engañado en el sistema educativo global, con la familia, son el sistema, con los alumnos, con las nuevas técnicas formativas.

Los alumnos fracasan, el fracaso escolar es muy amplio en España. Pero a veces junto a excelentes profesionales hay auténticos borregos en puestos educativos. Junto a profesores que entregan mucho más de lo que se les piden hay auténticos jetas que se esconden ante el trabajo o se convierten en dictadores en la defensa de sus privilegios como profesores. Son los menos, sin duda, pero dejan huella que rompe a personas. Lo malo de esto es que otros profesores excelentes lo saben y lo callan, y aquí sí que no deberían callar, pues el corporativismo juega en su contra.

Las familias tienen que estar muy atentas ante errores educativos (si pueden tener la capacidad de estar atentas) y respetar siempre la figura del profesor como unas institución muy importante. Pero a la vez y con la mayor educación imprescindible, ser exigentes en ese control de calidad total que se debe dar cada día más en todos los procesos formativos en los niños. Las familias estamos para educar (no todas pueden hacerlo, por desgracia), para los profesores están para formar y motivar, y hay que vigilar que la calidad sea alta pues es el futuro de nuestra juventud lo que está sobre su responsabilidad. 

El sistema educativo tiene que cambiar en muchos aspectos internos. No tanto en métodos o en organización educativa de cara al alumno, como en exigencia hacia cada uno de los factores que intervienen en la educación. Hay que exigir más a los alumnos, pero también más a algunos pocos profesores. Hay que implicar más a los alumnos en su trabajo, pero también apartar a algunos profesores que no quieren ejercer con responsabilidad su trabajo muy importante. Y hacer una selección exquisita del personal cuando entra en labores educativas.

2.1.12

Algunos problemas hay que trocearlos para resolverlos mejor

Toda solución se basa antes en un estudio y una planificación, en una meta que hay que colocar al final para saber hasta donde queremos llegar y en una serie de divisiones o etapas que haga posible llegar hasta el final con fuerza y ganas suficientes. 

Un ejemplo sencillo y práctico sería plantear todo problema como una escalera en donde hayamos dividido el recorrido en pequeños escalones, que sí es posible ir subiendo, mientras vamos acercándonos al objetivo final.

Cada escalón de nuestro recorrido debe ser asequible a nuestras fuerzas. Los problemas no se pueden resolver con facilidad si no hemos sabido dividir convenientemente el problema para ser asumible por nosotros. Muy posiblemente cada uno deberemos dividir el proyecto de distinta manera, pues cada uno necesitamos un tamaño distinto para asumir el proyecto con garantías.

Vamos a imaginarnos un problema personal que tenemos que resolver. Hemos discutido con un familiar, con nuestra pareja, con un amigo.

Tenemos que compartimentar todo el problema. Por qué. Cómo. Hasta donde. Con quien. Cuando. De qué manera podemos ayudarnos en alguien. Cuando hayamos diseñado nuestros escalones de solución deberemos analizarlos uno a uno y buscar ayuda para ello. Tal vez incluso dedicando un tiempo tasado para cada escalón. 

Sabemos qué meta queremos alcanzar, a donde nos queremos dirigir. Ahora nos toca diseñar el camino y buscar la manera de hacer posible el objetico. Si hemos sabido colocar en compartimentos cada una de las divisiones del problema tendremos más garantías de encontrar una solución. Algunos ejemplos de “escalones” son los que viene a continuación para un problema de relación dañada.

¿Nos interesa resolver el problema?
¿Con quien podemos contar para que nos ayude?
¿Hasta donde es posible ceder y entregar?
¿Qué importancia tiene el tiempo que va pasando, en la solución?
¿Han intervenido más personas? ¿cuál es su importancia en el problema y en la solución?
¿Necesitamos ayuda de profesionales?
¿Qué respuesta tendremos que ofrecer a sus dudas? ¿tendremos que hacer cambios en nuestra nueva forma de relación?