5.6.13

Bragas y calzoncillos de oferta. Todo tiene un doble precio

¿Quién dijo caro? Tres calzoncillos o bragas de diseño, de colores, con diferentes cortes y formas pueden salir por 3 euros. ¿Quién dijo caro?

Es un mercadillo callejero, pero es posible. Entre los menos de 2 euros por prenda de ropa interior y las varias decenas de euros en otros casos con prendas de marcas publicitadas, hay diferencia. También en calidad, cierto, pero no siempre. Muchas veces las marcas blancas se hacen en las mismas fábricas lejanas que las marcas de renombre. Y no olvidar que entre un mercadillo y una gran marca publicitada hay lugares intermedios.

Yo no quiero ser europeo, si tengo que ser de los pobres

Este mayo 2013 nos ha traído empleo para 98.265 españoles que dejan de estar desempleados por un tiempo. Un buen dato sobre todo por que necesitamos tener optimismo y creernos que seremos capaces de salir de esta.

No voy a comentar lo que supone mayo en el empleo español, se ha dicho ya todo. Vendrá septiembre y octubre y sacaremos cuentas. ¿Cómo están las empresas españolas? El empleo de servicios es un empleo mucho más temporal y flojo que el de industria. El empleo en hostelería no afecta por igual a todos los territorios españoles. Junio volverá a ser bueno y nos mantendrá ligeramente optimistas hasta octubre.

Pero estamos perdiendo meses cuando no años en divagar sobre galgos o podencos. Crear empleo no es aumentar el número de afiliados en mayo a la Seguridad Social. Lo que España necesita pasa por la formación, por el emprendimiento, por investigar nuevos mercados y actividades productivas, por mejorar la organización empresarial,  por el crédito a PYMES, por los avales públicos a ciertas ideas, por llamar a las puertas de la Universidad, por copiar de Europa y no de China.

A Europa le interesa una España que se parezca a China. No se perdonaría que nos convirtiéramos en una nueva Francia, Holanda o Suecia. Interesa tener en su seño, dentro de ella misma, a países pobres que hagan el trabajo sucio y barato de los pobres. ¿Les suena a algo esto?

¿Le interesa en estos momentos a España seguir en Europa en las condiciones que quieren que estemos algunos países europeos?, ¿hay futuro fuera de Europa?

Con una España empequeñecida y miedosa, llena de deudas hacia Europa, no hay futuro, sin duda. Pero con una España capaz de saber dar puñetazos encima de alguna mesa todavía es posible pensar que Europa es una buena opción de Futuro. Si solo nos quieren para fabricar los embellecedores y servirles alcohol barato, para eso yo no quiero ser europeo pobre.

2.6.13

El federalismo como planteamiento de solución

El político de Izquierda Unida de Cataluña, Joan Josep Nuet i Pujals, nos habla aquí del federalismo, de los posibles cambios que haya que introducir en la España reformada que debe surgir de esta crisis primero económica y ahora claramente también política. Dejamos el texto publicado en nuevatribuna.es
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El Estado Español no es un proyecto de convivencia sencillo, y tampoco lo es el proyecto de construcción europeo. Por ello hay que huir como gato escaldado del hervor de planteamientos salvadores y milagrosos que plantean sin matices actos de unidad o de separación haciéndonos creer que por si solos y en base a decisiones firmes, conseguirán imponer su criterio.

Usar como brújula primero, la mejora de las condiciones de vida de la inmensa mayoría desposeída masivamente por la crisis provocada por la rapiña neoliberal, y en segundo lugar los principios democráticos avalados por Naciones Unidas que proclaman el derecho de autodeterminación de los pueblos que así lo desean.

Dicho esto hablemos de futuro y de interés de la inmensa mayoría, creo sinceramente que los proyectos comunes tienen un mayor potencial  positivo que los planteamientos de confrontación que se alimentan mutuamente.


No creo en la autarquía ni creo que España sea el PP y el PSOE o sus bancos, igual que Europa no es la Sra. Merkel ni la banca alemana. Los pueblos de la Península Ibérica y del Continente Europeo son mejores que sus dirigentes y pueden desarrollar proyectos de convivencia común que sean armónicos con la plurinacionalidad, la pluriculturalidad y el plurilingüismo y al mismo tiempo conformar estados sociales de pleno derecho.

Si hiciésemos una propuesta en ese sentido y fuese creíble su posibilidad  de erigirse en mayoritaria social y políticamente evitaríamos el choque de trenes y el nacionalismo excluyente reduciría su repercusión en la sociedad y en la política. A pero entonces ¿qué sería de una buena parte del discurso del PP y de CiU?, ¿ con que entretendrían a una parte de sus electorados?. Por eso PP y CiU son los primeros interesados en hinchar el globo y ya no sé si coordinan estratégicamente sus agendas, a veces lo parece.

El daño causado por la sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatuto de Catalunya, refrendado en referéndum popular, solo es comparable a las campañas anti catalanas del PP y su proyecto re centralizador que huele a naftalina franquista. Solo es comparable a la supeditación del PSOE a esas políticas, incapaz de defender un criterio propio de izquierda democrática sin ceder ante la presión social y política de la derecha conservadora española.

El encaje constitucional de 1978 del Estado de las Autonomías ya no sirve y debe abrirse un nuevo periodo constituyente para redefinir un Nuevo Proyecto de Convivencia Común. Por supuesto no solo eso debe redefinirse, nuestra democracia y el estado social también están escrutados y con un nuevo modelo de estado constituyen las tres patas del cambio necesario. No recelemos de la democracia, de que el pueblo de Catalunya u otros decida democráticamente mediante una consulta su encaje en España y en Europa, si creamos un proyecto atractivo de convivencia quedaremos sorprendidos, tal vez, por la respuesta.

Ese proceso constituyente, por el que apostamos, no tiene nada que ver con las chapuceras modificaciones constitucionales pilotadas por el PP y por el PSOE, primero la fallida Constitución Europea, rechazada por los pueblos francés y holandés y en segundo lugar por la modificación "exprés" del artículo 135 de la Constitución Española que constitucionalizaba la austeridad y los recortes.

Estamos hablando de un proceso presidido por la participación democrática que de salida a la crítica indignada de nuestra ciudadanía ante una estafa masiva que ha anidado en nuestro débil sistema democrático y ha impuesto los intereses económicos oligárquicos a la política. Rescatando la política, rescataremos la democracia y reconstituiremos nuestro estado social sobre un nuevo modelo federal plurinacional y cooperativo.

No me sirve recelar del centralismo de Madrid y aceptar acríticamente el centralismo de Bruselas o Frankfurt, no me sirve no querer un proyecto común con otros pueblos ibéricos y si con otros pueblos europeos. ¿I si apostamos por conformar unos Estados Unidos de Europa?, ¿cómo evolucionaran los Estados?, ¿y las naciones europeas?, Hay demasiadas preguntas a las que no pueden responder ni el centralismo ni la independencia y a las que sí puede hacerlo el federalismo.

Las acusaciones mutuas de que no hay federalistas es España y de que el nacionalismo excluyente lidera los procesos en Catalunya son medias verdades interesadas pero el signo de los tiempos está cambiando y con una rapidez asombrosa. Son tiempos de cambio y el federalismo crecerá inexorablemente ya que al ser un punto de encuentro, un punto intermedio que suma y coordina las identidades y no las enfrenta entre si, obtendrá nuevos impulsos cuando como respuestas a la crisis despleguemos propuestas populares y democráticas para la inmensa mayoría. Son tiempos de audacia para no caer en manos de discursos populistas disgregadores, son nuevos tiempos para una nueva izquierda cargada de futuro que habla distintas y bellas lenguas.

Cómo ganar tiempo, reuniéndose con calidad

Cada día estamos más convencidos de que podemos y debemos ser más eficaces en nuestro tiempo laboral. Que la productividad en nada tiene que parecerse a trabajar más y peor, sino al contrario, en trabajar mejor y posiblemente menos.

 Y además estamos convencidos de que reunirse no sirve de nada, un claro error, y de que formar equipos de trabajo para analizar cuestiones en el medio plazo es una inutilidad. Esto es falso, simplemente es que muchas veces no sabemos organizar los tiempos de reunión y no sabemos priorizar los distintos elementos que hay que tratar en al menos los cuatro tipos distintos de reuniones que hay que tener en las organizaciones, sean laborales o de otro tipo. La culpa siempre es del que gestiona este tipo de reuniones. 

Todos los días hay que hacer un repaso mental o con los compañeros del equipo de trabajo, para repasar lo que hay que hacer en ese día y priorizar. Poner en orden las tareas y coordinar con el resto de personas del equipo. Solo son necesarios cinco minutos, no se admiten opiniones, solo recordar y ordenar, repasar y organizar. Cinco minutos.

Una vez a la semana hay que reunirse con los miembros de la sección y revisar las cuestiones importantes, no las urgentes. Revisar los problemas de las semana anterior, analizar en qué se ha fallado y de qué manera se puede optimizar y reparar los errores, solicitar por escrito una nota sobre las posibles soluciones de mejora. Cada persona debe exponer unos pequeños apuntes rápidos de sus problemas en el trabajo, de sus necesidades, de sus ideas de mejora. Diez, quince minutos. Los viernes a última hora o los lunes a primera hora.

Una vez al mes hay que reunirse con más calma para revisar los asuntos pendientes del medio plazo, para analizar el mes pasado, el tipo y cantidad de trabajo realizado. Hay que acudir con los asuntos preparados, apuntados para que anda se quede en el tintero, con ganas de escuchar y de recibir quejas. Hay que ser positivo incuso a la hora de recibir reprimendas. Prohibido divagar ni irse hacia asuntos que no importan en el momento productivo. Media hora. A finales de mes.

Una vez cada tres o seis meses hay que reunirse fuera del lugar de trabajo, sobre una mesa de análisis, recibiendo información por escrito de la marcha de la producción (según empresas incluso sobre facturación, etc.) y plantear retos a medio y largo plazo. Analizar el tipo de futuro, de competencia, de innovación, de las debilidades de la organización. Dos horas. Un sábado no lectivo.

Todos tenemos miedo, pero unos los vencemos y otros nos dejamos vencer

La bravura se demuestra peleando contra los bravos. Cuando las adversidades están enfurecidas es cuando mejor podemos demostrar nuestra profesionalidad contra los elementos que nos atacan. 

Vivir en una balsa de agua es fácil pero aburrido, no se aprende ni se disfruta de la única vida que tenemos. 

Para ser osado y válido ante los retos hay que aprender a moverse sobre problemas y agitaciones, sobre imprevistos y novedades. 

Los miedos los tienen todos, pero unos los vences y otros se dejan vencer.

Europa empieza a molestarnos en España

Europa empieza a molestarnos. Portugal ya se plantea abiertamente, de momento en los medios, que salirse del euro es una opción que hay que analizar como posible, para saber de qué forma les puede afectar menos. Está en los despachos como posibilidad menos negativa que seguir en la actual situación. Los países pobres no podemos soportar el euro en igualdad de condiciones que los países ricos que son los que dirigen la orquesta. En estas condiciones, sin voto ni voz, sin control sobre las medidas que cada país necesita, sin posibilidad de reactivar la economía con reformas de choque aunque sean contrarias a las necesidades de nuestros compañeros de viajes que además con nuestros acreedores, lo mejor es empezar a plantearnos qué es mejor y peor, qué es menos malo.

Nuestra deuda, que no se nos olvide, está en euros. Es un gran drama que nos obliga a pensar muy bien qué podemos y no podemos hacer. Como sería un drama terminar rescatados en euros y cambiar luego nuestra moneda a pesetas para producir más barato. Seríamos de golpe los esclavos —sí, todavía más— de una Europa rica y a la que le debemos todo.

Pero hay que analizar si realmente el euro en su lastre en nuestra economía productiva, no es un problema casi mayor que abandonarlo.

La otra opción sería simplemente abrir esta ventana y empezar a ver qué tipo de aire nos entra.

Hacer trampas también es posible lo cual es grave pues en España somos muy capaces de hacer piruetas con las trampas. Tener dos monedas a la vez sería un drama social mayor que soportar la actual situación. Solo es válida la moneda con la que podamos y vayamos a pagar las deudas. Lo demás son calderillas de juguete.