Somos meros consumidores productores, la unión hace la fuerza y por eso vamos unidos. Producimos lo que consumimos, excepto una parte que algunos llaman plusvalía y otros peaje. Pero la verdad es que si no consumimos, de nada sirve ser productivos, excepto exportando, es decir logrando que otros consuman por nosotros. Por eso en periodos de crisis lo importante no es tanto que tengamos un nivel de vida suficiente que nos permita consumir todo lo que seamos capaces de producir, sino de lograr que otros nos compren lo que producimos pues así podemos seguir siendo muy pobres pero a la vez podamos seguir teniendo trabajo sin consumir mucho. El caso es que de esta forma esa parte que algunos llaman plusvalía y otros el peaje que entregamos para seguir vivos, siga siendo el mismo o mayor y se lo sigan quedando los mismos. Revisando el texto me ha quedado como muy comunista. Se me ha debido ir la pinza del pensar hacia el código de barras. Uff!
2.5.15
En Madrid se camina por la derecha. Son muy educados
Al ver el sondeo de Metroscopia publicado hoy en El País a uno le entran ganas de varias cosas. La primera es una mezcla de sonrisa maliciosa y duro daño en las ingles. Sin duda la segunda es reconocer que la izquierda es más tonta de lo que me imaginaba desde dentro, pues con la que está cayendo, con la que ha ido cayendo en estos años pasados, que el PP siga dominando con esas figuras tan populistas y aterradoras el panorama política madrileño es de terror supino. Si Tierno Galván levantara la cabeza tampoco sabría explicarlo.
En Madrid gana la derecha no porque haya muchos funcionarios del Estado, fachas y recalcitrantes, en Madrid gana la derecha porque hay muchos trabajadores que votan a la derecha. Y ese activo para los conservadores y esa debilidad sin solución de la actual izquierda que vive en los mundos de los cuentos infantiles, parece no tener fin. Si la derecha gana el Ayuntamiento de Madrid estarán gobernando la capital desde 1991 a 2019. Serán 28 años de derechas donde Madrid ha perdido brillo, calidad al menos para los que vamos de visita, aunque sin duda ha ganado actuaciones urbanísticas importantes como toda la zona del Manzanares y ha sabido mantener su vida cultural aunque adaptada a su forma de entender la cultura, mucho más de élite. Madrid es hoy más pobre y más apagado, es más provinciano y tiene menos sangre, pero eso les debe importar poco a los madrileños que no se la quieren jugar con experimentos nuevos.
Esperemos al menos, que Ciudadanos sepan frenar la vorágine populista de una Esperanza que sabe montar sus corralitos allá donde pone el ojo político.
1.5.15
Creer en nuestras capacidades es crear las soluciones
Si somos capaces de poder cambiar nuestras formas de ver las cosas que nos rodean, seguro que estas mismas cosas cambiarán de forma y serán más asumibles, más sencillas para poder nosotros con ellas, pasar saber encontrar soluciones. Creer en nuestras capacidades es crear las soluciones.
Revista Times, Pablo Iglesias y Alexis Tsipras
No es habitual que la revista americana “Times” solicite escribir reseñas a ciudadanos españoles, sobre todo para hablar de política desde una óptica política afín.
Este mes pasado, abril 2015, se le ha solicita a Pablo Iglesias, Secretario General de Podemos una reseña de Alexis Tsipras dentro de una recopilación de 100 personajes que desde diferentes ópticas se podrçia decir representan el momento actual, lideran la historia más reciente.
Os dejo el texto publicado en la revista Time, por si alguien desea leer el texto.
Una buena manera de avanzar es dejar de portarse bien
Una buena manera de avanzar es dejar de portarse bien.
Pero no se lo digáis a nadie, es un secreto valioso que no hay que compartir para que no se nos convierta todo en un caos.
A veces hay que plantar cara, decir NO con rasmia, rebelarse contra lo establecido, quejarse con las razones por delante.
Así que no lo olvides, no siempre es posible portarse bien.
No siempre es bueno portarse bien sin reblar.
Ser líder se aprende, no se enseña. Seis consejos para aprender
El mundo está huérfanos de buenos líderes en muchos órdenes de la vida, sean empresas, equipos humanos, política o proyectos. Pero no es sencillo aprender a serlo, pues una parte de sus características no se enseñan, se aprenden que es diferente. Un líder debe intuir los problemas, adelantarse a ellos, resolverlos e intuir los cambios que toda organización tiene en el transcurso de su vida productiva.
Un líder debe tener credibilidad entre todas las personas que formen sus equipos, debe ser honesto y coherente con sus ideas, generoso con todos ellos, con gran conocimiento personal de sus problemas y con capacidad para tener gran empatía y saber demostrarla.
Los líderes asumen riesgos constantemente, saben que no es posible avanzar siempre en línea recta, que a veces hay que entrar en cuartos cerrados y oscuros, que no siempre lo fácil es lo más útil.
Un líder tiene que estar muy motivado y saber transmitir esa motivación a todo su equipo. Sobre todo en los momentos complicados, en aquellos instantes en los que todos deben entregar todo lo que tengan.
Es imposible hoy ser líder si no se sabe trabajar en equipo, se sabe delegar constantemente, se es un buen seleccionador de personas. Trabajar en equipo es complejo, hay que obtener unos resultados sin perder de vista nunca que el beneficio del grupo no puede estar en contra de los pequeños beneficios personales, pues siempre necesitamos a personas motivadas y contentas para realizar los buenos trabajos. Engranar bien el trabajo en equipo con las individualidades de cada personas es complejo pero una actividad maravillosa si se obtiene un buen fruto.
Un líder sabe que está rodeado de personas, que estas sufren, tienen problemas, emociones positivas y negativas, miedos y temores, dudas y alegrías. Hay que saber repartir las emociones, agradecer y aplaudir, enseñar y lograr que los integrantes crezcan con los proyectos. Ser alegre y saber relativizar casi todo cuando el momento lo permite. Tener gran cantidad de inteligencia emocional, sabiendo que cada persona es un mundo.
Monedero se va y muchos otros no entran. Se empobrece la política
La despedida de Juan Carlos Monedero es la clara imagen del momento político actual. Antes de aprender a andar ya nos hemos muerto, antes de lograr el triunfo ya hemos logrado destruir los brotes verdes. La vieja política tiene una capacidad tremenda de seducir, de tratar, de revertir los nuevos brotes hasta llevarlos a su terreno de siempre. Los pintemos de rojo, morado o azul. Monedero te puede gustar o resulta odioso, pero ahora no trato de eso, sino de la capacidad que tiene la vieja política de no morir, de si acaso lograr que mueran “los otros” pues divergir es una mala moda. Las personas que hemos entrado en política desde otros lugares, con mochilas diversas adosadas a nuestra experiencia, nos cuesta tremendo esfuerzo adaptarnos a lo que nos encontramos pues no nos gusta. Y por eso en nuestro intento de que algo cambia, como nada cambia, nos derrotamos antes de la cuenta, mucho antes que todo el resto. Y por eso se nos señala como locos o como incorformistas del sistema. y efectivamente lo somos, casi de “todo” el sistema, pues ni nos gusta ni nos vemos con fuerza para cambiarlo.
Eso si, se nos pide, para cambiarlo, que admitamos sus mismos mecanismos de trabajo, que participemos en la misma onda rancia y antigua que nos ha llevado hasta donde estamos, con las mismas herramientas del siglo XIX pero con más color. Y aquí empezamos a fallar estrepitosamente. No somos adaptables, somos unos vagos por no querer emplear las mismas formas, y esto lo digo yo fuerte y claro, y nos quemamos. Pero no pasa nada, se nos apaga, se nos da crema para las quemaduras y se nos deja con nuestro dolor.
La marcha de Juan Carlos Monedero es la misma que la de miles de personas que están a punto de entrar en política y se asustan, que están dentro y se van silenciosamente, que odian la política sin haberla conocido por la mala costumbre de relatar siempre los finales trágicos y no los éxitos del día a día. Pero en este decorrer de la vida nos vamos dejando a muchas personas por el camino y nos encontramos a mediocridades que ascienden hasta el cielo sin ser nada.
El otro día sin ir más lejos un gran partido político presentó a una persona que iba de número dos en sus listas. Jope, jodo, cachis, uff. Conozco a muchos de su propio partido que están en puestos bajos o no están, y que en cambio tienen una experiencia y profesionalidad, una formación mil veces mayor. Pero ya son pasado, nadie sabe bien porqué. O sí. Pero al número dos lo veremos en las televisiones como si fuera lo mejor entre lo posible.
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