22.12.16

Queremos vivir el momento, el aquí y ahora

El Museo Reina Sofía planteó una exposición muy curiosa de la que os entresaco algunos textos. Era sobre arquitectura, urbanismo, dudas, nuevas ideas, reconocimientos de nuestros problemas y nuestras inquietudes, pero también de nuestras propias formas de frenarnos ante los cambios.

En nuestra visión contemporánea, nadie cree en el radiante futuro de la revolución y el progreso. La gente —decía un panel— quiere vivir el momento, aquí y ahora. Quiere sentirse siempre joven y no preocuparse por las ideas de forjar al hombre del mañana. Y nos explicaba algunas pinceladas del futuro que iba transcurriendo por los barrios de ciudades norteamericanas que se iban renovando, para mal o para bien.

En países donde la vivienda es un lugar muy temporal, donde se alquila o se desalquila con facilidad, los cambios en los barrios son muy rápidos. Si algo no funciona con arreglo a lo que desean los vecinos, se cambian de lugar y otros grupos sociales van ocupando esos espacios. En España esto no sucede y los problemas son muy diferentes y a veces mucho más graves en barrios que se van convirtiendo poco a poco en zonas de calidad diferente a la que tenían en un principio.

21.12.16

El Muro de Berlín y sus otras formas de llamarlo

Los errores históricos los llamamos como nos da la gana, según quien les ponga nombres, adjetivos, explicaciones o sensaciones. Vamos a referirnos ahora al Muro de Berlín, pues era un muro y estaba en Berlín.

En España, en octubre del año 1961 se publicaba esta nota que os dejo arriba, en la revista Garbo. Aquí lo llamaba “Muralla Roja”. Bien, pero era de cemento. Los del Este de Berlín lo llamaron “Pared de protección antifascista”. Un poco largo pero que en alemán se simplificaba como Antifaschistischer Schutzwall. Pero en occidente y en el Berlín de los aliados era conocido como “Muro de la vergüenza”.

Eran 157 kilómetros de pena, que en realidad no dividían a la ciudad de Berlín en dos bloques, pues todo Berlín estaba dentro de la RDA. Lo que hacía era envolverlo dejando rodeado por el Muro de Berlín aquella parte de la ciudad que era gobernada por los aliados y que constituía la mayor parte de la zona urbana. Entrar o salir de aquella zona aliada de Berlín requería pasar las fronteras hacia la RDA por los puestos que los alemanes controlados por los rusos había colocado para ello.  

Europa se ha ido construyendo a golpes de muros, de acuerdos nunca explicados, como precisamente la construcción de este mismo Muro de Berlín, del que todavía no conocemos hasta qué punto evitó una invasión rusa de todo Berlín. La historia se escribe con secretos.

“Siembra” es una palabra fabulosa

Ayer ví este escaparate en una librería católica. Me pareció atractivo y válido y por eso lo traigo. Y vamos a matizar. No voy a defender ninguna religión, cada uno cree y practica con lo que tiene fé y quiere. Lo que no quita que muchas de sus ideas o planteamientos sean válidos para las personas, crean en una religión o en la contraria.

“Siembra” es una palabra fabulosa. Es el comienzo de algo, es creer en lo que haces, es tomar partido y decidir hacer. Puedes sembrar ideas o perdones, pero también trabajos y apoyos, ayudas y abrazos. Sembrar es creer en que se recogerá fruto, en que te vas a obligar a regar y abonar.

Me da igual, nos da igual a todxs, que siembres desde ópticas religiosas, sociales o políticas. Si siembras de buena fé, con ganas de trabajar por lo que siembres, si eres emocionalmente inteligente, deberemos aplaudirte. Nunca está garantizado el éxito, pero siempre dependerá de tí. No crean en los ángeles que viene volando, los ángeles los tienes que buscar, llamarlos con fuerza y traerlos para que ayuden en tu trabajo.

Esos Ángeles icónicos con alas y además espadas o lanzas, no sirven. Emplear las herramientas de matar para querer convencernos de que son enviados de la bondad, es una falsedad total. Los ángeles de verdad no se les nota, son sinceros pero también callados y no hacen ruido. Emplean la fuerza de su trabajo.

Anuncio parroquial de 1934. Simpático, si

Yo creo que este anuncio parroquial, y menos mal que le han puesto ya de entrada “anuncio” para dejar claro que es publicidad del Cielo, aun siendo de una almanaque católico del año 1934, es muy actual. 

Vuelve lo rancio, la religión mal entendida, las parroquias como centro de conversión y de reconversión, las palabras bordes para engañar son sabiduría basta, las ganicas de joder desde algunas mentes retrógradas. 

Lo entendemos. No tiene la razón, pero quieren tener las razones. Y sobre todo El Camino. Jopetas

20.12.16

Llamarse Ricarda es muy peligroso

Llamarse de una forma o de otra, según algunos brujos, tiene una importancia tremenda en la vida de cada persona. 

“Marditos” padres que son capaces de lo mejor o de la peor con algo tan simple con ponernos un nombre u otro. 

Ahora los podemos cambiar ya de adultos. Lo que no queda claro es si nuestra vida cambiaría por ello. 

—Ya no quiero llamarme Miguel y ahora me llamaré Antonio. 

Y a partir de este momento, joroba, mi vida es maravillosa, ha cambiado por ir al juzgado Je je je. 

¿Nos reímos todos?

Os dejo los datos referidos a las mujeres que se llaman Ricarda. 

Ya no hay niñas a las que seamos capaces de ponerles Ricarda. No conozco niñas Ricarda. 

Pero es que jodo, son caprichosas, poco responsables y menos naturales, falsas y amantes de las poses, imponen su personalidad, obstinadas, frías, calculadoras y encima les jode parecer inteligentes. 

Todo esto se les cura en cuanto se enamoran, pero…, ¿Y si no se enamoran nunca?

Al menos son baratas con los regalos, les gustan los geranios y la lavanda. Vamos…, una maceta y punto pelota.
 
A mi lo que me preocupa que les parezca vergonzoso parecer sensatas. ¿Qué quieren parecer?…, ¿insensatas? Jo.

19.12.16

Sobre Cataluña se puede hacer humor. Negro, por supuesto

Cuando entre el diálogo de dos partes metemos la justicia para hacer barrera, metemos a terceras partes torpes, a enemigos o a soldados, a capirotes o trajes de bonito, a personas disfrazadas de poder, estamos logrando lo contrario de lo que decimos desear.

Da igual si hablamos de Cataluña, de Zaragoza, de Podemos o del PSOE. DE una empresa o de un edificio carísimo. La única manera de que exista diálogo es creando diálogo. Y el diálogo es muy simple. Es un ejercicio de hablar sin tener en medio a sustos o tratos indigestos.

Tras el diálogo es posible que no se haya resuelto nada. Es muy posible en algunos problemas que hemos dejado pudrir. Pero sin diálogo, lo seguro, lo absolutamente seguro…, es que nunca se resolverán por las buenas. Y que al final tendrán que ser los de enmedio lo que tomen cartas sobre el asunto.

¿Estamos seguros que los de enmedio nos apoyarán mejor que con el diálogo?
 
Ferrán en la página republica.com nos deja maravillosos textos con solo tres palabras.

Jardines efímeros en Mulhouse, Alemania

En estos tiempos todo está en revisión, y el urbanismo efímero es una opción más que cada día vemos con más normalidad. Es habitual ver en algunas ciudades europeas jardines, construcciones de paisajes, montajes de calle, que nacen efímeros con una fecha de finalización. En Zaragoza montamos un gran Belén para Navidad con figuras de tamaño real, calles y edificios, para 45 días. Incluso se monta un huerto real donde van creciendo las hortalizas en un invierno que a veces es muy duros.

El Alemania he visto jardines efímeros en plazas céntricas, que montan de forma temática durante dos meses. Unos diseñadores de jardinería junto a técnicos de sonido, de luz y de interiorismo realizan un paisaje a tamaño real donde se juntan montajes de jardinería y agua, pequeños edificios o casas de muñecos infantiles pero a tamaño real, explicaciones de algunos productos naturales mezclados con instalaciones artísticas hasta forma un circuito que se recorre desde el exterior o a veces con caminos interiores.

En la entrada y desde el primer días se sabe que aquello tiene una fecha de caducidad. No se crea para permanecer. Es un urbanismo efímero que mezcla juego lúdico para niños y adultos, con experiencias artísticas. Todo es temporal, pues tras estos montajes vendrán otros. El espacio es mucho más válido que lo que en ellos se monta, pero entre permanecer vacíos y estar llenos de algo efímero, se opta por lo segundo.

¿Es caso? Pues depende. El coste de estos montajes está compuesto de mano de obra o servicios y productos que crean en las zonas de influencia económica de los propios ayuntamientos. No creo que sea cara tener jardineros municipales que trabajen de forma efímera para crear calidad urbana.
Estas imágenes son de este verano 2016 de la ciudad alemana de Mulhouse. Este parque ocuparía unos 1.000 metros cuadrados. Para 50 días de montaje efímero junto a luz y sonido al llegar la noche, con clases de botánica y flora en algunos de estos días, para escolares en periodo de vacaciones.