30.12.16

Tres años por robar 100 euros. ¿Es justo?

El titular es demoledor y a la vez parecerá justo pues todos queremos castigar a los ladrones. ¿Justo? Se ha condenado a tres años de cárcel a dos toxicómanos por robar 100 euros en una máquina de refresco dentro de un hospital. Ha existido el robo, incluso con todas las agravantes que se dicen. Como estoy seguro que habrá existido un mal abogado de oficio que habrá hecho la mejor defensa que sabe hacer.

Si por 100 euros condenamos a 2 personas a 3 años de cárcel…, ¿a cuantos años habría que condenar a los que se llevan cientos de miles sin ninguna necesidad? La justicia es así.

29.12.16

No es lo mismo pobreza que hambre. Las ciudades y sus problemas

Un barrio de la ciudad de Pune, India. El arquitecto reflexivo
¿Os gusta el Paseo Independencia de Zaragoza, la Gran Vía de Madrid, la New St de Birmingham, los Campos Elíseos de París, las Ramblas de Barcelona? Pues por cada una de estas calles maravillosas, existen en las mismas ciudades 100 calles que son horrorosas, muchas de ellas vacías, sucias, peligrosas, sin servicios. Barrios enteros que esconden la pobreza, pues ella misma tienda a esconderse.

La ciudades son maravillosas, tanto que (casi) todos los ciudadanos quieren irse a vivir a su interior. Añoran sus localidades anteriores y vuelven los días libres, pero desean ser y sentirse de ciudad. En España, en China o en Senegal. Puede que equivocadamente, pero eso depende del tipo de ayudas que reciben en los pueblos para lograr su independencia vital y económica.

Pero las ciudades necesitan crearse desde y hacia una calidad determinada, pues si no es así se convierten en todo lo contrario a lo que se necesita. Por eso las ciudades que ahora crecen hasta tamaños imposibles, se pueden hundir en su miseria a largo plazo.

Cuanto más pobre es una sociedad, más necesita una red de grandes ciudades para sobrevivir. Es mucho más sencillo sobrevivir —en estos tiempos— en una gran ciudad que en un pueblo. Diréis que no, pero lo diréis equivocadamente. La capacidad que tiene un pueblo para soportar un número medible de personas sin recursos es muy inferior al que tiene una ciudad.

En Madrid aproximadamente hay un 1.200.000 personas de población extranjera declarada. Sobre todo entre los 20 y los 40 años de edad. El 95% vivien entre la capital y su zona metropolitana. Casi un 19% de la población declarada de la Comunidad de Madrid son extranjeros. Las migraciones crean conflictos en localidades pequeñas y en cambios pasan mucho más desapercibidas en las grandes ciudades. Hablo de percentajes de movimientos migratorios.

¿Puede una ciudad como Alcañiz (por poner un ejemplo elegido al azar) con 16.333 habitantes, tener en su seno sin problemas de convivencia y de forma fácil, un total de 3.270 extranjeros? En realidad se acerca. Tiene 2.264 vecinos extranjeros. Tener mil más, sería un punto complicado de asumir.

Pero los extranjeros no son un dato válido para lo que hablamos. En la Comunidad de Madrid hay unas 90.000 familias en la pobreza más absoluta, en emergencia social. ¿Os imagináis en Alcañiz a 225 familias, hogares, en la misma situación de emergencia social? ¿Casi mil personas en una localidad de 16.000 habitantes, necesitando ayuda constante para sobrevivir?

Las personas que están en esta situación, dentro de las grandes ciudades, en general, son familias migradas desde zonas rurales. Y que en la ciudad lo están pasando muy mal. Pero que en sus zonas de origen, en las zonas rurales, serían un tremendo problema sin solución. No porque no sea capaz de asumir mucho mejor las ayudas sociales las zonas rurales, que sin duda lo son, sino porque estadísticamente se colapsan mucho antes y en un porcentaje mucho menor que en las ciudades. No hablo de números totales, sino de porcentajes sobre la población.

No confundir pobreza con hambre. Son dos conceptos muy distintos, aunque uno se contenga en el otro. El hambre es más sencillo de resolver en las localidades pequeñas. La pobreza NO.

Incluso a las sociedades y sus gobiernos les resulta más sencillo crear redes de apoyo sanitario, educativo, de acción social, de formación para el trabajo, de control de problemas, de seguridad o de apoyos habitacionales en una gran ciudad que en todas las pequeñas localidades si se mantuvieran viviendo en ellas. Y se ha demostrado, que los propios vecinos de las pequeñas localidades, increíblemente potentes para ayudar a sus vecinos nativos, las comunidades pequeñas se agotan mucho antes a la hora de ayudar a los migrantes.

Contra el Sistema. Pero desde dentro

Sustituir las ideologías por marcas blancas de lo mismo pero con disimulo, es peligroso, pues sobre todo mareamos al personal y todavía deja de creer más y más en todo lo que rodea al Sistema. 

Para cambiarlo es necesario que se crea en él, tanto desde los que mandan como desde los que en la base, deben saber empujar. 

Creer en él, no supone admitirlo, menos todavía abrazarlo. 

Supone creer y conocer, y esto se puede hacer desde la fase y posición más crítica a la más benevolente con lo que se hace. 

Querer derribar el sistema sin conocerlo bien, sin saber qué tiene de bueno, para al menos intentar convencer de que los cambios serán admitidos y nunca habrá vacío, es fundamental en el posibilismo. 

El resto es revolución…, que también existe…, pero a la que yo no me apunto.

28.12.16

Fase 3 del protocolo de contaminación

Hoy se ha tomado la decisión en Madrid de activar para mañana y por primera vez la Fase 3 del protocolo de contaminación. La primera vez que se toma una decisión de este tipo en una ciudad española, que impedirá que circulen los coches que terminen en matrícula par. Este tipo de decisiones ya se han tomado con anterioridad en otras ciudades europeas y asiáticas.

La tasa de dióxido de nitrógeno ha superado los márgenes establecidos en el protocolo de actuación del Ayuntamiento, por falta de lluvias y de viento, además de por un exceso de contaminación por los coches. Madrid sufre una “boina de contaminación, que se hace más peligrosa en algunos días en que se mezclan estos factores anteriores.

Pero estas prohibiciones tan solo supondrán que no vaya a más el problema que existe y que no se resuelve. Las grandes ciudades deben tomar decisiones drásticas contra la contaminación de los vehículos, mientras la industria no sea capaz de fabricar vehículos eléctricos o al menos híbridos, que supongan una menor contaminación.
Y las administraciones municipales y estatales, deben decidir con urgencia que la movilidad pública en las grandes ciudades ya no es simplemente un asunto de los ayuntamientos, sino que sin duda es un asunto grave para todas las personas que requieren una sistema de movilidad pública más eficiente. 

Hay que prohibir los coches diésel a partir de cierta fecha y limitar su vida útil a determinados años para que no sigan contaminando, hay que dotar de más puntos de recarga a los coches eléctricos, hay que apostar por los vehìculos eléctricos tipo tranvía en los servicios públicos, y debe entrar la administración estatal y territorial en apoyo de los sistemas de transporte público intermodal para las grandes urbes.

Una ciudad grande y su entorno metropolitano es hoy el lugar donde viven la mayoría de los habitantes de un territorio nacional, y por ello las actuaciones deben ser con ayudas estatales. 

En ello está en juego la salud, pero también el coste de la sanidad. Este problema va en aumento, y no se están tomando en el mismo grado de aumento, medidas eficaces. A los ciudadanos ahora les vienen lo que ellos consideran molestias, pero el daño económico a la ciudad es tremendo, y llega desde muy diferentes apartados.

27.12.16

El futuro industrial de España no son las multinacionales


Todos los países industrialmente irregulares y por ello pobres, países que llegamos tarde a la industrialización como España, hemos pensado durante décadas que el futuro industrial pasaba por la instalación de multinacionales en suelo patrio. 

Parecía la solución a nuestra baja capacidad de crear empresas propias, de crear producción para vender fuera. Que vengan otros desde fuera y nos las monten. Nosotros ponemos solo la mano de obra, la fuerza. 

Un claro error que en algunos países ha costado la dependencia total de las corporaciones y lobbies que afectan y controlan a los gobiernos, a las sociedades y personas de forma directa o indirecta, controlando todo movimiento independientes de sus economías.

El ejemplo de México o de otros países de la zona iberoamericana es claro, con respecto a las grandes empresas de EEUU.

Incluso estos grupos de presión juegan con la creación o disminución del empleo y desempleo como herramienta económica que genera beneficios en sus empresas a costa de tener pillados a los países, y sin duda con la presión a los propios gobiernos que cuando quieren pueden cambiarlos sin que se note mucho.
La instalación de grandes empresas multinacionales en zonas elegidas y pequeñas, producen el efecto negativo de control total sobre los sectores que trabajan.

Control que afecta a otras empresas de la competencia, a proveedores, al sistema de trabajo, a los derechos, sueldos, etc.

En la misma medida en que crecen las grandes empresas ajenas al país, crece el peligro de deslocalización, pero sobre todo decrecen las empresas medianas y pequeñas autóctonas, que no son capaces de encontrar hueco productivo si no es dependiendo totalmente de esas grandes empresas, como simples proveedores ajustando precios y producciones.

El éxito industrial de un país radica en la creación de un tejido propio de medianas y pequeñas empresas, bien preparadas, con capacidad de innovación y tejido comercial de calidad para todo el mundo, con incidencia en sectores en constante cambio y mejora, con una alta calificación en calidad y servicio, y que se sienten apegadas al territorio para lograr motivación, pero con una visión global de su producción.

España debe ayudar mucho más a las PYMES, pues son el germen del futuro, de la seguridad, del crecimiento real del país. Ayudas que deben sobre todo ir encaminadas a la financiación, a la preparación y formación de todos sus integrantes (sin duda también los directivos), al cambio normativo para facilitar la creación de cooperativas o S.A.L., y con la inclusión de conceptos de economía del bien común, que ayuden a la productividad y excelencia interna y a la formación de equipos productivos modernos e innovadores.

Addis Abeba y sus viviendas contenedores

Cuando hablamos de pobreza social, de ordenaciones urbanas, de barrios y ciudades, se nos olvida muchas veces que existen muchas formas de configurar una ciudad. En todas ellas existen barrios, arrabales, zonas degradadas, culos urbanos, asentamientos degradados. Pero degradados con respecto a su propia ciudad. Si esta está ya degradada por la pobreza extrema, nos podemos imaginar todos los escalones sociales. Y entender mucho mejor la realidad de la migración, al contemplar otras formas de vida real.

Esta imagen es de un barrio de la ciudad de Addis Abeba (Addis Ababa), la capital de Etiopía. Podemos ver en una calle de este barrio no muy alejado del centro de la ciudad, la vida cotidiana de sus ciudadanos con el detalle en primer plano de esa especie de cajón de uralita que se ve en la acera.

Podría parecernos un contenedor de basura, pero es una infravivienda. Hay decenas de ellos y son en realidad pequeñas ¿viviendas? en donde duermen y tienen su hogar personas solas que los emplean para sobrevivir. También en todo tipo de asentamiento urbano, hay clases de miseria, de pobreza. Y también hay palacios, coches de marca, restauranes de lujo, médicos privados. Y camisetas de equipos de fútbol.

Incluso estas personas que viven dentro de estos contenedores son otros pequeños afortunados, pues dentro de la extrema pobreza de muchos de ellos, hay cientos o miles de personas que tienen que dormir en la calle sin cobertura ninguna, a la intemperie total, tumbados en jardines o en las aceras para poder dormir. Unos junto a otros para darse seguridad.

Situación que por desgracia se empieza a ver de forma muy individual en algunos países occidentales.

Al menos los que tienen la suerte de disponer de un cajón como el de la imagen se libran de las lluvias o del frío.

No es nada sencillo visitar estos barrios, pasear por estas calles. La inseguridad es total si no era de su propia sociedad. La fotografía está tomada desde un coche, sin bajarse a pisar el suelo.

Enrique Meneses, en otro mundo hoy imposible

Esta imagen sería imposible hoy. Vemos a Nasser (socialista árabe y presidente de Egipto) y Anuar el Sadat (Primer Ministro de Egipto), recorriendo en un coche descubierto las calles de El Cairo. Esta fotografía es de Enrique Meneses, un fotógrafo periodista madrileño, casi único en aquellos años. Me sorprendió tanto la bala estampa que representa, que la atrapé para enseñárosla.

Entonces los guardaespaldas actuaban simplemente como escudos humanos ante cualquier intento de atentar contra los políticos, y la violencia armada de los ciudadanos sin organizar casi no existía todavía, pues lo habitual era en aquellos años, que los golpes violentos los dieran otros militares, y no delante de los civiles precisamente, sino acuartelados.

Todo ha cambiado. Ni Egipto sigue mejor, ni la seguridad es más eficaz, ni la libertad está mejor repartida, ni hay menos desigualdades sociales en el mundo árabe.

Esta imagen es de 1956. Han pasado 60 años. Hemos perdido la inocencia social. Y a cambio no nos han dado soluciones ni calidad de vida, excepto en los países que pudimos salir de las dictaduras hacia las democracias.