12.12.21

Dios es comunista y nosotros sin saberlo. Gracias al PP


Una vez que ya nos van enseñando las gentes de VOX la nueva realidad mundial y que gracias a todos ellos hemos descubierto que el Papa es comunista (¿O ha sido el PP el que nos ha logrado abrir los ojos con el papa comunista y lo ha borrado en pocos segundos?) podemos dormir mucho más tranquilos. Si el Papa el comunista, es sencillamente porque Dios también es comunista. Así que a partir de ahora deberíamos decir Comunismo con Mayúsculas. El Papa es comunista, y la Virgen del Pilar y San Ignacio de Loyola, eso de entrada pues nos podríamos ir hasta San Jorge y sus peleas con dragones.

Lo que sucede es que hemos llegado tarde a esa conclusión, a la de que Jesucristo era comunista y su Padre también. Y hemos llegado tarde porque ahora ya no hay comunistas a los que agradecer su labor durante tantos años manteniendo el Cristianismo. O si los hay están encerrados en sus libros amarillentos. La sociedad de menos de 45 años le suena todo esto de las ideologías… a Escala en Hi-Fi.

Creo que el Marco político de este Siglo XXI ya no gira sobre las ideologías, que parecen más del Siglo XX, sino sobre los problemas de las personas, las ideas, las soluciones, la sociedad, lo "mio". Sería una forma de por ejemplo entender los nacionalismos como micronacionalismos, y al comunismo (otra vez con minúsculas) como simplemente Humanismo (con mayúsculas) y capacidad para comprender los problemas. 

Ya no nos interesa Europa, ni España o Aragón. Nos interesa Anzánigo, Guerrea de Gállego, mi acequia, soluciones o ideas para mi forma de vida, que está llena de problemas y que nadie parece conocer ni hablar. No hay Lucha de Clases, sino lucha de Problemas. 

Y como no hemos sabido hacer pedagogía durante décadas desde la izquierda pues creíamos que ahcer pedagogía era manipular a la sociedad, confundimos los que somos muy básicos la Política Económica o Medioambiental, con el precio de las semillas o con los aerogeneradores de mi entorno o con mi Estación de tren. Llegamos incluso a pensar que nuestro Jefe es una bellísima persona pues nos paga el sueldo que nos permite gastar en consumismo programado.


Somos tan débiles, que los soplos de muerte no sabemos por donde vienen


Estamos todo con la pandemia, con el COVID que nos cagamos de miedo ¿es para tanto? Gente que no sale de casa por miedo 
a infectarse aunque ya esté vacunada…, y luego y sin avisar viene una mierda de cáncer y te vas en dos días.

Sí, sí, dos, tres días o meses… pero que no te queda tiempo de pensar ni siquiera en qué ha pasado. 

Puedes pensar que sí, que tenías mucho cuidado de unas cosas, pero que ya no vivía como antes, pensando en el contagio y… ¡zas! sin comerlo y sin vivir, mierda de cáncer, nos puede volver la vida al revés. 

Estoy triste por una amiga, una mujer madre de un amigo y todavía joven, una señora buena, amable, que se quedaba sin vacaciones para que el hijo no tuviera que hacerse las cosas de casa cuando volviera de trabajar. Una persona MUY familiar. 

Y ahora de buenas a primeras se va a ir sin poderse cabrear siquiera. 

En fin… pensaremos que se ha ido a esas vacaciones que bien se merecía…, pero no es justo, no señor, no es justo. 

El COVID es una mierda, pero si lo comparamos con el montón de gente que tiene otras enfermedades tal vez lo veremos desde otro punto de vista. No es lo único. 

Y que no hayan conseguido una vacuna o un tratamiento efectivo para esta mierda de enfermedad con nombre jodido, con los años (siglos) que lleva entre nosotros. ¡¡Jodo!!

María Ángeles Ajovín

Si para tener razón te tienes que morir antes, tú mismo


Lo malo de esta apreciación sobre el coronavirus de la viñeta de Flavita Banana, es que teniendo razón pues somos libres de pensar como nos venga en gana, este señor no se enterará de si tenía o no razón, hasta que esté muerto. 
Si para tener razón te tienes que morir antes, tú mismo, pero lo veo mal negocio.

Así que lo recomendable contra la pandemia del COVID sería no apostar todo a que para ganar tengas que estar muerto, pues maldita la gracia de intentar ser el ganador de tu verdad, a costa de tenerte que morir.

11.12.21

Miremos siempre quien se queda debajo de los que están arriba


Debemos desconfiar de los que nos prometen amplias y profundas reformas sociales sin explicar bien a quién les van a afectar. Las sumas siempre se mantienen, así que si unos salen ganando es inevitable que otros salgan perdiendo. Y si no lo explican así, nos están mintiendo o son tan tontos que incluso ellos mismos se creen sus errores. Si unos se elevan, es porque se suban a otros que se quedan abajo.

Tu éxito es también el éxito de todos los demás


Seamos egoístas, si tú triunfas en la vida, en tu trabajo, triunfamos un poco todos. Tú más, pero todos un poco pues la sociedad está interconectada, globalizada. Por eso tu éxito es nuestro éxito, aunque se nos olvide o no lo queramos entender.

Las envidias son muy malas para crecer… todos. Acércate a la persona que triunfa, no para que te entregue parte de su éxito económico o vital, sino para aprender de sus motivos, para que te entregue parte de su camino recorrido, para que te enseñe cómo lograrlo.

La riqueza que logra una persona puede quedársela para él solo, de forma egoísta puede creer que le pertenece aunque la haya logrado en un Sistema Social que es de todos. Nadie logra triunfar si no es afianzándose en nuestra propia forma de vida, que él ya se encontró construido. 

Pero sus triunfos son temporales, por eso de alguna forma sus éxitos son también nuestros éxitos, aunque no los podamos disfrutar o aprovechar. Al final los perderá pues nada es eterno, y volverán a la sociedad de varias maneras.

10.12.21

España es un país de quejas y de quejicas


¿Y ahora nieve? ¿No será invierno verdad? Venga, sí, es el final de otoño, de un otoño frío, pero en estas épocas es normal que nieve en las zonas de montaña. La viñeta es del año 1971, pero encaja perfectamente hoy mismo.

9.12.21

¿Tu no eres pobre? Pues ten miedo a los pobres

Hubo un tiempo, mucho tiempo —casi llega hasta ahora mismo— en que una parte de la sociedad en general le tenía miedo a los pobres. Solo eso les sucedía con ellos. Miedo. E intentábamos no acercarnos a ellos, por si acaso. Los pobres solo desean una cosa en la vida y es salirse de pobres, y eso es peligroso para los que no se sientan pobres. A veces, dicen, intentan lo peor de todo. Reclamar lo que creen que es suyo. ¡Vaya osadía!

Ahora esto ya no sucede… pues casi todos somos pobres, o al menos un poco más pobres que hace unos años y vamos tomando conciencia de que pobres… pobres somos casi todos.