21.1.22

Chimamanda: Todos deberíamos ser Feministas


Hace años, cuando leía la conferencia que dio la escritora nigeriana en diciembre del 2012, sentí que esas palabras las hubiera podido pronunciar yo en Zaragoza o cualquier mujer en diferentes partes del mundo y, sobre todo, la connotación peyorativa que significaba ser feminista y sigue significando. Feminista: mujer que odia a los hombres, amargada, castrada, infeliz, lesbiana, marisabidilla, promiscua sexual...


Es curioso que, a pesar de la distancia geográfica y cultural entre África y Europa, las ideas sobre la mujer son iguales. Y esto es lo que vivió Chimamanda en Nigeria cuando se definía como feminista. Así que ella dio un nuevo giro al concepto y se definió como: Feminista feliz africana que no odia a los hombres y a quien le gusta llevar pintalabios y tacones altos para sí misma y no para los hombres. 

Cuando leí estas palabras me dije, bien por ti, porque estas definiciones nos las hemos puesto muchas mujeres en soledad ante el machismo que había en este país cuando ni existía una Ley contra la Violencia de Género, entró en vigor el 29 de enero del 2005, ni podían alzar demasiado la voz porque los calificativos peyorativos y los epítetos desagradables eran las únicas respuestas que conseguían.

Parto de la base que a algunas feministas y mujeres les daría de comer aparte, porque cuando profundizas en sus psiques lastran problemas identitarios varios y hablan sus traumas más que un intelecto sano y equilibrado. 

Parto de la base que ya me pareció atroz que la actual ministra de Igualdad nombrara a todo mujeres en su equipo sin entender, ni extender al resto de la sociedad, que la superación del machismo, tanto de ideas como de actos, abarca a todas y todos (y sí, no soy de derechas, porque hemos llegado a un tiempo donde poner en cuestión la ideología o actitudes de un político te convierte en el otro.)

Chimamanda podría haber hecho un test a mujeres de diferentes países y niveles socioeconómicos que las respuestas habrían sido las mismas o cuasi idénticas. Lo que deja claro en su conferencia es que, para que haya cambios positivos, tiene que existir la RABIA.

A partir de ahora formulo una serie de preguntas para contestar tanto por mujeres como, sobre todo, por hombres ya que estos deben superar prejuicios machistas.

¿Considera la soltería un fracaso personal en la mujer (solterona o rara)?

¿Considera la soltería un fracaso personal en el hombre (soltero de oro)?

¿Una mujer si se pone minifalda, escote va buscando desesperadamente una pareja o sexo?

¿Una mujer que no tiene hijos es un ser imperfecto?

¿Y un hombre?

¿Las mujeres pueden ser seres sexuales como el hombre?

¿Un comportamiento fuerte, decidido, ambicioso se valora igual en el hombre que en la mujer?

¿Un hombre puede gastar bromas y hacer comentarios sexuales sobre las mujeres, pero estas no deben enfadarse ni defenderse?

¿Una mujer puede gastar bromas y hacer comentarios sexuales sobre los hombres? ¿Estos, si se ofenden y enfadan, es lo correcto?

Estas preguntas resumen lo que Chimamanda experimentó y experimentan muchas jóvenes y mujeres actualmente y que son ideas que desarrolla en su conferencia: No es fácil tener conversaciones sobre género. Hay hombres que se sienten amenazados por la idea del feminismo. Autoestima mermada si ellos no tienen “naturalmente” el control en calidad de hombres.

De las palabras que Chimamanda pronuncia destaco un verbo, SILENCIAR. No se debe añadir nada más. Es la historia de las mujeres. Silenciar sus logros literarios, artísticos, científicos, políticos, sociales... Ahora se reivindican, pero queda un camino largo.

Las otras palabras que destacaría serían, AUTOESTIMA MERMADA. 

No hay nadie más peligroso que un hombre con complejo de inferioridad con las mujeres en cualquier aspecto, psicológico, intelectual, económico... Pero qué hacen las mujeres con estos hombres. Hay dos tipos de mujeres: unas adoptan un rol maternal, sumiso e incluso se rebajan. Hay una suerte de sadomasoquismo psíquico, porque la mujer debe tender puentes, ser conciliadora. 

Puentes que lógicamente se autodestruirían si se aplicara un mínimo de raciocinio ya que estos hombres lo que desean en las mujeres, como dice Chimamanda, es tener el control en calidad de hombres. 

Y, precisamente, este sometimiento es el control psíquico que ejercen. Hay que darles la razón en sus protestas infantiles que, en realidad, esconden el miedo que tienen a la mujer. Es más, si les dices que tienen actitudes machistas, se ofenden porque no entienden ni entenderán lo que es una mujer y mucho menos lo que es ser un hombre.

Qué es lo que dice Chimamanda: Un hombre a quien yo intimide es exactamente la clase de hombre que no me interesa. Ese es el segundo grupo de mujeres que no se dejan manipular por los enconos y manipulaciones de hombres inseguros.

De la conferencia que dio la escritora se pueden sacar emociones que son extrapolables a otros rincones del mundo y que las mujeres hemos experimentado a lo largo de nuestra vida desde la niñez. Ya lo dijo Simone de Beauvoir: No se nace mujer, se llega a serlo. Hacerse mujer es un camino largo, intenso donde, como dice la escritora nigeriana, hay que desprender muchas lecciones de género que interioricé al crecer.

Si a las feministas, hace más de veinte años, nos llamaban con los mismos epítetos con la que definieron a Beauvoir (siendo como soy crítica con la personalidad de ella que recientes estudios han puesto encima de la mesa, porque ya se sabe que hay que distinguir entre la faceta intelectual y la personal y esta última, siento decirlo, estaba llena de cobardía e hipocresía) que no eran otros que: Me llamaron insatisfecha, frígida, priápica, ninfómana, lesbiana, cien veces abortada -signifique eso lo que signifique- y hasta madre clandestina; da cuenta de que aún queda camino por hacer no solo en lo legal, sino también en lo sociólogico.

Los calificativos no hieren, hiere la ignorancia y la brutalidad silenciosa. A mí no me importa que me llamen puta, lesbiana, amargada, castrada, feminazi..., lo que me daña y me encona es ser de nuevo víctima del machismo porque se me anula mi personalidad. Me dicen lo que no soy, porque siguen imperando los prejuicios machistas. Y como dice muy bien Chimamanda, hay que desprender todos estas ideas. Educarse y reeducar.

Ya en otro artículo hablé someramente sobre Fadela Amara, hija de inmigrantes argelinos, y su movimiento surgido en los suburbios obreros de París, Lyon... tras un brutal suceso. No fue casual el lema de este movimientos iniciado sobre el 2003: Ni putas ni sumisas. Cuatro palabras resumen la historia de las mujeres.

Chimamanda pone en esa conferencia, y en ese manifiesto que luego se hizo libro, ideas que llevan siglos arrastrando las mujeres y que tienen difícil encaje con hombres débiles y mujeres de mirada superficial sobre sí mismas.

No solo se mata a las mujeres físicamente, se las mata más psíquicamente. 

Son muertas vivientes que se sientan con nosotros en el bus, toman café en la mesa de al lado de la cafetería, acuden al cine... Por eso, todos deberíamos ser feministas dejando de lado todos los prejuicios machistas de lo que significa ser feminista. Recalco, todos. Mujeres y hombres.

Algún día escribiré sobre los hombres débiles y las mujeres inseguras, porque haberlas las hay, y sobre un feminismo revanchista que enturbia todo: Pero esa es otra historia, tal como diría el tabernero interpretado magistralmente por Lou Jacobi en la película del gran Billy Wilder, Irma, la dulce.

Olga Neri

17.1.22

¿Queréis que nos vayamos todos a la mierda o preferimos pensar en el futuro de nuestros nietos?


No existe conciencia de lo que necesitamos como sociedad, y tampoco existe idea de lo que debemos caminar para lograrlo, ni de lo que hacen en otros países o sociedades para tener aquello que a veces deseamos copiar sin entender qué caminos debemos emprender con urgencia. 

Deberíamos preguntarnos…: ¿Y qué queremos para España, no para nosotros sino para nuestros hijos y nietos?

No es posible quejarse de la falta de Servicios Públicos de calidad y a la vez quejarnos de lo que pagamos de Impuestos. Es incompatible. 

Como lo es decir constantemente que la culpa la tienen los gestores políticos, pues se llevan los dineros ellos. Eso demuestra que no se conoce de lo que se habla, y de que por mucha voz que le pongamos no sirve de nada, pues eso no conduce a ninguna solución.

Pero no sucede nada si lo que queremos es eso, seguir quejándonos de forma vacía, sin reparar ni querer conocer las realidades. 

La pobreza social no sale de la nada, es culpa de muchas sumas.

¿Qué queremos romper hoy? ¿Qué nos apetece quemar, destruir, insultar?

¿De verdad somos incapaces de pensar que lo que rompemos es siempre nuestro aunque está en la calle, entre la sociedad, parezca que es de las instituciones, de todos, de nadie?

Ayer mismo hablaba con una persona metida en harinas de queja y le hablaba de varios políticos que yo conocía bien, de Primer Nivel Municipal o Autonómico, o incluso algún Diputado a Cortes, que tras dejar sus responsabilidades viven maravillosamente de su anterior trabajo, en algunos casos con mayores sueldos de los que cobraban como políticos, y sin haberse aprovechado de nuevos puestos de trabajo. 

Simplemente vivían muy bien por no tener ya ese peso brutal, esa queja insistente, ese pararles en la calle para insultarles. 

Algunos puedo decir que son mejores, incluso bastante mejores que los actuales responsables. Y que BAJO NINGÚN CONCEPTO desean volver a la política. 

Eso empobrece la política, pues su experiencia —en algunos casos de muchos años— la vamos perdiendo poco a poco a costa de nada. No a costa de mejores gestores.

No hablo de ideologías, pues son al menos de tres espacios políticos diferentes, dos de izquierdas y uno de derechas. En todos los casos menos en uno, la política les produjo heridas en su vida familiar que no siempre han podido resolver. 

¿Que qué quiero decir con esto? 

Pues que debemos saber qué queremos, hacia dónde deseamos ir, deberíamos empezar por aprender lo que cuestan las cosas, las que tienen precio y las que no tienen precio, y que nada existe por obra de la casualidad. 

Podemos seguir en la misma línea actual, la de cabrearnos con todos según nos venga en la idea. Pero debemos sospechar que eso conduce a la mierda. 

16.1.22

¿Existirán las ideologías avanzado el Siglo XXI?

En los últimos meses que se podrían retrotraer a los últimos años, se habla claramente que el mundo de las ideologías se está diluyendo. Algo que le viene muy bien a quién tiene ideología y piensa que está ascendiendo con ella. Es cierto que la sensación de un mundo líquido por la enorme velocidad de los cambios, propicia que no seamos ya tan claros a la hora de diferenciar lo que son las izquierdas y las derechas, pues las pasamos por el marco mental de hace unas décadas que ya se ha quedado obsoleto.

Hoy, ya adentrados en el Siglo XXI, la izquierda y la derecha es otra necesidad a lo que eran en 1975 o en 1995.  No es que hayan cambiado las ideologías, lo que hemos cambiado somos la sociedad y nuestra forma de percibir su utilidad y su sentido fijo. 

Hemos ido abrazando el marco mental que nos han ido introduciendo suavemente aquellos que desean una Dictadura Mental, que son más duraderas que las militares. 


Algo, lo que sea, deja de servirnos en cuanto creemos que ya no tienen sentido para explicar los problemas actuales y para encontrar soluciones válidas.

Sin ninguna duda ha sido la izquierda la que peor ha sabido adaptarse a los cambios, sobre todo porque no han sido organizados por ella. Y no hemos entendido bien de qué va todo esto.

Tras los movimientos de las diversas Primaveras Árabes o de España y Francia, alguien debió pensar que se tenía que cambiar con rotundidad el Sistema pero sin que nadie se diera cuenta del cambio. 

No era fácil consentir para ellos que representan el Poder Escondido, que en cualquier momento los jóvenes árabes, españoles o franceses decidieran alzarse en la calle contra lo establecido. Había que inventar o potenciar los sistemas de reacción a las reacciones.

Y está dando sus frutos todo aquello que se hizo sin decirlo, a escondidas dentro de los Grandes Despachos, y ahora nos sentimos huérfanos de soluciones propias, porque la sociedad en realidad lo que busca no es a través de qué ideología o de qué partido político le ofrecen las soluciones, sino si estas parece posibles y válidas. 

Y como todas ellas son a medio o largo plazo, nunca sabemos —cuándo debe saberse— si realmente son posibles. Con que lo parezca ya es suficiente. No somos tontos, es que simplemente nos envuelven los regalos en papeles muy bonitos.

Ya casi nos han convencido de que no existen las derechas y las izquierdas, o van camino de ello a velocidad de crucero. Las máquinas políticas del Poder siguen ancladas en un bipartidismo falso, pues no se trata de que haya dos opciones políticas diferentes, sino de que esas dos opciones sean siempre las mismas. 

15.1.22

El trabajo del escritor es a veces muy ingrato y duro


La necesidad de escribir la tenemos muchas personas, capacidad y sobre todo tiempo para hacerlo… ya no tantas. Pero en realidad el oficio de escritor hay que reconocerlo, es bastante ingrato, duro a veces, porque requiere de mucho tiempo, de un gran esfuerzo a veces para corregir y volver a releer, para buscar datos, y si al final tienes suerte y logras publicar, todo tu trabajo quedará olvidado sin lectores en pocos meses.

Si te gusta escribir, no lo dudes, escribe, y de momento, olvídate de los lectores.
Hay que reconocerlo, la meta de un escritor es conseguir lectores. Lo de vender o publicar es lo de menos. Al menos en los primeros 100 años de oficio. 

Muy pocos, poquísimos escritores logran publicar y vender y de ellos todavía menos son los que consiguen una bolsa de lectores suficiente para sentirse contento. Los que logran vivir de escribir… o son periodistas (y últimamente viven asustados ante el futuro de su profesión) o son gente con mucha suerte y gran oficio.

Así que Internet es la “Gran Parada”, la fonda en donde mucho recalamos para conseguir algunos lectores que en vez de venir a comer copiosamente, toman tapas rápidas y se van a otro “bar” a seguir consumiendo.

Somos escritores de pequeñas dosis, pero al menos logramos disfrutar y mucho con nuestro trabajo. Quien no se consuela, es porque no quiere.

Es mala idea que se note quién son los esclavos


No es posible vivir ajeno a la política aunque casi nos hayan convencido de lo contrario. La política es gestión pública, es la que consigue que salga agua por el grifo o que se entierre a los muertos para limpiar las calles. No es posible vivir sin política, incluso es imposible vivir sin políticos, aunque lo deseable siempre es que vivamos rodeados de BUENOS políticos, algo que ahora parece imposible.

Así que nos han convencido algunos —que nunca dan la cara— que los políticos son unos imbéciles y unos ladrones, y que por eso hay que odiarlos. Que es una manera de ningunear una necesidad social, no sabemos bien para qué deseos, pues los que de verdad lo pretenden y los que caen en la trampa, todos ellos, no quieren ser políticos de dar la cara.

Es como si nos hubiéramos convencido todos de que sí, es posible vivir sin gestores, sin políticos, en un mundo anarquista de imberbes, esperando que todo funcione simplemente porque sí. 

Es curioso el valor que tienen los que nos engañan, sabiendo muy bien la manera de se puedan lograr sus objetivos, que a veces no saben bien hacia dónde les llevan.

Dicen que en tiempos de los romanos estos próceres inteligentes se pusieron a pensar en que sería bueno que los esclavos y libertos llevaran algún distintivo, alguna capa o zapatillas diferentes, para diferenciarlos de los ciudadanos libres. Diferenciar con claridad quién era de Clase Baja y quién de Clase Media o Clase Alta.

Parecía lógico, inteligente medida decían, pues había ya tantos esclavos y libertos que a veces algunos de ellos, los más listos, se hacían pasar en los mercados por ciudadanos libres como clientes y eso era un peligro. Marcarlos con una señal, una ropa, les parecía una buena idea.

Hasta que a algunos dirigentes de los libres les entró la razón. —No, es un error— se dijeron, si los señalamos con algo, ellos mismos verán que son tremendamente una mayoría, y se podría volver contra los dirigentes, los dueños de los esclavos. 

Se sublevarían y ganarían la libertad pues son muchos más y tienen mas fuerza.

Así que decidieron lo lógico. A los esclavos hay que mantenerlos como esclavos, pero sin que se note mucho, que entre ellos no sean capaces de medirse. Incluso sería bueno —se dijeron— que no todos los esclavos sean iguales, y que algunos de ellos se empiecen a creer que ya no son tan esclavos como los otros. 

Es malo, muy malo, que los pobres, los trabajadores se crean pobres y trabajadores. hay que convencerlos de que son Clase Media. Y sobre todo que hay otros que están mucho peor que ellos. Así todo funciona mucho mejor.

10.1.22

Expresiones y decires, flor de un día. Cosas viejunas


A vueltas hoy con la resiliencia, nos salen las siguientes expresiones a los crecidos en democracia ya talludos
. Intentaremos por la presente no darles ese sentido de diccionario sino poner un ejemplo concreto, no como se usan. A todas ellas debe añadirse este nuevo recurso estilístico también importado del inglés que enfatiza artículos y posesivos o cambia acentos, tan usado por los políticos…

Laaa resiliencia es tener paciencia y la relaciono con una goma de tirador que se estira y se encoge. Viniendo a significar una mezcla entre valor ante la pérdida y capacidad de levantarse. Sí tiene relación con recuperación pero no le veo tanto con transformación. Si la resiliencia se relaciona con la última, hay una mano económica de colaboracionistas con el virus que lo ven como mucho más que una oportunidad.

La sostenibilidad, a escala estatal, autonómica, de ciudad o de cada individuo, implica un planteamiento que pasa por alto: que no a todo el personal se le exige la devolución de deudas ni se les aplica intereses cuando piden créditos y que no devolver más que intereses solo depende del peso político, militar, económico o en información en pilladas a poderosos que tengas. No todo el valor es económico. Comentario idéntico para plan de ajuste.

La inmensa mayoría, expresión cuadrada de Rajoy. Amigo de reduplicar significantes y que usaba expresiones gallegas porque difícilmente en su caso se podría decir que eran riojanas. Porque las cosas son como son, no como a uno le gustaría que fueran… O sí…

Crispar desde Zapatero no lo dice nadie, menos en Barbastro cuando fríen hojas de borraja. Este político centró su imagen de bueno de centro con toques legislativos de político de mucha izquierda, adobando su discurso con acusaciones de elevar la crispación al resto. Vendiendo paciencia como activo político, cosa que también hizo su sucesor. Que la tierra solo pertenece al viento –en momento de burbuja inmobiliaria y constantes transformaciones catastrales-, de octava potencia mundial y, sobre todo, afirmar que la crisis era una falacia son otras de sus grandes aportaciones al idioma. Atentados contra los verbos copulativos…

Aznar, si recordáis, llegó al gobierno pactando con Puyol, hablando catalán en la intimidad y liberalizando todo el suelo no protegido. Seseñizando que es gerundio. Tenía aquel lenguaje agresivo que hoy exhiben ¿sus herederos políticos? En su boda le hubiera gustado parecer al segundo padrino, a De Niro. 

Del inventor de la sutil expresión hoy caída en desuso “masoquismo histórico”. Ferviente partidario de las oposiciones porque, afirmaba, en la vida con atajos no se llega. Es curioso que luego no lo aplicara con la familia política, a la que lanzaba al estrellato empresarial, o ya estaba antes. Que gastaba mucho la palabra “privatización” no es noticia.

Felipe González ¿se hacía más de centro de lo que era? ¿o es que estaba a la derecha pero mucho de Guerra e incluso de su primera mujer? Su florido verbo sevillano, que dicen los cronistas, asombraba cada tiempo rezumando pasión por Kant y Hegel, mediante el uso de adverbios de modo como “por ende”, “por consiguiente”… que a mí y otros nos marcaron. Huyó del casticismo oportunista de izquierdas, del “lo tienes claro” y “al loro” del más bien pellejo duro, alcalde Tierno Galván.

De esa misma época, podemos destacar el lenguaje directo e incluso de barrio de Labordeta en determinadas réplicas, que ha dejado impresión de poco poeta cuando dejaba de cantar; de Puyol y su copiada apropiación de Cataluña como sujeto mayestático (de él y su mujer, que eran nos, compartido con sus hijos que no pasaron la ITV); del genial Pepe Bono, campeón de varias olimpiadas de bienquedismo, que utilizaba para ETA y sus componentes la expresión “escoria social” y mucho el verbo “pintar” para descalificar la igualdad e importancia de cualquiera cuando le parecía que pintaba poco…

Podemos prometer y prometemos que no veremos a Felipe the Sixth decir que siente ningún orgullo ni satisfacción en estas fechas tan entrañables. Lo que no sabemos muy bien es qué dice, parece que aún le han robotizau más que el que hace loooos textos de Sánchez.

Vamos al cementerio de expresiones que solo ya mete Guayomin en alguna entradilla:

Tronco, de qué vas bitter Kas, efectiviwonder, leña al mono, alucinar pepinillos, lo tienes claro, kantidubi, el binomio kenivelmaribel-mepirovampiro, chachi, dar un voltio o dos a las cosas y lacagasteburtlancaster. Porque nanay de tu peluquín. A mí me gustaba por su culteranismo, no te enrolles Charlesboyer.

Los de los 90 hoy cuarentones y en bucle positivo, más vividores, usaron frasecicas de nula impresión a un millenial y ojo las uses en First Dates si te encajan alguien de 10 años menos tales como: me abro, verywellfandango, hastaluegolucas (y la inmortal revisión de Chiquito), dígamelon (que se quedó por Martes 13) o, sobre todo, la generalización de moda mazo. Pasada por el huevo y panko del gran Camilo Sesto.

La siguiente generación de millenials ya todo lo acorta, no usan giros barrocos sino que navegan directos al tweet. Han globalizado su ejpañol no castizo con rollos a lo influencer, LOL o mordor. Eso sí, pa todo cancelan o posturean, expresión que a mí me encanta por su amplitud casi total de abarcar cualquier ceremonia o momento familiar. También me gusta su utilización culta de random y serendipia, porque no todo es un mojón.

10.01 Luis Iribarren

Con las estructuras hemos topado, amigo Sancho


No se puede ir de Quijote por la vida pues al final siempre te topas con los problemas puestos para despertarte y que asumir la realidad. Lo decía Chumy Chumez en 1967 y seguimos igual. Siempre hay piedras en el camino, puestas a conciencia para frenarnos.