Perú, nuestro Perú.

Perú tiembla de miedo, de dolor, de pena. Nuestro Perú, que les pertenece a ellos pero que es hermano, sufre constantemente.
Hace pocos años tuve una comida con una delegación de Perú que habían venido a España y Marruecos a ver cómo trabajábamos nosotros el turismo porque ellos tenían un potencial tremendo pero según decía la joven técnica, no podían por unos motivos o por otros, darle una salida. La sabía malo comprobar como Marruecos estaba lleno de turistas y ellos con tantas maravillas que nos explicaba y no paraba, no podía relanzar la riqueza del turismo.
Los miedos de los turistas son los mismos que los miedos del dinero porque muchas veces está en manos de los mismos.
Un abrazo a todos los herman@s de Perú, pues mucho más yo no puedo hacer.

Y espero que nuestro Gobierno se vuelque con ellos y les ayude. Yo no creo en las limosnas, creo en los trabajos bien hechos, en las decisiones compartidas. Nada hay mejor compartido que unos impuestos bien realizados que sirvan para ayudar a los que lo necesitan.