Hablemos de pisos

Después de que nos amenazaran a todos con el estallido de la burbuja, si, a todos, ahora nos dicen que hay que meter liquidez en los mercados porque la gente huye de la bolsa por los riesgos que han corrido los bancos con ciertas hipotecas sin avales.
Pero el/la joven sigue sin encontrar pisos baratos.
El ciudadano se cree que estos problemas de las burbujas y las subprime les van a resolver los problemas. No.
Los promotores de viviendas en este país tienen la sartén por el mango. Ellos son los dueños del suelo, y ellos construirán cuando quieran, cuando haya demanda, cuando se paguen por los pisos lo que ellos quieran que se paguen. Y como los sobran los millones pueden estar décadas sin construir que no les va a caer la ruina encima.
Y el sector económico de la construcción, su parcela, moverá la economía general hacia la recesión.
El que huye de la bolsa es un inversor, un tipo que no quiere el dinero para consumir y que en un momento dado tiene miedo (el dinero es un caguetas) y se lo lleva. Puede hacer dos cosas o esperar a que se tranquilice la bolsa o invertir en otros activos. Hay pocos una vez que el oro se pasó de moda. Queda el valor inmobiliario pues nadie de estos se atreve a crear riqueza montando empresas propias.
El encarecimiento del valor inmobiliario se debe sobre todo a que la gran bajada de intereses del que se ha beneficiado el promotor y no el comprador. Hoy cuesta mucho más esfuerzo comprar un piso que cuando el interés estaba al 16%.
¿Hay soluciones?, si.
Primero el control del suelo tiene que ser más activo por parte de los Ayuntamiento.
Segundo el control de las VPO viejas pero dentro de los años en que se tienen que vender a precio tasado, tiene que ser severo.
Tercero hay que seguir construyendo muchas viviendas VPO pero no en el extrarradio, sino en los centros de las ciudades. No en las zonas rurales (que también) sino en las grandes ciudades.
Cuarto hay que dar facilidades a la gente que aspira a su primera vivienda para que con intereses subvencionados o ayudas a fondo perdido para la entrada pueda aspirar a un piso de un tamaño determinado.
Quinto hay que retomar la idea criticada, de pisos público del tamaño pequeño que ya construyen las promotoras privadas a precios escandalosos. Joroba, que mi generación empezó en pisos de 45 metros y hoy todos tenemos de 90.
Sexto los organismos públicos tiene que comprar y reformar pisos de los centros asentados en las grandes ciudades y sacarlos en el mercado de alquiler, con unas tasaciones reales.
Séptimo hay que bajar los impuestos de las plusvalías en las ventas y del coste de las inmobiliarias que hacen de intermediarios, para que el coste sea menor así como del precio de notarías, etc y del IVA o Impuesto de trasmisiones de los compradores.

Si un piso de segunda mano se vende en 200.000 euros, unos 10.000 euros se lleva la inmobiliaria que te ayuda a venderlo. Y hacienda se lleva el 18% de la diferencia entre el precio escriturado de compra y el de venta. Ese piso pudo haberse comprado cuando los intereses eran del 16% y si lo compraste en 45.000 euros te salió con impuestos e intereses por casi 90.000 euros al cambio. Pero sólo de los 45.000 primeros puedes restarte para pagar el impuesto, que en este caso sería de 26.000 euros. Es decir lo vendes por 200.000, pero te costó realmente 100.000 y pagas 36.000 de impuestos o gastos a la hora de vender. Te quedan limpios 64.000 euros. ¿Qué hace el vendedor? intentar venderlo por 250.000 euros.
Otro día más.