9.5.14

La gastronomía une sociedades y personas, unifica culturas y modos

Tras ver a dos centenares de personas comiendo juntas durante nueve sesiones de ágapes festivos y calurosos, a uno no le cabe duda de que seguimos siendo animales gregarios. Allí estábamos personas venidas desde decenas de ciudades y países, unas trescientas personas por sesión alimenticia comiendo juntos como si aquello fuera de lo más normal. Pero resulta curioso que todos comíamos cerezas o fresas, lentejas o arroz negro de las mismas formas y maneras. Pero cada uno veníamos de una casa, de una sociedad, de una gastronomía bien distinta. Rusos, alemanes, belgas, portugueses, franceses e ingleses además de andaluces o aragoneses acompañaban a los catalanes anfitriones. Nos comíamos todos las rabanetas fileteadas o las manitas de cerdo sin hacer aspavientos. Tomábamos pastas de coco o patatas asadas con dos salsas como si todos viniéramos de la misma cuna. La gastronomía humaniza e iguala. Eso si, vi comer lentejas con chorizo utilizando un tenedor, pero eso es lo de menos.