Páginas

12.5.19

El futuro es de las grandes ciudades. Y no es muy positivo

Desde el inicio de este siglo XXI sabemos que las ciudades son el futuro del planeta, para bien o para mal, pero la tendencia por abandonar el mundo rural es imparable y el crecimiento de las ciudades ya asentadas y grande es casi incontrolable, lo que las convierte en un problema a resolver.

Desde el año 2007 ya viven más personas en las ciudades que en los pueblos, más en las grandes urbes que en las zonas rurales. Se calcula que para el año 2050, dentro de cuatro días, el 66% de las personas de la Tierra vivirán en ciudades. Y que en las únicas zonas donde se producirá un aumento de población será alrededor de las ya grandes ciudades.

Lo que además debemos aceptar ya es que las grandes ciudades del año 2050 están todavía por hacer. No porque no existan, pues ya existen, sino porque sus necesidades para funcionar de forma mas o menos sostenible están hoy sin cubrir y hay que hacerlas, crearlas, construirlas.

Unos quince millones de personas dejan sus zonas rurales cada año para irse a una ciudad a vivir. Se necesita cada año todo lo necesario para darles servicios. Vivienda, comunicaciones, calles, barrios, tiendas, atenciones de todo tipo. Unas 22 ciudades como Zaragoza deben crearse cada año a costa del aumento de tamaño de las ciudades que ya existen. Un volumen tremendo.

Pero además hay que tener en cuenta que una estructura urbana suele durar unos 50 años (entre 30 y 100 años de media) por lo que debemos asumir que además de crear cada año unas 22 ciudades como Zaragoza, hay que restaurar, modificar o transformar el equivalente de otras 120 ciudades como Zaragoza cada año.

Las ciudades crecen hacia fuera más rápidamente y en más volumen de lo que realmente necesitan, dejando espacios vacíos dentro de las ciudades, por envejecimiento o por especulación. Si estos efectos no se controlan bien crecerán las distancias dentro de las ciudades de forma superior a su tamaño necesario, haciendo insostenible su mantenimiento.

Y si no somos capaces de revertir esta tendencia la lógica nos dice que se irán formando ciudades totalmente contrastadas, con crecimientos de barrios descontrolados e inhumanos y crecimientos de nuevas zonas o barrios de muy alta calidad. Mientras que irán quedando espacios libres de complicada utilización que todavía convertirán los espacios de las actuales ciudades en lugares más incomprensibles.

¿Alguien puede pensar que todo el centro de ciudades como Madrid o Barcelona, se queden sin vecinos de Madrid o Barcelona viviendo en su interior? Pues esto además de suceder ya en otras ciudades como New York, sucederá en las ciudades citadas a poco que no se controle el crecimiento turístico incontrolado. ¿Y qué será de esas ciudades en invierno o en los días laborables por la noche, si solo hay turistas de paso u oficinistas de trabajo matutino? ¿Qué tipo de servicios tendrán en su interior histórico?