18.9.08

¿Se puede encontrar trabajo con más de 50 años?

¿Se puede encontrar trabajo con más de 50 años?, pues parece que no. Si ya es difícil encontrar trabajo cuando se es joven y tu preparación profesional está puesta al día, eres capaz de aceptar todo tipo de contratos, hacer todo tipo de trabajos, no te cansas porque estás hecho un chaval y tus ganas de aprender más son todas, cuando los años pesan y ya no puedes descargar camiones o trabajar 14 horas sin cansarte, no te quieren ni para portero.
Las personas de más de 50 años nos encontramos titulares en donde se avisa que a partir de los 45 años es muy difícil encontrar trabajo. Para desmoralizar más.
Lo malo de todo esto, es que como los años que toman para la jubilación son los últimos 15 de cotización, los que tenemos más de 50 años, estamos en los años "críticos" y por ello en peligro de sufrir por todos los lados.
Empezamos a trabajar con 14 años, sin preparación, pero nos fuimos formando hasta ser una de las generaciones mejor formadas en los años 70/80. Pero ahora todo se ha ido al garete. No dominamos inglés, las nuevas técnicas de trabajo las hemos aprendido sin que nos las enseñaran y cobramos un poquito más que los jóvenes lo que nos convierten en sospechosos e inútiles.
No, con más de 50 años no se puede encontrar trabajo. Y lo curioso es que además tampoco nos quieren jubilar.

17.9.08

Hay que salirse del euro o irse a las islas Caimán

Hay que salirse del euro, del sistema monetario actual, hay que cambiar otra vez los billetes, para que la economía se reactive.
Cada día que pasa en crisis este sistema, se siguen creando millones de euros en negro, en economía sumergida, esa que no para y que casi no conoce la crisis. ¿Donde están esos millones ahora que no saben en qué gastárselos? Si les cambiamos el color del billete, tendrán que aparecer.
Hay que cambiar el euro por otra moneda, pero todos los países a la vez, para que no puedan escaquearse los que tienen la panoja en otros países.
Me dice mi otro yo, que en este siglo ya no se lleva el maletín, que el dinero ya no está en billetes sino en números que se pueden cambiar de moneda como quien cambia de vino en una cena, y que de nada sirve ya la fluctuación del dolar ni el cambio de divisas ni el impedir que el dinero salga del país. Que ahora lo que se lleva es que vengan a tu casa a buscarte el fajo de billetes y que ellos mismos te hacen todo, te lo maquillan, te lo peinan y te lo cuidan.
Creo que eso mismo pensaban los que han perdido con las acciones americanas basura, todos sus ahorros, pero yo creo en la modernidad, y a mi me mola que vengan a mi casa a buscarme los cuartos. Aunque me avisan que con mis cantidades no mandan ni al mensajero de MRW.
Estoy hecho un lío porque no se bien quien va a pagar los platos rotos, con tantos millones que están poniendo los gobiernos para que no cierren los pobres bancos millonarios.
Dicen ahora que van a dejar de pagar a otros bancos, y que con ello fastidiarán a otros países, porque es lo que tienen los americanos, lo exportan todo. Yo tengo los cuatro duros en una caja de ahorros de mi pueblo, y estoy seguro que a ellos les han pillado en bragas y en cualquier momento me llamarán para decirme que lo de Houston si que va conmigo.
Todo por no llamar a los de las islas Caimán, que no tengo ni puta idea de por donde pillan.

El YO en la literatura no siempre es real

El suplemento cultural Babelia del periódico El País de este pasado sábado publicaba un extenso artículo sobre el "Yo" en la literatura.

Todos escribimos desde el "Yo", lo hagamos consciente o inconscientemente. No es posible escribir de lo que no se sabe nada, podemos colocarnos en un plano nuevo, podemos inventarnos paisajes o tiempos, pero lo que sucede, tanto si somos capaces como si no de darnos cuenta de ello, lo hacemos desde nuestra propia experiencia vital.

Es casi imposible poner vida en algo sin que esa vida parta de nosotros mismos, de nuestras vivencias, de nuestros conocimientos.

Necesitamos conocer para poder transmitir, para poder entregar imágenes, para crear vida literaria inventada.

Lo cierto es que ahora son muchos los escritores que escriben de sí mismos, de sus vidas aunque no siempre sea cierto todo lo que cuentan, aunque disfracen parte de las vivencias relatadas. 


Está de moda ofrecer sinceridad aunque sea falsa, y nada mejor que hacer creer que se escribe desde el "Yo". La literatura son relatos inventados, incluso gran parte de los Diarios, pero eso es un compromiso entre escritor y lector, que asumen ambos.

Por una vejez digna

Les dejo el enlace a un artículo titulado "Por una vejez digna"

16.9.08

La aseguradora americana AIG y el capitalismo salvaje

Sobre capitalismo salvaje como el paisaje de arriba, sabemos algo los que en los años 70 leíamos a los prohibidos. Pero ahora nos enseña otros dientes más afilados y curiosos.
La aseguradora americana AIG cotizaba en Bolsa sus acciones (a finales de 2007) a 58,30 dólares. Hoy se han llegado a pagar a 1,25 dólares la acción.
Y luego dicen que los pisos van a bajar de precio. ¡Mecachisla!
Imaginemos a familias con acciones de Bolsa como el que invertía en telefónicas en aquellos años en blanco y negro. Si tenía 1000 acciones ha perdido 57.000 dólares en 8 meses. Ha perdido el 97% de su dinero ahorrado.
Y encima los bancos nos intentan comer el coco diciendo que hay que tener los ahorros seguros en cuentas que ellos emplean para invertir en bolsa. ¡Mecachisla!
Pero lo curioso es que al no valer nada, quien quiera puede hacerse con ella, claro que es cierto, nadie es capaz de comprar algo que esta en quiebra. Pero por darse el gustazo ¿no?.
La aseguradora AIG tiene más de 100.000 empleados, y digo yo, si lo que necesita antes del miércoles son 20.000 millones de dólares, con que cada empleado ponga de su bolsillo 200.000 dólares la salvan de la quiebra.
Ya, que no caía, que no todos tienen 200.000 dólares para tirarlos, si el problema es que la empresa debe mucho más de lo que cuesta.
Pues nos vamos a joder con otro susto, me temo.
Creo que quien más va a perder es la familia de los 58.000 dólares. Me temo. Y los currantes, claro.

La velocidad del cambio

Tú, yo, todos nosotros tenemos una esperanza de vida estimada en más de dos siglos. Y esto siendo conservador en lo que todavía nos espera.
Nunca ninguna otra generación en la historia de la humanidad ha vivido tantos años reales, si nos abstraemos del tiempo, algo que realmente es muy relativo como sabemos.
Cuando yo nací en el pueblo de mi padre no había luz eléctrica ni agua corriente. En cincuenta años de los de calendario antiguo, en el mismo pueblo hay un foro de Internet propio, se ven más de 50 canales de televisión digital, los ancianos viajan a otros países una vez al año y compran en un centro comercial de 20.000 metros cuadrados alejado 30 minutos en coche, mucho menor que la hora y media que costaba entonces ir en carro al pueblo de al lado para comprar tabaco.
Por los 50 años de calendario han pasado más de 200 años de cambios, de tecnología, de comodidades, de innovación.
Hemos vivido a una velocidad muy rápida esos 200 años, tanto, que nos parecen menos de 50.
¿Hemos sabido dotarnos de oasis para respirar o estamos condenados a marearnos?, ¿hasta donde nos llevará en los próximos años el cambio del cambio? ¿han cambiado a la misma velocidad los sistemas sociales, económicos, educativos?

La fluoxetina no cura las depresiones leves

La fluoxetina no cura, sólo ayuda a mantenernos en situación de prevengan. Cuando entramos en depresión, toda la maquinaria de la farmacia, desde el Prozac a otras marcas de fluoxetina, no hacen sino mantenernos igual, que puede que no sea poco, pero que no es suficiente.

Es verdad que sube la serotonina, pero nuestra manera de pensar, de enfrentarnos a la vida en muchos casos, si no cambian otros condicionantes de nuestras vidas, no cambian y no consiguen curarnos del todo.

¿Qué es curarse una depresión? ¿pero tenemos depresión?

Pues debería ser como en todo tipo de enfermedades, estar con la misma calidad de vida que antes de tener la enfermedad.

Pero en las depresiones es muy complicado volver a las situaciones anteriores a como se estaba al iniciar el proceso.

Creer solo en la medicación es un error. Como lo es y tremendo, dejar de tomar la medicación.
Debemos seguir tomando fluoxetina tal y como nos lo indica nuestro profesional médico, pero también debemos analizar nuestras vidas, ver qué podemos cambiar de aquello que nos duele y afrontar el reto de vida como un camino nuevo que debemos recorrer con calidad de vida.

Mucho cuidado con mis palabras. Si usted tiene una depresión severa, importante, entonces no lo dude, si le han recetado la fluoxetina debe tomarla y es una medicación perfecta, pero mucho más importante es acudir a un profesional médico.

Pero si tiene una depresión media o leve, piense en su vida, en el amor que le espera, en su familia, en su libertad, y tome decisiones acertadas.