29.11.09

Preguntas ante la salida de esta crisis mundial globalizada


Tenemos la inmensa suerte de vivir en un periodo de la historia de la humanidad único, donde en muy pocos años podemos observar cambios tremendos que en anteriores siglos llevaban varias décadas de modificaciones sociales.
Todo hoy es muy rápido, sin tiempo para la reflexión y sobre todo, sin tiempo para la rectificación. El mundo puede ir cambiando de manos, dicho de forma grosera pero real, varias veces en una década.
Hoy por ejemplo es muy complejo adivinar cual será el efecto real de Obama, de la salida de la crisis económica, del potencial de China o del conflicto de Irak, Afganistán o Palestina, de la importancia de Europa en este nuevo mundo globalizado, de cómo evolucionarán Venezuela o Brasil o de qué forma reaccionará África ante la inevitable inmigración de sus mejores ciudadanos.
Nadie sabe con certeza quien manda en estos momentos en el mundo.
Estamos atravesando un momento de incertidumbre y nadie sabe cómo saldremos de la actual crisis económica.
Quedan pocos meses para empezar a andar un camino nuevo, y de cómo seamos capaces de construir el camino podremos asegurarnos todos el avanzar mejor o peor. Está todo por crear, el nuevo orden mundial también. No nos va a servir un G1 antiguo (EEUU), al menos tendremos que contar con un G2 nuevo (EEUU más China), pero otros muchos van a querer estar en ese ya G20 (olvidado el G8 de momento) que algunos quieren convertir en un G35 mientras otros desean un G4 (EEUU, China, Rusia y Europa).
Vamos a salir de la crisis porque todo son ciclos, pero de la misma forma que lo sabemos, no intuimos todavía cómo lo lograremos o lo que es más grave, cómo debemos configurar la salida para que no nos lleve a un efecto rebote. Para salir tendremos que ir tomando decisiones sobre la marcha, unas interrelacionadas con otras de otros países. Cada una de ellas con la idea de ser beneficiosa para su Estado. Pero que serán globalizadas y se juntarán hasta configurar una mezcla compleja, hoy imposible de adivinar.

¿Subirá el petróleo?, ¿en qué lugar quedará el dólar y el euro?, ¿qué puesto ocupará Europa en ese nuevo mundo?, ¿hasta donde es capaz de crecer la economía de India, China o Corea?, ¿vendrá una inflación fuerte?, ¿a qué precio estará el dinero en el 2012?, ¿qué papel jugarán las inversiones de riesgo y donde se refugiarán tras la crisis?, ¿quién tiene realmente la liquidez tras la crisis?, ¿y los bancos evolucionarán o se convertirán en otra cosa si son controlados por los gobiernos para evitar más sustos?, ¿qué papel desea ocupar Rusia en este nuevo orden?, ¿es posible competir laboralmente contra la producción barata de los nuevos mercados emergentes?, ¿cómo evolucionará la energía renovable en un mundo insostenible?, ¿dónde será la próxima gran guerra?

Y lo curioso es que casi todos estos temas tan importantes los veremos cambiados en un solo lustro.
Nos va a dar igual si queremos o no lentificar el mundo globalizado, por que no depende de nadie, él sólo ya funciona a una velocidad rápida porque son muchos los condicionantes que lo mueven sin parar. Hace un siglo para que una decisión de NY llegara a Madrid podrían pasar varios días o incluso meses. Hoy se conoce a la vez en Tokio que en el pueblo más pequeño de Soria. Y las decisiones se toman en muy diversos lugares y a la vez. Esta velocidad obliga a los que tienen que decidir a ser muy ágiles, sean empresarios, políticos o sociólogos.

El juez Calatayud y los menores (2)

El juez Calatayud y los menores (1)

27.11.09

The Economist: “España es el nuevo enfermo de Europa”

Esta semana parece que todo el mundo habla del articulo del periódico “The Economist” sobre lo mal que le va a España.
El problema es hablar mucho sobre lo que dice intentando no pisar las trampas de la hipocresía que puedan plagar nuestras minas ideológicas.
El propio periódico dictamina que deberíamos aumentar el gasto público. ¿Qué? No, lo siento pero no, no quiero volver a oír a Rajoy criticando el incremento del déficit, prefiero hundirme en la miseria. Prefiero no tener que dar luego explicaciones a instituciones dudosas que me orientan y dictaminan el proceso económico de recuperación.

Y la palma se lo lleva el análisis sobre los empleados y los sueldos: Que los trabajadores ineficientes están mantenidos por contratos indefinidos. Tendrá cojones la cosa. Ahora lo que tendremos que hacer es despedir a todos los que lo hacen mal sin pararnos a pensar porqué lo hacen mal. ¿No será mejor incentivarlos con algo, o educarlos, o aumentar su productividad con mejor capital y mejor infraestructuras?
No. Directamente, que se abarate el despido, que las empresas hagan una purga bestial. Que la sociedad haga una purga bestial. Total, en el largo plazo, ya sólo quedaran los mejores, los más eficientes, los más organizados, lo más rentables. No pienso decir a que me suena eso.

Tratamos a los trabajadores como si fueran una variable más del panorama matemático-económico.
La economía española va mal porque nuestro proceso de crecimiento se basaba en el turismo y la construcción, todo ha bajado enormemente por la crisis, y no va a volver a subir en el corto plazo.
La empresarialidad no va a funcionar hasta que los bancos no den dinero, hasta que no haya liquidez completa y unas expectativas de mercado normalizadas.

La crisis no ha sido por los trabajadores. No intentemos arreglarla a través de ellos. No seamos hipócritas.

El empleo a partir de los 55 años. Caixa Bank

Os dejo un documento de La Caixa Informes, del año 2006 pero que todavía conserva (por desgracia) gran parte de su sentido de utilidad, sobre las dificultades de encontrar empleo a partir de los 55 años.

Nos indica datos y analiza estadísticas, posibilidades y tal vez nuevos caminos, para al menos saber donde estamos cuando los años nos castigan brutalmente en el mercado laboral.

26.11.09

Hoy música napolitana con Renato Carasone

Les dejo un enlace para escuchar a Renato Carasone, un napolitano ya fallecido con una música simpática y agradable.

La educación española suspende según el informe TALIS 2009


Esta semana se han publicado datos del informe Talis (La creación de entornos eficaces de enseñanza y aprendizaje).
Ponemos arriba un gráfico de elperiodico.com en donde se ven datos preocupantes tanto en la comparativa con Europa como en su comparación en el tiempo.

No parece que avancemos por el buen camino, y lo que parece peor todavía, Eva Almunia nos dice como única explicación posible "que estos datos no son válidos pues son antiguos".
Sean datos de hace un par de años o sean de ayer, reflejan una tendencia que por insistencia no mejora, ya que ni estamos dando a los profesores herramientas útiles para la formación (los ordenadores no lo son por sí mismos) ni conseguimos mejorar la motivación de los alumnos y los padres para que se tomen muy en serio todos los asuntos de la educación, pues son el futuro de nuestra sociedad.

Nos está fallando el sistema educativo y no se trata tanto de cambios de fondo, que aunque sean necesarios, idiotizan el sistema pues no se puede estar cambiando cada año de leyes educativas o de formas y fondos, como de ponerse a trabajar en serio con los alumnos, en las aulas, para restablecer el valor de la educación, el respeto y el trabajo duro.
Sin trabajo duro de los alumnos, los padres, los profesores y los políticos, no es posible mejorar el sistema educativo y los resultados globales de los alumnos españoles en comparación con los de otros países.

Algunas realidades que todos podemos ver en nuestros propios hijos comparadas con las que teníamos en nuestra propia etapa educativa, son vergonzantes. No podemos tener alumnos en las Universidades sin los conocimientos más básicos en materias comunes, y por desgracia se da en mucho casos y si hay duda preguntar a los propios profesores universitarios.
Estamos hablando de alumnos que han superado la educación bachiller y que no saben cual es la capital de Pakistán, escribir por sí solos una carta de presentación o de agradecimiento, defenderse en un inglés hablado, sacar una amortización y tipo de interés ante un préstamo o hacer un resumen dirigido y concretado de una obra literaria, si la carrera elegida no es de la misma familia que la prueba.
Son temas tan comunes y fáciles de asimilar que nos debería dar vergüenza a todos que no estén superados.