Me dormiría ahora, pero sé que no debo. La decaída es una enfermedad más. Recaída de la decaída. Sé que es tan sencillo como levantarme y andar, que se resuelve solo, que con salir a tomar aire ya vale, que con una ducha de agua bien caliente y música también, pero la decaída se apodera incluso de las ganas de levantarme. Pongo la televisión y hay una película de humor que no me hace sonreir. Sonrío al comprobar que no sonrío. Mi diagnóstico es acertado. Me pongo a escribir y como solo me salen palabras apagadas no levanto el ambiente que me rodea. Sigo decaído. Tengo que mirar si decaer es volver a caer o caer más profundamente. Luego lo miro.
28.12.13
El pensamiento grupal, las tormentas de ideas y la toma de decisiones
Todos sabemos lo que son las Tormentas de ideas, Lluvias de ideas o Brainstorming, las reuniones en grupo para sacar sobre la mesa todo tipo de opiniones e ideas sobre los temas que quien las dirige va modelando y planteando poco a poco. Pero una cosa es recoger o hacer brillas ideas principales o laterales, problemas y soluciones, y otra bien distinta tomar decisiones.
Si para una tormenta de ideas perfecta se necesita un grupo de entre 10 y 20 personas que atormente al que dirige la sesión (la regla 6-3-5 se basa en solo seis miembros en la reunión), para la toma de decisiones es más útil tener solo un reunión entre dos o tres personas a lo sumo. No saldrán decisiones importantes y menos si son arriesgadas si se intentan tomar desde un grupo más numeroso de personas.
En una tormenta de ideas lo que importa es la CANTIDAD.
En la toma de decisiones lo que importa es la CALIDAD
27.12.13
Usos positivos de las redes sociales cuando hay soledad
Las redes sociales son un avance en lo que a comunicación se refiere. Podemos elegir entre múltiples posibilidades: Facebook, Twitter, Tuenti, Wassap, Line, Tumblr, los blog, las páginas de singles para solteros… Hay mucha variedad.
Si no promocionas tu negocio en Redes Sociales parece que le falta algo. Es una manera de hacerse publicidad. Poner fotos de lo que vendes, información del mismo, hacer promociones especiales, todo sirve para darte a conocer.
Pero sin duda lo mejor que tienen estas redes sociales es que te permiten conocer gente de otras ciudades, de otros países, por no decir que hablas con tus amistades más a menudo que antes.
Lo recomendable es conocer otra gente diferente a la de tus círculos habituales. Es gratificante hablar con gente que está en algún lugar del Mundo o de España. Son amigos que tienen sus ventajas (puedes hablar con ellos cuando te apetece y si te enfadas, con borrarlo de todos tus perfiles, en paz, y sin malas caras) y les lees, ellos te leen, te aconsejan, y hablar con esta gente hace que uno se desahogue o que en un determinado momento no se sienta solo.
Lo malo de estas cosas es que al amigo no lo puedes tocar, ni le puedes invitar a café. Ni oyes su voz, ni lo ves, a menos que tengas webcam. ¿Y sexo?, ¿como se hace una relación sexual por twitter?, ¿en plan línea erótica? Por favor, nada que ver, así pierde su encanto.
También te pueden engañar, y podemos pensar que chateamos o hablamos con una persona joven, alta, vemos la persona perfecta y luego te sale rana. Aunque en realidad algunas personas salen rana sin haberlas conocido por internet.
Los especialistas en salud mental aconsejan las redes sociales como medio para conocer gente en casos de soledad, separación, etc. y suele funcionar en la mayoría de los casos.
Todos conocemos a gente que el uso de esas redes sociales tras una ruptura o un cambio radical en su vida les ha hecho ver la vida de una manera más optimista.
Disfrutar de una charla con gente de otros oficios, otras culturas, otra forma de vida, nos hace enriquecernos y crecer socialmente. Y además nos mantiene entretenidos.
Un día me desapareció la ilusión por andar
Un día me desapareció la ilusión por andar. Me dije que para qué, que eso de andar era una tontería, que se enciende la televisión y ya se pueden ver paisajes distintos sin tener que mover las piernas. Aun sin confianza me esforcé y salí de casa a regañadientes, sabiendo que me iba a ir repitiendo constantemente que estaba invirtiendo mis fuerzas para nada.
Pero al llegar a la calle olí a pino húmedo que me llegaba de los alcorques, noté como me pasaba un perro rápido casi entre mis piernas en busca de un lugar donde apoyarse para miccionar. Escuché la voz de su amo gritando mientras el murmullo del tráfico me envolvía por el otro oído. Y todavía no había dado ni dos pasos.
Seguí en mis trece de que andar no me ilusionaba y pensé en los paisajes maravillosos que me estaba perdiendo por no estar viendo ahora la tele. Ríos inmensos, animales copulando entre la selva, calles de la capital del mundo llenas de señoritas de compañía, tiendas inmensas que solo venden imposibles, más ríos esta vez llenos de basura troceada.
Antes de terminar de dibujarse en mis memorias esos paisajes pensantes una mano se posó sobre mi hombro. Era un amigo que me saludaba. De esos no hay en la televisión. Nunca.
26.12.13
Qué libros leer para el año 2014
Si solo lees los libros que está keyendo todo el mundo, solo podrás pensar como lo hace todo el mundo. Haruki Murakami
Historias de cuando yo era sapo venenoso
Yo cuando era sapo tenía un problema mortal si sudaba o cogía esos cabreos del veinte por mi carácter un poco mandón, pues transpiraba un veneno asqueroso que mataba a quien se acercaba a tocarme, fuera pequeño o grande el visitante. Y aunque esto parezca una ventaja para hacerme respetar, mi manía de chuparme los morros me traía de cráneo pues cogía unas descomposiciones intestinales de aúpa. Tuve que dejar de ser sapo por eso mismo, me estaba envenenando yo mismo y encima sufría dolores retorcidos en las tripas. Pero ahora que soy rana me da asco relamerme los labios y encima solo meto miedo con mi color verde adelfa.
25.12.13
Soñé que estaba tumbado sobre un sofá. O sobre la hierba, que no estoy seguro
Me tumbé sobre el sofá para soñar escapándome, pero no lo entienden los que te miran y enseguida preguntan: ¿te pasa algo? ¿estás mal? Respondes mirándoles para mantener la educación pero no les dices la verdad para no descubrirte. Simplemente deseas encontrarte con un paisaje vital que allí no está, quieres volver a tumbarte sobre la hierba suave de la orilla tranquila del río grande, junto a donde termina la acequia en donde pescabas cangrejos con tu padre y reencontrarte por unos instantes con él.
Te levantas sin despertarte del sofá para no preocuparlos y les sonríes educadamente mientras te sacudes la hierba del pantalón tras recibir el beso de tu padre.
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