12.8.18

La Barcelona amable con rincones urbanos escondidos

Lograr que los rincones más escondidos de las ciudades sean una fuente de belleza y de calma dentro de las ciudades que son pequeños monstruos que se dedican a buscar rincones para convertirlos en maleza escondida, es una de las tareas del urbanismo amable. Todas las ciudades tienen sus calles oscuras, sus rincones escondidos y casi peligrosos. New York sería el ejemplo más sencillo donde junto a grandes avenidas para turistas hay calles sucias llenas de fábricas o almacenes donde muy pocas personas de fuera de la Gran Manzana pasean.

Este rincón es la zona trasera del “puro” de Barcelona, la famosa Torre Agbar que con sus 145 metros es el edificio más alto de la Ciudad Condal. Es una zona apartada de las calles principales que rodean al edificio, y podría —si no se hubiera cuidado y diseñado para la calma urbana— haberse convertido en un clásico rincón de servicios, lleno de suciedad e incluso de miedos. El diseño urbano debe cuidar precisamente estos rincones con la misma atención que el diseño de las postales urbanas.

9.8.18

¿Qué es la PAZ del siglo XXI?

En el Museo de la Paz de Guernica, un lugar muy recomendable para visitar, está este cartel con una descripción de lo que debería ser La Paz del Siglo XXI. Un texto elemental y que se nos olvida en cuanto lo leemos, sin llegar a responder.

Qué era el PSUC, socialistas unificados de Cataluña

El PSUC, Partido Socialista Unificado de Cataluña fue un partido político con muchos años de vida, creado a los pocos días del Golpe de Estado de Franco contra la República y con un ámbito de actuación totalmente catalán. En realidad fue en la Transición la sección del PCE en Cataluña, pero con independencia clara de su organización estatal. Tras numerosos problemas internos, en el año 1987 decidió disolverse.


Pero en su fundación, en el año 1936, además de ser la sección del PCE agrupaba a la federación de Cataluña del PSOE, el partido de la Unión Socialista de Cataluña y el Partido catalán de los Trabajadores o del Proletariado. Era un partido marxista que agrupaba sobre todo a trabajadores y clases medias de Cataluña, que no estaban de acuerdo con los anarquistas. Durante la dictadura y tras sufrir en los primeros años una enorme represión muy violenta, siguió trabajando desde la clandestinidad en toda Cataluña.


Este cartel es de enero de 1977, cuando todavía no estaba legalizado de nuevo, para celebrar una “Semana del partido” donde se sentaron las bases de sus posturas ante los nuevos tiempos políticos. Se legalizó en abril de ese mismo año, y se presentó a las elecciones generales del mes de junio de 1977, donde obtuvo 7 diputados por Barcelona y 1 por Tarragona.


El programa que presentó el PSUC en aquellas primeras elecciones generales tenía como objetivos inmediatos los siguientes puntos, según publicó el mismo Gregorio López Raimundo Secretario General del PSUC en aquel momento, en El País:


1.º Lograr la amnistía total, la libertad de todos los presos políticos y que las elecciones sean lo más limpias posibles.

2.º Cerrar el paso a Alianza Popular, es decir, al intento de vuelta al pasado dictatorial.

3.º Contribuir al triunfo de una mayoría de centro-izquierda en las futuras Cortes, que permita la elaboración de una constitución democrática.

4.º Alcanzar en Cataluña una candidatura común para el Senado y convertir el Estatuto en bandera electoral de todos los partidos catalanes, de modo que del resultado de las elecciones sea un plebiscito a favor de la inmediata reposición de las leyes e instituciones autonómicas configuradas en el Estatuto de Cataluña de 1932.

5.º Conquistar el máximo de votos para los candidatos del Partido Socialista Unificado de Cataluña al Congreso y para la candidatura unitaria al Senado, y multiplicar los efectivos de nuestro partido para proseguir la lucha por una Cataluña en la que los trabajadores también cuenten, por una Cataluña libre en una España democrática.


8.8.18

Seremos más libres si somos más iguales y capaces

El senador americano (de EEUU) Bernie Sanders tuiteó la siguiente frase el otro día: “La libertad real debe abarcar la seguridad económica. La gente no es verdaderamente libre cuando no puede alimentar a su familia, cuando no puede jubilarse con dignidad, cuando no tiene cobertura sanitaria. Ésta es una visión que no hemos logrado todavía. Es hora de que lo hagamos”. 

Es decir, nos viene a decir que no existe libertad real si no tenemos libertad económica básica, o lo que sería lo mismo…, en la medida en que crecen las desigualdades sociales y económicas, estamos perdiendo libertad.

Desde los años 70, desde la Transición en España, hemos ido avanzando en libertad real pues han ido creciendo nuestras posibilidades económicas como ciudadanos, y disminuido nuestras distancias con Europa. Pero a partir de la crisis económica y social del 2007 en España, han crecido nuestras desigualdades económicas, las diferencias de posibilidades con los ciudadanos europeos, estando peor que hace dos décadas. Es decir, hemos perdido libertad real como ciudadanos españoles.

Por eso cuando hablamos de resolver las desigualdades, debemos explicar que estamos pidiendo resolver nuestra libertad individual que está siendo mermada. pedimos vivir como en el año 2000 para tener las mismas posibilidades que tenía la sociedad en la España de ese año. Pues con esa sociedad, todos éramos más libres, con independencia de quién gobernara en cada momento. Seremos más libres si somos más iguales y más capaces de vivir con dignidad laboral, social y económica.

Optalidón, droga para pobres

El Optalidón fue durante muchos años en esa España franquista donde había que trabajar mucho y ganar poco, la droga de los pobres, la droga legal que se tomaban las mujeres aburridas en su casa con maridos que no venían más que a dormir o a otra cosa, y los hombres que no lograban dominar sus vidas por su excesivo trabajo y sus muchas ganas de no estar en eso.

Servía para el dolor de cabeza, pero sobre todo servía para “espabilar” para sobre todo para “ponerte” pues era como la gasolina obligatoria de media tarde. Una pastillita naranja (o dos) hacían milagros para aguantar el cansancio sin que le cabeza se cabreara.


Creo que llevaba algo de anfetaminas y barbitúricos, era legal y se vendía en farmacias sin receta, y se retiró del mercado en 1983 o se le cambió la mezcla hasta dejarlo en una cosa totalmente diferente, excepto por el color de las pastillas. 

Esta entrada se la dedica a Salvador Pizarro, un compañero de trabajo que necesitaba todos las tardes su ración de Optalidón, con el que cogía fuerzas para seguir en el trabajo. La única diferencia era entre tomarse una o dos pastillas. O incluso tres si el día venía cabrón.

3.8.18

Seguimos en "Ese ‘no se qué’ del franquismo"

Os dejo hoy un artículo de José Luis Trasobares publicado en El Periódico de Aragón y titulado "Ese ‘no se qué’ del franquismo". Estamos en el año 2018.  Han pasado excesivos años como para seguir pensando así, pero es la auténtica realidad. La Transición según dicen algunos fue una mierda, bien, pero…, ¿Y la actual situación que no es capaz de enderezar aquellos errores? Queremos criticar lo que se hizo mal en 1977, entonces con una policía secreta fascista y unos militares que venían del golpismo. Y lo criticamos ahora, en el 2018, 41 años después, sin hacer nada más que criticar, para enterrar los errores cometidos. Si no somos capaces de resolver esto ahora, ¿cómo podemos criticar lo que no se pudo hacer bien en 1977?

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Si Franco está tan presente en el debate político actual es simplemente porque España carece de una memoria histórica correcta y homologada. Vamos, como la que tienen nuestros vecinos del resto de Europa. Claro que allí (o sea, en nuestro entorno) el fascismo perdió la guerra; aquí la ganó, y esa circunstancia no fue revisada y resuelta por la Transición. En ese momento la correlación de fuerzas era la que era, y se optó por un arreglo de circunstancias, suponiendo que la democracia, por sí misma, iría normalizando la situación en los términos de uso común: condena de la dictadura franquista, reparación a sus víctimas y (en lo referido al relato y a la doctrina jurídica) asunción plena de que la razón política estuvo del lado de la República y luego de la oposición clandestina al temible régimen impuesto por el Caudillo. Pero no fue así. Y ahí seguimos, con Franco a cuestas. ¡Por favor!

Seguimos con ese lastre, digo, porque el peso muerto existe y se hace notar a cada momento. Cuando la Fundación Francisco Franco no solo existe, es de interés público y recibe subvenciones del erario, sino que les gana juicios a las instituciones democráticas en nombre de la dictadura. Cuando retirar el homenaje institucional a los personajes de aquel régimen en mausoleos y monumentos se convierte en todo un problemón. Cuando militares retirados (y no pocos) suscriben declaraciones de apoyo e identificación con cuarenta años de oprobio y feroz autoritarismo. Cuando los foros conservadores enconan su resistencia a cualquier medida destinada a darles un mínimo de justicia y reconocimiento a los cientos de miles de víctimas. Cuando los descendientes del tirano, ennoblecidos, disfrutan de lo que este robó impunemente.

Así ha sido como hemos acabado liados todos con ese no se qué que tiene el franquismo, esa patología que desacredita a España y genera (¡como no!) dudas respecto de la calidad de su democracia.

Acalorados, andamos de los nervios con el Generalísimo, los taxistas, Cataluña, los indeseables de La manada... y la encuesta del CIS.

2.8.18

Paz positiva y paz negativa. Hablaremos

¿Qué es la paz? No es una respuesta sencilla, no es sólo la ausencia de conflicto, pues se puede tener paz y que esta sea negativa, provocada y manipulada para que sea un esclavismo de una parte hacia otra. La paz debe ir acompañada de más elementos que la falta de conflictos de cualquier tipo. La paz no es la ausencia de guerra, aunque sin duda con guerra no hay paz. La paz es una forma de vivir y de ser, una manera de comportamiento social que trabaja por garantizar la duración de la propia paz.

Más sencilla y triste es la explicación de que la paz en realidad es el periodo que hay en medio de dos guerras. Incluso a veces es un periodo artificialmente creado para convencernos de que las guerras son mucho peores. Y siendo cierto esto, no es una garantía ni de paz ni de tranquilidad social. Las guerras son peores, pero los periodos intermedios sin guerras pueden no ser paz.

No todo lo que nos creemos paz es de verdad paz positiva. La paz debe ir acompañada de libertad, de respeto, de igualdad de derechos, de mantenimiento en el tiempo, de trabajo constante para su mantenimiento. Hay grados de paz, y por ello puede haber paz negativa.

La libertad es más importante que la paz, pues es imposible tener libertad sin tener paz. Esta es superior a la anterior. Se puede tener paz sin tener libertad, lo que nos explica que hay diversas formas de paz, pero no se puede tener libertad sin tener paz, lo que nos lleva a tener que admitir que la paz es prioritaria para la seguridad, la libertad, la tranquilidad, el desarrollo personal y social. Lo básico para todas las calidades sociales es tener paz, y luego exigir que sea paz positiva.