Hay un trasfondo que va más allá.
Hablo de la incertidumbre, del miedo a perder el trabajo, pues muchos negocios cierran por falta de clientes, miedo a contraer la enfermedad, a no tener que comer, que hacer. Es pues un estado de inquietud constante.
Para que esta situación no afecte en exceso a nuestro bienestar emocional se recomiendan una serie de ideas, que podemos tener en cuenta.
He podido comprobar durante estos meses, (casi ocho desde que se declaró el estado de alarma y confinamiento domiciliario), la importancia de tener la mente distraída, lo necesarias que son las relaciones sociales, aunque sea a través de una videollamada para ver a esas personas importantes y saber que están bien.
Pero tengo especialmente claro que un exceso de información no beneficia al estado mental.
Y finalmente busca apoyo en la gente que te rodea o deja que te ayude un profesional si lo crees necesario.







