Pero es cierto que la decisión de no estar con las personas mayores cuando más ayuda necesitan, ni sucede en todas las familias ni mucho menos en todas las sociedades.
Cada vez existen más recursos externos a la familia para ayudar a cuidar de las personas de edad avanzada.
Recursos públicos y privados, que no siempre pueden ser costeados por las familias, que por ello no siempre pueden ser totalmente legales, lo que los convierte en servicios sin control y muchas veces sin la calidad necesaria.
Raros son los casos en que nuestro familiar quiera acudir interno y con total libertad personal a una residencia, pues suelen pensar que estarán solos y alejados de su ambiente vital, que su familia no acudirá a verles, y que no estarán bien atendidos.
Sin embargo en la mayoría de los centros asistenciales hay personal muy cualificado, que atiende cualquier necesidad, que realizan actividades para estimular la memoria y la movilidad y en los casos de centros grandes, personal sanitario las 24 horas del día.
Para aquellas personas que quieren ser cuidadas en su domicilio existe la opción de tener una persona interna o por horas en el hogar, que realice las labores de la casa y que además vigile la salud de nuestro familiar, bien durante todo el día, o bien por horas ayudando así a la familia en las labores de cuidado.
Por último es conveniente añadir que, por costosa que pueda resultar la decisión de cuidar a un mayor, deben valorarse todas las opciones, pedir asesoramiento a trabajares sociales y hacer ver a nuestro familiar qué es lo mejor para su cuidado.
Hay puntos de no retorno que nos indican claramente que una persona que viva sola necesita con urgencia cambiar su modo de vida.
Laura Puente






