5.5.23

Cosas del día, para estropearlo


Escucho en Spotify a Joaquín Carbonell —el de Teruel— y me levanta la tarde. La música es lo que tiene. Te mueve de sitio sin moverte, sin tener que andar deprisa. Una maravilla la música, y texto poético de la música más todavía.

Mañana tengo el día completo. Entronan a un Rey inglés y nos llenas las casas con sus imágenes enlatadas. Ya sé que no tengo que poner la tele ni la radio. Un día maravilloso pues me iré a pasear por la calle solo con música.

Dice Joaquín Carbonell que de Teruel no es cualquiera y es verdad. hay que tener huevos para irse a vivir a Teruel. Mi hijo se nos escapó hace uno años a Teruel. Vive feliz, o eso creo, en un Teruel amable, amigable y que sabe de calidad con lo necesario. 

Llevaba un día tonto hasta escuchar a Carbonell. Me jode encontrarme con gentes más tontas que yo y que me intentan venderme sus motos son excusas de mal pagador. Estamos en periodos electorales que ahora duran varios meses y todos quieren vendernos soluciones a todo, sabiendo que son mentira.

Veo un mapa de Zaragoza con la idea de crear un bus circular, y el trayecto está mal hecho, es imposible. Bueno, es ilógico y absurdo, quiere ir por donde no hay gente ni ahora ni luego. Se han equivocado pero nadie se da cuenta del intento de vendernos vino a granel.

Ahora nos quieren seguir contando que los rusos se han cabreado y han dado la orden de matar al presidente de Ucrania. Es que me parto de la risa. ¿Para qué intentan engañarnos con tantas mentiras de libro escolar? Lo primero que se pierde en una guerra es la verdad, incluso también se pierde en una Paz.