15.5.23

¿Qué sucede con la Sanidad en Aragón, en España?


No estoy seguro de que los aragoneses, los españoles, nos estamos dando cuenta de que estamos debilitando en exceso parte de la Sanidad Pública, y lo hacemos entre todos por acción o por omisión, ni nos damos cuenta del cambio de modelo en el que estamos entrando sin hacer lo necesario para mantener las fortalezas del actual, modificando sus debilidades.

La Sanidad es un "pastel" brutal en los dineros públicos y privados, al que quieren entrar decenas de interesados grandes. Y los intereses de los lobbies son tan tremendos y escondidos que no es sencillo explicarlo bien. Sobre todo porque como son muy "listos" saben esconderse de manera excelente para que no parezca lo que es. Si visitas Bruselas detectas enseguida ese poder hacia Europa en todos los campos y (bastante) bien definidos los sistemas de defensa.

No peligra toda la Sanidad Pública en España, al menos de entrada, peligra sobre todo la Atención Primaria, el sistema de Médico de Cabecera o Médico de Familia, el servicio de los clásicos ambulatorios de barrio, de Zona, de medicina Rural.

Por una parte hemos desprestigiado (o pérdida de atención a la profesionalidad) y por diversos motivos, el papel del Médico de Familia en España, y muchas de las personas que estudian Medicina no eligen esta especialidad en la misma medida que lo hacían antes. Los números al respecto son contundentes.

Y por varios motivos —entre ellos el que ponen sobre la mesa los propios Colegios Profesionales de Médicos y algunos sindicatos médicos, ambos grupos de gran poder en la opinión profesional y presión social— las soluciones posibles se complican.

Dicen los Colegios Profesionales que sobran médicos, pero se olvidan señalar por sus propios intereses que eso no es del todo verdad, sino que la mala gestión de la Sanidad en las dos últimas décadas, realizada por políticos en toda España que curiosamente son médicos, no han sido capaces de revertir los problemas, no ahora sino de forma grave desde la última década al menos.

Sobran médicos en algunas especialidades, sobrarán más en la próxima década por los cambios tecnológicos en medicina, pero FALTAN Y MUCHOS en otras especialidades, y falta personal de enfermería y faltan directrices claras en esas labores administrativas muy necesarias y mal organizadas desde la Gestión Sanitaria.

Nos faltan médicos de AP pero no admitimos que se amplían las plazas de Medicina en las Universidades. Simplemente por que habría más médicos, y eso afectaría a todas las especialidades, que desean tener los médicos justos, para tener más valor. Es curioso esto, pero es lo más complejo de asimilar y entender por la sociedad.

Las normas de la Seguridad Social para ser Médico de Familia o de AP no son sencillas. Tampoco se deben cambiar, sino poner en valor su tremendo trabajo profesional y humano. Sin una buena AP suben los números en Urgencias y baja la calidad asistencial. ¿Cuánta vocación es necesaria para ser profesional de la AP? Pues hay que reconocerla y premiarla.

Y curiosamente cuanta menos AP hay, sube la gravedad de las enfermedades que se tienen que tratar y que llegan tarde a la Sanidad, y por ello es mucho más caro su tratamiento, al llegar fuera de plazo. Caro desde el punto de vista multidisciplinar.

Así que la población que económicamente puede, se asegura privadamente para ser atendido en esa AP que falla, pero sigue utilizando el resto de la Sanidad Pública para el resto de necesidades. 

Los Seguros Privados no quieren que vayas a ellos con enfermedades graves, con hospitalizaciones largas, con problemas complejos, con mucha edad. Esos los dejan para la Sanidad Pública, para que los paguemos entre todos.

Pero este proceso nos lleva a entender que en un corto futuro, a la Atención Primaria de la Sanidad Pública solo iremos los pobres y los ancianos. Los segmentos de población que no quieren tener los Seguros Privados. Incluso irán los que sí pueden pagar pero los Seguros Privados no quieren admitir.

El sistema está en crisis, los Seguros Privados crecen desmesuradamente, y no somos capaces de entender los problemas de la AP en España que es mucho más que la puerta de entrada al Sistema Sanitario. O sí somos capaces, pero no queremos o no sabemos, o los excesivos Castillos que la sustentan no dejan que los unos opinen sobre los otros.

Hay otros modelos de AP en Europa, los tenemos cerca. pero nadie habla de ellos. Están en Portugal, en Francia, en Alemania o Suiza. El de España es diferente en AP, y como incluso sabiendo que es bueno, muy bueno si lo cuidáramos, no lo queremos actualizar y dotar de los recursos necesarios, nos vemos abocados a buscar un sistema diferente, sobre el que van cayendo los cuervos negros para tomar posiciones.

Hay una gran desmoralización de los propios médicos de Atención Primaria. Y la verbalizan, y se la cuentan a sus hijos y amigos, y logran convencer a estos círculos que ser médico de AP no es la mejor opción. Sobre todo en territorios como Aragón. No sirven las mismas soluciones para territorios pequeños con mucha población que para territorios enormes con pocos habitantes.

Esa cadena hay que romperla con urgencia.

Pero como la pandemia nos ha pillado con el paso cambiado y en tres años se han jubilado los profesionales de una década, no tenemos soluciones fáciles, pues crear un nuevo médico de AP cuesta 10 años, excepto que abramos las opciones a médicos que vienen de lejos. Y eso también desmoraliza a los actuales profesionales.

El problema de la Sanidad en AP tiene dos vertientes distintas, muy contundentes en Aragón. 

Dos variables en Aragón muy diferentes para resolver, entender, actuar. Por una parte la excesiva demanda de servicios en AP en las grandes ciudades que si no son atendidos terminan en Urgencias, y por otra parte la falta brutal de profesionales en la Sanidad Rural.

Falta, sin ningún género de dudas Formación en Salud entre la población. Una cosa es la Salud y otra la Sanidad. Y como la Sanidad no es infinita ni es capaz de resolver todos los problemas de Salud, tenemos que aprender a ser responsables y a exigir responsabilidad. Ambas cosas son imprescindibles. Pero sigamos buscando posibles soluciones.

Hay que normalizar e igualar lo que cobran todos los profesionales de Sanidad en cada Comunidad Autónoma, incluidas y sobre todo las horas de exceso y guardias.

No podemos permitir que nos vayamos quitando los médicos y enfermeros entre territorios. Eso es una barbaridad que desmembra España.

Hay que ampliar los modelos de Formación Continua, incluso con prácticas en tiempos de complicada redistribución de horas y servicios. Y pagar mejor las especialidades dentro de las especialidades.

Hay que buscar modelos que resten sobrecarga de trabajo en los médicos de AP. Hay que repartir cargas, dar otro valor a Enfermería e incluso ir pensando con urgencia en nuevas especialidades de Sanidad Comunitaria, de Geriatría, de Salud Mental en enfermería, etc.

Hay que acabar con esa moda de contratos laborales en Sanidad de días, semanas o meses. Eso es insoportable para el Sistema de Sanidad Pública.

Hay que reestructurar los estudios sanitarios, actualizando especialidades y ordenando estas de cara a un punto de vista a 20 años de distancia temporal como poco.

Cuando detectamos que las primeras plazas MIR que se cubren son las de Dermatología, de forma automática deben saltar las alarmas en las cabezas de todos los gestores. Hay que analizar los motivos y sobre todo las necesidades. No sirve de nada lo que yo diga aquí, sirve lo que vemos tras las decisiones de los que quieren ser los médicos del futuro.

Se ha creado la Agencia Estatal de Salud Pública, y hay que añadirle contenidos que coordinados con las Consejerías de todas las Comunidades sepan poner las pautas mínimas de gestión única para que no haya descoordinaciones absurdas. No tiene sentido que no haya ya una nueva Agencia de Calidad Sanitaria para que marque esos mínimos comunes de servicios en toda España.

En Aragón tenemos que admitir que los dineros que llegan desde el Estado, al no ser finalistas, hay que sabe repartirlos con arreglo a nuestra propia personalidad geográfica y sociológica. Somos muy pocos habitantes para mucho territorio y eso hay que saber explicarlo en Madrid y saber gestionarlo en Aragón. No es sencillo, si lo fuera ya estaría resuelto pues todos sabemos que es un problema muy grave, pero hay que insistir, y a su vez hay que sabe Comunicar mejor a la sociedad aragonesa.

Exportar nuestro modelo de Consejos de Salud es un paso hacia la Calidad en otros territorios, pero es posible que nos tengamos que fijar en otros espacios para hacer cambios estructurales amplios. Tener ocho Sectores Sanitarios en Aragón me parecen muchos espacios para intentar gestionar en igualdad de servicios y calidades.

Zaragoza ciudad no debería tener tres Sectores Sanitarios, y pasar a dividirlos entre solo dos: el Este y el Oeste. Mantener Calatayud y dejar uno solo para Huesca y otro para Teruel. Y si no fuera así, hay que dignificar el Sector I de Zaragoza para que sea comparable con el II y el III y al menos suprimir o ampliar el de Alcañiz hacia el Norte.


Julio Puente Mateo - Miembro del Consejo de Salud de Aragón