18.11.23

Aprendamos a envejecer para aumentar nuestra calidad de vida

No es sencillo saber envejecer con éxito, adaptarnos a una vida con algunas limitaciones, pero también con ciertas libertades, a la que hay que aprender a vivir sin que nadie nos enseñe, dentro de esa libertad en el uso del tiempo aunque no siempre nos guste, pues nunca antes nos habíamos planteado llegar a dominar nuestros días, y sobre todo sin saber en qué condiciones físicas o mentales lo haríamos.

Tener una buena educación preparatoria, una sensible aceptación y percepción de la salud física y mental, saber ser optimismo y creer en la capacidad de recuperación son elementos que influyen a la hora de conseguir envejecer con éxito.

Por eso muchas veces hablamos de la importancia de movernos, de hacer ejercicios de fuerza y de equilibrio, de preparar nuestro cuerpo a los nuevos tiempos ya muy maduros.

Saber adaptarnos y ser flexibles para lograr huir de la depresión, influyen y mucho a la hora de conseguir un envejecimiento exitoso. Casi tanto como escaparse de los problemas que repercuten en la salud física de cada persona. Los médicos de AP están para aconsejarnos de qué manera podemos conservar la salud física que tenemos.
 
A partir de los 50 años de edad se entra en una fase de madurez diferente que hay que asumir con alegría y calma, sabiendo que son periodos nuevos en los que se entra para vivir: ¿Os parece poco?.

Debemos preguntarnos sobre las enfermedades crónicas, las posibles discapacidad que ya nos acechan, así como el compromiso social y la relación familiar que traemos como mochila a estos periodos nuevos. Tras respondernos sabremos qué debemos cuidar más, qué debemos reconstruir.

Tan importante es tener muy buena salud como saber ser adaptativos a la salud que tenemos. 

Y encontrar nuevas formas de alegría, de entendimiento de la vida, de entretenimiento vital. Es mucho peor tener una depresión persistente que una salud física con achaques. 

Por eso no debemos caer en las ansiedades, en las angustias depresivas si nos falta salud, pero al final será peor el resultado de la depresión que el de la falta de algunas vitalidades que antes teníamos.

Y sobre todo recordar que son periodos que nos pertenecen a nosotros, que no debemos regalarnos ni convertirnos en criados atados a obligaciones persistentes. Mucho menos si no son reconocidos o no nos agradan.

¿Qué tienen en común 1923, 1931, 1936, 1981 y 2023?

Creo que algunos españoles no saben nada de historia, y otros muchos sí saben pero se la sopla. 

En 1923 un Capital General del Ejército en Cataluña dio un Golpe de Estado, militar por supuesto, sin tocar a la figura del Rey que aceptó contento de que en aquella España "se pusiera presumiblemente el orden" militar por supuesto.

Aquel 1923 estaba a menos de siete años de 1931 y la República, un experimento fallido y lleno de torpes y de bombardeos de fuego amigo, que trajo en 1936 lo que trajo.

Entre aquel 1923 del Primer Golpe de Estado y el 1936 del Segundo Golpe de Estado pasaron menos de 13 años. Pero la historia de España no solo cambió sino que efectivamente se acabó con el desorden a base de matar a un millón de españoles y llenarnos de pobreza y tremenda desigualdad.

Yo creo que en el 2023, que salgan 50 viejas carracas franquistas, militares por supuesto, a denigrar a los españoles pidiendo un Golpe, militar por supuesto, no es para tomárselo a broma. 

Pero cada uno puede creer que las torpezas son de variado color. ¿A ti te irá mejor con un Golpe Militar?

Yo no sé si el Golpe de Estado de 1981, militar por supuesto y en esta caso fallido aunque todavía no sepamos bien por qué motivo, fue alentado precisamente para que fallara el de torpes y tontos y así evitar el gordo que se estaba preparando detrás. 

Pero sí sé que ojo, jugar y experimentar, si no se sabe bien los efectos, es mejor hacerlo con gaseosa. 


15.11.23

¿Para qué sirve militar en un Partido Político?


Se decía hoy en el Debate de Investidura de Pedro Sánchez, por parte de la líder de Sumar: Yolanda Díaz, que cerca del 90% de los españoles desconfía de los partidos políticos y eso hay que revertirlo. Añado… que sin ninguna duda. Los ciudadanos tienen una idea de los partidos políticos bastante sesgada y en gran medida equivocada.

Yo llevo algo más de dos décadas afiliado a un partido político y creo sin duda que es muy positivo que los ciudadanos se preocupen de su sociedad, influyan en el mundo de las ideas desde sus posiciones y capacidades, participen en la vida de sus comunidades desde muy cerca.

Y eso es mucho más fácil si participas en una organización pues además de informarte te abre opciones de participación muy variadas.

Nunca he tenido la sensación de que aquello no servía para nada. Es cierto que en según que épocas las intervenciones en los órganos de gestión de cada partido político es más sencilla o más compleja. Depende de muchos factores. Incluido el carácter de quien gobierna las propias organizaciones políticas.

Pero me resulta casi inasumible que se critique con tanta violencia de todo tipo a los partidos políticos, sin conocerlos de cerca, sin haber entrado nunca a uno de ellos, a una de sus reuniones. 

Lo curioso es que hay muchos partidos políticos, que no se trata de defender a uno o a otro, sino de animar a la participación seria, responsable y larga en el tiempo. Todos tenemos una parte válida para participar y ayudar.

Podría decir lo mismo de las asociaciones diversas, de las ONG, de sindicatos, de cualquier modelo de participación social. La idea de que son meras maquinarias para que vivan unos pocos es falsa. 

Efectivamente tiene que haber trabajadores fijos en ellas como en cualquier empresa. Y deben tener un cierto poder de gestión pues son en gran parte esa alma de las organizaciones, pero en realidad es la suma de todas las personas las que logran que cada pais funcione mejor si tiene un tejido social participativo.

Tenemos ejemplos cerca de nosotros, dentro de España incluso. No hay la misma cantidad porcentual de participación social en cada provincia española. No todo es igual. Depende de las necesidades, de los tiempos, de los modos.

Ajovín

Se reparten los mismos votantes. Y eso es un error para el PP


El Derecho a la Manifestación es totalmente democrático, y de eso no tengo duda. Como tampoco la tengo del mal gusto, de la idiotez de algunos, queriendo insultar mientras se manifiestas, obviando que las malas compañías no son compañías sino apegados que buscan otros beneficios.

Esto le está sucediendo al PP, que se arrima a VOX sin saber marcar bien sus espacios, sus ideas, sus puntos de fricción. Repartirse los mismos votantes es una mala idea poco práctica. Y no será fácil resolverla.

Habría que ir delimitando qué es legal y qué no lo es, en algunas declaraciones, gritos, manifestaciones públicas, pancartas, insultos, gritos, etc. Para que no haya luego tontunas diciendo que no lo veíamos venir. 

Incluso qué es ético, estético o peligroso y salvaje. 

Se empieza insultado a Pedro Sánchez, luego a todos los socialistas, tras eso al Rey, luego a la Democracia, después al PP y a ciertas religiones, tras eso o antes a los medios de comunicación o a la policía que obedece. ¿Qué seguirá?

Algunos eslóganes de ayer mientras alzaban muñecas de plásticas como si fueran ministras del PSOE no dejan duda.: “PSOE, PP, la misma mierda es”, “Moros no, España no es un zoo”, “España cristiana y no musulmana”, “Prensa española manipuladora” o "Ayúdanos Europa". ¡¡Uff!!

No me preocupa el PSOE actual, sino el PP que salga de estos líos, pues en España se necesita al PP para una vida normalizada. Y la sensación no me gusta.

13.11.23

España en Encrucijada: Reflexiones sobre el Futuro de la Amnistía


Vivimos tiempos desafiantes para comprender el presente y aún más complicados para vislumbrar el futuro de España. Algunas decisiones de un Gobierno que parece poco receptivo a escuchar a sus ciudadanos no son de mi agrado, y resultan difíciles de asimilar.

En política, la estética también cuenta: las formas y maneras de tratarnos y relacionarnos entre todos son importantes. Estos aspectos son fundamentales para comprender la dirección que tomamos como sociedad. 

La falta de transparencia, los secretos y la ausencia de explicaciones claras convierten a las democracias consolidadas en espacios de manipulación.

Quienes ostentan el poder lo hacen —al menos en teoría— porque así lo hemos decidido la mayoría. Por lo tanto, se nos debe una explicación clara en las decisiones significativas, ya que su poder y representatividad provienen de nosotros. Entregarnos el silencio o explicaciones escasas y premeditadas en sus cocinas de Comunicación, no favorecen la confianza en nuestra democracia.

Yo estoy a favor de la amnistía y lo he dejado dicho mucho antes. Pero no así. 

Los precios de lo que adquirimos también importan. Una ley tan crucial para la salud democrática de España no puede surgir como un simple intercambio de favores.

Es imperativo discutirla, reflexionar sobre ella, negociarla entre diversos sectores y, lo más importante, someterla a votación al menos en el Congreso de los Diputados cuando no entre todos los españoles. Especialmente cuando muchos ya piensan que dentro de la Ley hay cuestiones laterales que deben abordarse con reflexión.

Nos enfrentamos a un futuro que, de manera engañosa, nos presenta una dicotomía entre la ultraderecha y el socialismo de Sánchez. Sin embargo, hay muchos matices en todos los territorios e ideologías de la España actual. Y los que representamos estos matices no podemos ni debemos permanecer en el silencio ni admitir que no hay otras opciones.

Es innegable que el PP ha cometido errores tácticos al aproximarse a su contrincante VOX, y el PSOE como partido parece estar adormecido desde el abrupto despido de Pedro Sánchez en 2016. Aunque dimitió en ese momento, sabe que repetirlo ahora es imposible.

Ante la disyuntiva de pensar si Pedro Sánchez es ineficaz o si busca pasar a la historia envuelto en torpezas que cree se olvidarán con el tiempo, me inclino por la segunda opción. Pero es un error y un gran riesgo.

El precio social que España tendrá que pagar por estas semanas será complicado de asumir, pues incluso si la futura Ley de Amnistía, que aún desconocemos en sus detalles, es impugnada ante el Tribunal Constitucional, ya habrá generado daños colaterales difíciles de reparar.

La historia, casi siempre, se escribe a base de errores, algo similar al ajedrez, donde gana quien comete menos equivocaciones y acude a la partida mejor preparado.

Ajovín

10.11.23

La infantilización de la sociedad


En mi familia hay dos grupos: unos que no son dados a quejarse de nada y que ante los problemas buscan las soluciones sin marear al personal y otro, quejica, llorón, infantil, egoísta y manipulador de realidades prosaicas o íntimas. Yo pertenezco al primero. Tengo un rodaje, una experiencia, unos hábitos desde niña que los asumo sin darme cuenta. Es un mecanismo automático y que, creo yo, da la sensación de frialdad, distanciamiento, reserva interesada por aquello de que si no mareas al personal con tu bla, bla, bla es que debes ocultar algo escabroso. La experiencia me ha enseñado que las palabras no dicen nada que, en sí, es una contradicción; yo observo los hechos.

Y sí, esta sociedad, salvo raras excepciones, está condenada a una infantilización sin igual. Quien lea este artículo, probablemente habrá aguantado a estas personas que solo llaman cuando tienen algún problema laboral, sentimental o de cualquier índole y tú, como buena persona, intentas asesorarle, dar confianza o apoyarle aunque estas mismas personas ni mandan un mensaje preguntándote cómo estás. Al final, que haces con estos personajes, tenerles lástima, lo primero y segundo saber hasta dónde tienes que llegar y hasta dónde no. Marcar fronteras, eso es todo.

La incomunicación actual en una sociedad interconectada en exceso ha dado para sorpresa de muchos o de pocos (hay pareceres varios), un alejamiento de todo y todos. La soledad no deseada se agrava pese al paraíso de los caracteres, emoticonos, vídeos, fotos varias que muestran pero no enseñan humanismo. Los voceros insistentes en vender hechos sin demostrar, mensajes contaminados, opiniones con visos de verdad dan tal cantidad de bulos, mentiras que pueden llegar a influir y determinar las elecciones de cualquier país o el linchamiento de cualquiera. Esta infantilización de una sociedad que no contrasta información, que no va más allá del trampantojo da y dará en un futuro una inteligencia anestesiada entre lloriqueos y narcisismos donde los problemas de cada cual se convertirán en lo más importante pero dará igual lo que le pasa al de al lado porque el yo infantil debe ser el centro de atención.

Sí, estamos creando una sociedad infantil, sobreprotegida ante las vicisitudes de la vida que en vez de resolverlo de manera silenciosa lo convierten en un folletín barato. Se victimiza o se culpabiliza sin atender al término medio que es donde está la virtud. Son tiempos donde ya no se habla frente a frente, se esquivan miradas, se adormecen sentimientos honrados; los haters ganan terreno y los me gusta serán santo y seña de los fariseos.

Olga Neri – 11/11/2023

7.11.23

¿A qué distancia estamos del año 1936?


Cuidado con los pasos que entre los unos y los otros, por activa o por pasiva, estamos dando en esta España de 2023. 

Algunos quieren ser Franco y otras Pilar Primo de Rivera. Estamos solo a un peldaño —que de momento nadie ha subido— de alcanzar los mismos espacios de confrontación que tuvimos entre 1931 y 1936. 

Falta un salto sangriento que nadie puede asegurar que no se puede producir por provocación, por error, o por imbecilidad.

Todavía tenemos tiempo, arrestos e inteligencia social de evitar errores tremendos. Y no es cuestión de ser agoreros. Pero tampoco de ser ni torpes ni ciegos.

Dicen a veces que rectificar es de sabios. Incluso dicen otros que una pequeña retirada a tiempo puede ser una victoria. 

Lo aprobado sobre el papel tiene diversas interpretaciones. Los modos hasta llegar a esos papeles no han sido los correctos para los españoles. Ni somos imbéciles ni nos merecemos los silencios excesivos.

A partir de este momento queda reflexionar TODOS para ver si lo avanzado es hacia la luz o hacia las sombras. No lo tengo del todo claro, y en mis dudas van ganado las luces, pero con matices. Iré pensando más.

Ajovín