10.10.25

Los precios de las viviendas son un timo en 2025


Hoy escuchaba y observaba una oferta de una vivienda en Madrid, que además de ser vergonzosa, es algo que con urgencia hay que resolver. Nos jugamos el futuro de dos generaciones.

Se ofrecía una vivienda que era un bajo de una casa, una planta entresuelo que no llegaba a ser un primer piso aunque tampoco estaba a la altura de la acera, de unos 70 años más o menos, es decir, con las tripas de la vivienda ya muy deterioradas, de 55 metros cuadrados, el baño reformado pero la cocina no, interior con dos ventanas y un patio comunal de unos 12 metros cuadrados, con acceso único desde esa vivienda pero siendo comunal con lo que todo eso conlleva.

La petición de precio de venta era de 330.000 euros, una salvajada por metros y por calidades, aunque fuera en Madrid sin el Centro rabioso sino un barrio céntrico. Le ofrecieron los compradores 250.000 y el vendedor dijo que en absoluto.

No tiene sentido ni el precio, ni la hipoteca que hay que solicitar para pagarlo, ni los muchos avalen que solicitan en el banco, pues ellos mismos saben que a poco que cambien las cosas, esa vivienda no vale eso, nunca se podría vender por ese precio.

Es un engaño legal, es un timo legal, y aunque lo conozcamos, parecemos no ser capaces de hacer nada. Dicen que es el Mercado. 

Pero nos equivocamos, no es el Mercado, son las equivocaciones públicas de muchos años. Esto está acabando con el derecho humano de la emancipación y el recambio generacional.

Mi consejo es que no se nos ocurra a nadie caer en estas trampas pues es tirar el dinero. Literalmente será un castigo que les penará dentro de pocos años. Aunque sin duda, la decisión es tuya.

En el mapa vemos que algunas zonas como Aragón son mucho más baratas que por ejemplo Madrid. Para que los habitantes no se vayan desde las más caras y suba brutalmente el precio de esas zonas, hoy de precio más bajo, simplemente hay que construir vivienda pública de forma masiva. Todo lo demás no sirve.

7.10.25

Politizar es acusar de lo que a mí me convenga


Me gustan las personas que después son políticos, o viceversa, que van de cara. Si una causa les parece justa, se llame que entienden necesario exhibir tecnología israelí puntera en la feria de los móviles de Barcelona para llenar sus hoteles, justifican déficits con retornos como el que dicen que hay en la hostelería por Alcañiz de Motorland o declaren gritando un eslogan que Palestina llegue desde el río hasta el mar (cuando entonces lo sería como provincia histórica de Siria y los asquenazíes devendrían sirios), me parece muy bien que vayan de frente. Sean de Acción Catalana, Podemos, del Likud o compartan ideología chií con los hermanos musulmanes.

Pero que después no tuerzan el morro como hizo Chueca cuando, en un ejercicio supongo de su libertad de expresión de Paula Ortiz (dado que no hay inquisición ni censura previa que revise los discursos del pregón), recordó los efectos de la premeditada política de los de la libertad de mercado de la supresión de lo público en educación, sanidad y juventud (la última de su competencia).

No se lo espetó a ella en la cara, que sí es contingente como bien sabe si ha visto “Amanece que no es poco” pero se cree necesaria, sino se dirigió a los jóvenes que justifican con su asistencia que 350.000 zaragozanos participen cada día en las actividades que se patrimonializa.

El equipo de gobierno zaragozano motivó, justificando su desprecio por la casa de juventud y otros servicios de barrio, con cifras de los jóvenes que asistían o no a las mismas y que en otras legislaturas vete muy bien a saber por qué, incluso con la Rudi en el bastón, les daban igual y hasta promocionaban con inversiones en equipamientos.

Eso sí, como proyecto quieren concentrar toda la juventud de la ciudad –sí, desde Oliver a La Cartuja Baja que para eso están a una hora en los nuevos circulares- en una única iniciativa de colorines que le costó a la Azucarera de mi barrio de residencia el semillero de empresas de Zaragoza Activa. A la que no creo que dejen los padres ir a menores sin acompañar en el autobús por media ciudad, lo que bajará nuevamente la asistencia.

Me gusta el valor y no el postureo, ni que jóvenes de hasta cuarenta años de su partido se personen en el Pleno y afirmen que ellos no son usuarios de esos servicios o que, de lo contrario, si se mantienen el Ayuntamiento les pague el abono de las plazas de toros, subvencionar las tradiciones (siguiendo su lenguaje mantra de tik tok de 20 palabras máximo). Y desde arriba ellos les jalean, como cuando les organizan ceremonias nupciales religiosas aunque solo crean en heredarles.

Es mejor que el Grupo Popular hubiera sostenido las supresiones en que saben que el padre del niño español de origen africano, de la madre de la niña hija de venezolanos de Torrero o de los españolísimos pata negra padres de un crío de Delicias no van a oponer resistencia, no se van a encadenar a ningún árbol como la baronesa Thysen y que no la van a penalizar con su voto. Dada la campaña más que justificada contra la cúpula del PSOE pero que el bombardeo Koldo llega tras las redes sociales a que se penalice con él a una candidata espléndida y con reputación que por ellos se presente en Daroca.

La razón última de las supresiones de ese tipo de actividades pequeñas y del día a día, estratégicas para la convivencia social como lo son las convocatorias de premios para bandas de rock que empieza, está en otra parte.

Cuando suprimes por imitación de Madrid y Andalucía el impuesto de sucesiones –lo que en una ciudad capital con movimiento económico mundial da hasta para un debate pero que en Aragón beneficia a unas 5.000 personas-, a la vez privatizas operaciones y, anuncio leído ayer, estás por aumentar la concertación al Bachillerato, dirigido a tus patrocinadores, de algún sitio tendrás que recortar para que te salgan las cuentas.

Es como cuando tu referente político Ayuso determinó un modelo de cribar al mismo tiempo que abrió con chulería completamente la hostelería y promocionaba Madrid declarándola abierta, sabiendo perfectamente que fueron el resto de comunidades incluso de su partido las que tuvieron que afrontar con responsabilidad cerrar sus perímetros autonómicos o se les clavaban millones de madrileños cada fin de semana. Pero siempre son los demás y nunca tú.

La cultura y su promoción pública es una política de interés general imprescindible porque son causas culturales las que han acelerado por generaciones la emigración del medio rural para mejorar ficticiamente expectativas vitales y porque la mitad de la población joven aragonesa no supera el teórico del carné de conducir porque no tienen capacidad de relación ni retentiva. Vuestros como nuestros de los barrios, vayan a una colonia de inglés a Dublín o veraneen en el pueblo porque no les quede otra (o las dos cosas en una, maña).

Zaragoza nos receta desde su Ayuntamiento a un DJ cura, por cierto un artista más que notable, y monta espectáculos encadenando ferias invocando como mantra su política nada neoliberal sino favorecedora del colectivo único que descaradamente subvencionan de forma indirecta: la hostelería.

Revisen los discursos de nuestra lideresa y resto de alcaldes y presidentes autonómicos populares y verán que es omnipresente, como lo es la ocupación tras la pandemia con veladores de miles de metros cuadrados de espacios públicos y que la entrada de un emblemático parque art-deco se vea concesionada por una franquicia de espaguetis.

Muy bien, os ciscáis en todo lo que no sea el tardeo a costa de lo que cueste: pues decidlo claramente. Aún puede que os voten más.

Pero luego no casques o tuerzas el morro con que los otros politizan cuando se expresen libremente en un pregón o se movilicenn por Palestina. Es verdad que muchos dirigentes socialistas nunca han sido consecuentes ni ejemplares respecto de sus orígenes; ha llegado el día que diga que no me importa si al menos han sido capaces de mantener servicios públicos suficientes y redes para la convivencia.

07.10 Luis Iribarren

3.10.25

En recuerdo del profesor Luis Miravitlles


En el año 1969 el profesor Luis Miravitlles que para casi todos vosotros no es nadie conocido, pero para los setentones es el recuerdo de un gran divulgador televisivo de aquellos años, dejaba escrito unas frases curiosas.

"Nuestros representantes del año 2000 harían bien en dirigir su mirada al mundo que nos rodea aquí en la Tierra, y tratar de aprender del humilde insecto, del simpático delfín o del antiestético murciélago en un intento de dotarse de sus poderes misteriosos para comunicarse".

Esta semana hemos visto el que se cree "Dueño" del mundo lanzar a sus 800 máximos generales militares llevados en personas para ser reunidos en una arenga, en donde además de decirles que están gordos les ha animado a defenderse contra su enemigo interior, tras haber insultado a todo el mundo mundial.

Es decir, 56 años después de escribir el libro "Visado para el futuro" seguimos apelando a la fuerza física, a los militares que no deben ser reconocidos como el mejor ejército del mundo, sino como el más sanguinario, y con ganas de hacer "su" Justicia. Y les ha llamado a usar “ciudades de EEUU como campo de entrenamiento”.

Esta es la realidad de estos años, no de este siglo pues 100 años dan para mucho. Incluso una década da para mucho. Pero entre esas acciones torpes y violentas, y los crecimientos en parte de Europa de los mensajes políticos de extrema derecha, uno tiende a esconderse, para no sufrir antes de hora. Mal hecho, lo sé.

Aquel divulgador catalán, el profesor Luis Miravitlles nos hablaba en su libro de una cosa similar al actual internet, a un proceso similar a la Wikipedia, y se frenaba ante problemas lógicos entonces, como era la de la velocidad de acceso, y el tremendo tamaño que podría tener un archivo con todos los conocimientos del mundo reunidos en un solo lugar. 

Acertaba en la necesidad, en lo que se debía hacer, pero el ser humano que no es violento, ha sabido resolver los problema que por entonces parecían imposibles. Seguramente en diez años nos reiremos de las tonterías de Donald Trump. O no.

Volví a mi lugar de nacimiento, donde no quise morirme


Hoy he vuelto al lugar físico en donde nací. Mejor dicho, al lugar donde volví a nacer, pues en dos ocasiones y según me cuentan, fueron llamados mis padres para que fueran al hospital pues me estaba muriendo.

He ido a dejar unos dípticos informativos a las zonas de gestión del Hospital, por una asociación para la que colaboro, y ya al atravesar la puerta del Hospital Infantil de mi ciudad, el corazón me ha dado un vuelco.

He pisado la UCI de neonatos del Hospital materno-infantil de Zaragoza, y ha sido una experiencia llena de emociones. Ya no estará igual, además de no recordar yo nada de aquello, pero me imaginé allí y… ¡¡Uff!!

He imaginado por un instante a mis padres entrando por una puerta similar a esa, hace ya 44 años. Yendo a verme, a darme el biberón, sin hacer piel con piel pues entonces eso no existía, esperando una noticia positiva, mirando a su primera hija.

Mientras esperaba a ser atendida en mi visita, he observado un tablón de corcho con mensajes de familiares que han pasado por allí, hermanos/as, progenitores agradeciendo la labor de profesionales, dibujos…, vida de agradecimientos. 

Cuando me ha atendido una de las profesionales, le he explicado el trabajo de mi asociación, y he aprovechado para agradecerle su labor y la su equipo de médicos, pues personas así, me salvaron la vida hace 4 décadas. Casi todos ya estará más que jubilados, pero el espíritu sigue.

Su abrazo al saber que yo estuve ahí, ha sido reconfortante. Ellos también se alegran de saber que logramos salir de las penurias y construirnos un mundo nuestro.

Como es lógico los médicos y enfermeras de 1981 ya están jubilados, pero yo, por un instante he sentido que estaba en manos de alguien que te va a cuidar en tus primeras horas de vida, cuando algo se tuerce. 

Y eso es, sin duda, hacer algo grande con algo tan, tan pequeño, como un bebé prematuro que no sabía respirar.

Laura Puente Ajovín

29.9.25

Lo que hace la IA para ser más inteligente


La inteligencia artificial, o mejor dicho, las numerosas inteligencias artificiales que van saliendo casi como setas en el otoño, ya tienes pilladas todas, la cultura universal que se ha ido creando en el mundo. 

Se han ido llenando poco a poco y a través del último lustro de todo lo que hemos escrito, fotografiado, opinado, insultado, sea en el idioma que sea.

Ya lo tienen todo, archivado, algo revuelto pues ese es el trabajo que queda, y ahora están trabajando en pulirlo y actualizarlo. Que es lo más costoso.

Hay una parte compleja y costosa, a veces casi imposible de lograr y lo tenemos que admitir de forma triste. Hay una parte de la Inteligencia Artificial, de la IA, que se va a quedar coja, vacía, sin datos.

De todo lo que no hemos escrito, hablado o publicado e impreso en libros muy conocidos, no existirá para el futuro. 

Si de un artista nacional incluso, se ha escrito poco de él por ser alguien que por ejemplo falleció antes de finalizar el siglo XX, se ha escrito mucho menos que de un mindundi del siglo XXI.

Y la IA recopilará poco material de esta persona y de su obra, poca información, lo que de cara al futuro supondrá una minusvaloración de su importancia. 

Dentro de un siglo no será sencillo saber de muchos acontecimientos, y en cambio se sabrá en exceso y a veces de forma equivocada, de lo que está ocurriendo ahora.

Es muy sencillo llenar discos duros con información sobre la Guerra de Gaza, en comparación con por ejemplo las Guerras de los Treinta Años.

La IA ya ha barrido todo lo que está escrito y publicado en Internet, y gran parte de lo creado e impreso en libros importantes, aunque escanear es más complejo que copiar y pegar. Pero se sigue creciendo en información recopilada.

Ahora a veces, entre ellos que son muchos y mal avenidos, se pisan los accesos a bancos de datos de lo más curiosos. Los blogs por ejemplo están siendo repasados cada muy poco tiempo, para pillar información nueva.

Al final y en poco tiempo, cuando ya todos los sistemas de IA sean capaces de hacer vídeos en movimiento de nuestros abuelos mientras nos hablan de su vida pasada y con su propia voz, solo se diferenciarán por la exactitud de su información. 

Todos serán muy rápidos, todos tendrán de todo, muchos todavía serán casi gratis, pero los de pago tendrán que tener un componente diferenciador, y ese tendrá que ser la calidad. 

La NO equivocación en las respuestas de la IA ante cualquier tipo de consulta se tendrá que pagar.

Y para eso tienen que tener un buen número de informaciones sobre cualquier tema, para pulir y dar brillo y seguridad en sus respuestas.

Ahora se habla mucho de la IA adaptada al mundo sanitario, y sin duda, allí hay un gran campo que iremos viendo avanzar en muy poco tiempo. La Sanidad utilizará la IA para temas que ahora nos parecen imposibles. Y de hecho ya lo hacen. 

Por desgracia y en el lado contrario, también lo hacen ya en el campo militar, en el terreno bélico.

27.9.25

Quien construye la Paz?


No debemos hacernos preguntas incómodas si sabemos las respuestas de antemano. Es perder el tiempo.

No hagamos caso a los que solo quieren ver lo que les dicen otros que miren.

Seamos libres de mirar y entender lo que según nuestro corazón, sabemos ya qué es verdad, y qué es mentira.

Nada es solo verdad.

Nada es solo mentira.

Pero cada uno de nosotros sabemos qué es verdad y qué es mentira.

Ya somos mayores.

Así que somos nosotros responsables de nosotros mismos, y de saber qué debemos pensar.



¿Qué pensarían los grandes filósofos de toda la historia de la humanidad de los momentos actuales?

¿Cuantas veces nos dirían como poco: "Tontos y Torpes" si pudieran hablar de nuevo?

24.9.25

El cine desesperado o Robert Redford


Se oyó este pasado viernes en la presentación por el autor Pablo Simón de su obra “Entender la Política”, con la presencia en la mesa del líder sindicalista histórico aragonés Lorenzo Barón y la periodista Marina Fortuño: Trump no es una causa, es una consecuencia.

De qué. Del propio ambiente que se reflejaba en el acto: en que el noventa por ciento de los asistentes eran militantes o directivos de colegios e institutos; los que no, profesores y participantes en tertulias, jubilados y transicionados. Hijas e hijos del mayo del 68 con una media de edad que supera la setentena, en perfecta forma con todo lo que andan y bailan, a los que aún les sobra tiempo y sesera para leer y que le dieron una oportunidad a Podemos, aunque les llamaron casta.

Salí del acto fraterno y reflexioné en el número muchísimo mayor de replicantes de la sociedad milenial o X o lo que fuere que entraban a un cercano gimnasio, de la edad del ponente que incidió con toda la razón en la caída en picado del ocio compartido y de la participación social de los neo hispanos en movilizaciones sociales o asociaciones.

Puntualmente las vanguardias que se manifestaron contra la inclusión de España en la OTAN en el lejanísimo 1986 que refundió Anguita en una Izquierda Unida que casi llegó al 20% de los sufragios, salen a la calle por Free Palestina, por defender Canal Roya o por el mantenimiento del poder adquisitivo de sus jubilaciones. En el contexto mundial, doradas.

Son la generación de Redford: comprometidos (y mucho más comprometidas), hasta bellas y bellos en las arrugas, siempre en la vida pública con una sonrisa en la boca y una acción decidida, con garbo.

Esa sonrisa y garbo que plasmó Robert en sus inolvidables interpretaciones de periodistas sin fisuras morales, que tanto gustarían a los Clinton y que… el tiempo ya había superado con la eclosión del rap, la degradación de los centros urbanos de Newark, Detroit y hasta Boston… con Redford, amigo de sus amigas, organizando el festival de Sundance en la blanca, desértica y solitaria ciudad del lago salado –la mormona Salt Lake City-.

Festival para wokes que dirían los votantes de los barrios obreros hacinados en bloques, aquí y allí, que vociferan que dónde meterían a los palestinos de concederles a todos los gazatíes asilo en el España: si en el campo de golf oscense donde viven la cúpula socialista dorada de la generación de Redford o en el Picarral, en el que si nadie lo remedia, y por falta de cultura política de los votantes –se le escapa a Simón, y entonces por qué no la ha enseñado “El País” y sus políticos en el consejo de administración- va a ganar Vox.

Si se combina ver una película de los felices 70 de las de Redford, con Paul Newman aportando el contrapunto canalla de Brando y la caza de brujas, con una revisión del cine de Isabel Coixet o la mítica para tantos, por poner en imágenes la desesperación humanista, “Sirat”, la última no es que parezca post-punk, es que manifiesta el fracaso al que ya se está subiendo Alemania, del estado social de derecho.

El estado social de desecho no es el que determina las vidas privadas de los manifestantes pro Palestina. Administraron los recursos como ordenó el socialismo sueco, fueron buenistas y el resultado a las generaciones de veinte y treinta años les da igual. La solidaridad postural e hipócrita me parece viejuna hasta a mí.

Parece que “Sirat” termine con un recordatorio de que toda la humanidad en la desesperación sea igual. No es cierto, los habitantes de Asia y el Magreb prefieren despotismo con resignación que anarquía.

Tengamos la esperanza de que a esta nueva hornada de españoles o vascos o catalanes o aragoneses del nuevo milenio, la vida no les ha hecho guardar una despótica cola para renovar sus pasaportes y tienen de forma permanente el comodín de las perras de sus padres, Europa y sus Erasmus para poder desaparecer en una rave en el desierto como juego del que siempre se puede salir. Incluso aunque voten a la extrema derecha y huyan de sus valores, Papá Estado allí estará.

Ya se encargó Redford de que la revolución vaya en etiqueta, de que la belleza abra todas las puertas, de que África sea un decorado amable en que el amor es posible. Aunque te tengas que subir al techo de un tren, tú tienes esa posibilidad, ellos se siguen casando por conveniencia.

Tú les vas administrando la democracia si quieren dinero y así, aunque los ucranianos masacraran la primavera de Praga, ahora podrán ser europeos. Y aunque los dirigentes de Israel sean descendientes de los mayores europeístas ucranianos, hoy los pasamos a la categoría de tiranos asiáticos.

En la que todos estuvimos y de la que podemos salir si nos ponemos una película de Robert. No si lo hacemos con una película del facha de su generación Clint que, sin embargo, nos recordará más a nuestra propia vida. Cuando no hay eventos, nadie te ve, discutes con el manipulador de la asociación donde vas a bailar o porque cuatro mil diésel se junten para subir al Anayet...

Hostia, podríais relajaros un poco y no querer administrar siempre las causas… Qué hacéis cuando nadie os ve, ¿volver a ganar la calle al fascismo, meteros en un camión de 50.000 euros para recorrer Kurdistán como hippies y liarla parda? ¿A galopar, a galopar… hasta… aburriros en el mar?

22.09 Luis Iribarren