26.4.26

Un poema para vivir la vida, de Roberto Abadíe Soriano

Os dejo abajo un pequeño texto poema de un pedagogo de Uruguay, que a sus 92 años y a modo de testamento vital, nos dejó el texto de abajo en donde recogía sus pequeñas experiencias de vida. 

Se llamaba Roberto Abadíe Soriano, y además de el profesor de niños, junto al también profesor, poeta y pedagogo Humberto Zarrilli Caruso publicaron más de una decena de libros para las escuelas, y fundaron en Uruguay la escuela nocturna para que los jóvenes trabajadores pudieran formarse. 

Os dejo su poema, su texto o sus opiniones vitales:




Vida sana y ordenada,
la comida moderada.
No abusar de los remedios.
Buscar por todos los medios
no alterarse por nada.
Ejercicio y diversión,
no tener nunca aprehensión.
Poco encierro, mucho trato
y continua ocupación.




La prioridad nacional es una idiotez


La “prioridad nacional”, ese nuevo invento de la derecha extrema y la derecha que considerábamos normal, es ilegal en España y lo saben todos los que la proponen. Es un invento para meternos en esos marcos mentales en los que millones de españoles sin formación política y legal, creen que es dónde deberíamos estar.

Los ciudadanos en España tienen derechos como en Sanidad, no por la cantidad que cotizan, no por el tiempo que han estado cotizando, sino por el hecho de pagar impuestos.

En España el IVA que es ese impuesto que pagamos todos por consumir, supone el 31% de la recaudación de impuestos. Nadie se libra de pagar el IVA, desde el mismo momento en que pisa territorio español. Incluso en los aeropuertos mear no es gratis y al pagar por mear, pagas IVA.

La “prioridad nacional” es una decisión que tiene un doble sentido que los que la promueven no son capaces de ver. Tiene un recorrido de ida y vuelta. Es decir, es una bomba de enfrentamientos en el tiempo de complicadas consecuencias. Siempre, miles de años, por cada acción, hay una reacción.

Pero además la llamada “prioridad nacional” es como poco anti humana, nada cristiana, y alejada de las lógicas de la convivencia, y eso tal vez, haya que explicarlo bien para que dejen de pensar millones de españoles, que es lo correcto.

Ya si entramos en los debates de considerar españoles solo a los nacidos de dos padres españoles, es de ensueño y surrealismo. Nuestro Rey Felipe VI no sería español. Y menos mal que no triunfó la separación de Cataluña, pues entonces mis hijos tampoco lo serían. Yo sí, lo he logrado, aunque mi padre era inmigrante desde Soria. Eso seguro que tendrá penalización.

¿Pueden lograr que este modelo asqueroso sirva para discriminar en algo? Sí, sin duda, en bastantes cosas. Que se ilegal, no quiere decir que no se vaya a imponer en ciertos modelos de ayudas, de decisiones. Pero insisto en esto, tiene doble recorrido y a la larga es MUY negativo. Y hay que advertirlo. 

Que cada lector se imagine por qué será MUY negativo, y así nos entretenemos todos.



25.4.26

Aniversario de la Ley General de Sanidad de 1986


Todo cambió con la Ley General de Sanidad, que entró en vigor el 25 de abril de 1986, hace exactamente hoy 40 años. Aunque en realidad bebía de una muy primitiva Seguridad Social, muy antigua sobre la que tal vez, podríamos retroceder hasta el antecedente directo y fundacional con la creación del Instituto Nacional de Previsión (INP) mediante la Ley de 27 de febrero de 1908, durante el reinado de Alfonso XIII y siendo presidente del Consejo de Ministros Antonio Maura. Una barbaridad en la distancia en el tiempo y en los conceptos de Sanidad Pública.

La Segunda República intenta ampliar y modernizar el sistema sanitario español entre 1936 y 1939, con avances en seguros de enfermedad y accidentes de trabajo, aunque la Guerra Civil truncó ese proceso, hasta la creación de la Ley del Seguro Obligatorio de Enfermedad (SOE), aprobada el 14 de diciembre de 1942. cuando se crea por primera vez en España un sistema de cobertura sanitaria obligatoria para los trabajadores por cuenta ajena y sus familias, pero solo si cotizaban.

El término "Seguridad Social" como tal se consolida jurídicamente en España con la Ley de Bases de la Seguridad Social de 28 de diciembre de 1963, desarrollada posteriormente en el Texto Articulado de 1966, que entra en vigor el 1 de enero de 1967. 

Esta ley unifica y racionaliza los distintos seguros sociales que existían de forma dispersa, crea una estructura más coherente y sienta las bases del sistema que aún hoy reconocemos, aunque con cobertura todavía limitada a los trabajadores cotizantes. Como en ese momento quedan diversos Sistemas de Cotización para los trabajadores, unos y otros eligen su particular Sistema.

La nueva Ley General de Sanidad de 25 de abril de 1986 (hoy hace 40 años como decía antes), aprobada siendo Ministro de Sanidad Ernest Lluch, es la que transforma radicalmente el modelo, y unifica definitivamente tipos de cotizaciones. Sus cambios fundamentales son la creación del Sistema Nacional de Salud (SNS), que establece la universalidad de la cobertura sanitaria, desvinculándola de la cotización a la Seguridad Social. Ya no hace falta ser trabajador cotizante para tener derecho a la sanidad pública. 

Es UNIVERSAL y descentraliza la gestión hacia las Comunidades Autónomas, estableciendo la financiación mediante impuestos como principio, separando progresivamente la sanidad de las cotizaciones sociales.

Hasta 1986, existían múltiples organismos paralelos sin coordinación real. El INSALUD para la mayoría de los trabajadores cotizantes, la Beneficencia para los pobres, la sanidad militar, los servicios municipales y sus Casas de Socorro (así se llamaban), los hospitales de la Iglesia con conciertos públicos, las mutualidades de funcionarios, etc. Hasta ese momento, cerca de un 20% de la población española quedaba fuera del sistema sanitario o en una cobertura muy precaria, asistencial. 

Su sistema sanitario giraba en torno al hospital y la atención especializada, con una atención primaria muy débil e infra desarrollada. Los ambulatorios eran escasos, insuficientes y a veces en precario.

Desde el año 1986 la Sanidad Pública es un derecho ciudadano, derivado simplemente de ser persona residente en España. Y con arreglo a la Constitución española, no hay ni duda ni nada que modificar, si antes no se modifica la Constitución.

La Ley reconoce y ordena desde ese momento el traspaso de las competencias sanitarias a las Comunidades Autónomas, que la Constitución de 1978 ya había previsto pero que no se había desarrollado de forma ordenada. Con presupuestos NO FINALISTAS que entrega el Estado con diversos criterios que no siempre benefician por igual a todas las comunidades, pues los gastos sanitarios son complicados de tasar por igual.

Esto supuso incorporar al sistema a parados sin prestación, trabajadores informales, amas de casa sin cotización propia, y en general a toda la población que hasta entonces dependía de la Beneficencia o directamente no tenía cobertura. Y un concepto muy claro ahora que se habla de "Los Españoles Primeros". La consecuencia lógica era la universalización, y un hecho muy contundente. 

Si se financia con impuestos que pagan todos lo que habitan en un país, todos tienen derecho a los servicios. 

Y hay que recordar que los impuestos no solo son del trabajo. El IVA es por ejemplo un impuesto que supone el 31% del total de impuestos recaudados en España. El IRPF supone el 43%. El Impuesto a Sociedades o Empresas supone el 13%.

Hace pues 40 años de esa Ley… que ahora recoge voces queriéndola renovar, recortar, ajustar, etc. Curiosamente en el año 1986 no admitieron esta Ley ni los sindicatos profesionales, los empresarios, las cadenas de hospitales privados que había. Luego curiosamente, estos mismos grupos, a veces también de presión, son los que más han defendido esta Ley y los que ahora quieren meterle mano para reformarla a su gusto.

No hay duda de que la sociedad de 1986 es diferente en muchos aspectos de la de 2026. E incluso los avances tecnológicos, las necesidades poblacionales, el envejecimiento, la despoblación y las migraciones de todo tipo, han configurado otra España. Hoy en Europa y en España se ponen en valor otras necesidades de Bienestar, de Salud Pública, de Salud Comunitaria, de Salud Mental, de complejidad a la hora de analizar la situación y ver de encajar todo para que sea más adaptable a los retos sanitarios.

Y a su vez, debemos entender que la participación de la sociedad en esa gobernanza de la Sanidad debe ser otra, en línea incluso con la que se hace en otros países vecinos, sin que nos nuble la mirada al elegir en quien nos debemos fijar, pues es cierto que hay ejemplos para todo.

Julio Puente - Exmiembro del Consejo de Salud de Aragón

Retos de la Sanidad Pública en España


Hablemos hoy (bueno, voy a hablar solo yo) de la privatización pasiva o sobrevenida de la Sanidad Pública en España, un proceso en el cual, se realiza bien una venta directa de los centros públicos, un realquiler (subarriendo) del sistema sanitario público que se deteriora o se descapitaliza progresivamente, provocando que la atención de los pacientes se derive (o los pacientes mismos, se deriven) a proveedores sanitarios privados.

La privatización pasiva o sobrevenida en la Sanidad española, que ya existe claramente con Salud Mental, y crece mucho en Fisioterapia, Odontología, Oftalmología, etc. es una enfermedad más del Sistema, que observamos callados, y que afecta claramente contra la Salud Pública, pues no se privatiza pasivamente más que lo que les resulta más rentable a los que manejan la Gobernanza del Sistema Privado, en donde intervienen muchos, y no siempre son enormes Corporaciones de Inversión.

Este fenómeno de gestión o gobernanza de privatización pasiva o sobrevenida se caracteriza por la externalización de servicios, el aumento de conciertos con clínicas privadas para reducir listas de espera con la excusa de cuidar la calidad asistencial, y el deterioro de la atención primaria, lo que empuja a los ciudadanos a contratar seguros privados o a pagar por servicios sanitarios que no te ofrece con calidad mínima y/o necesaria, la Sanidad Pública.

Características clave de la privatización pasiva (a fecha de 2026) son el deterioro de la atención por esperas en el tiempo que son inasumibles, lo que hace desaparecer (o cambiar de opinión) a muchos pacientes, y poco a poco se tienen que ir del Sistema de Salud, bien a través de Seguros Privados, bien al acudir a consultas privadas puras, para resolver sus problemas de salud.

La gestión privada, como es lógico por otra parte, busca maximizar beneficios, lo que a menudo resulta en una reducción propia de sus costes en personal y recursos, afectando a la calidad de la atención al paciente. 

Somos los pacientes los que tenemos que decidir, y el Sistema el que debería buscar los mecanismos de Participación en la TOMA DE DECISIONES. Fuimos en España pioneros en la Participación en Salud, incluso en la Dictadura, y ahora nos daría mucha envidia lo que se hace en otros países europeos.

En estos momentos en España, ya se han multiplicado los servicios concertados (como en Eudación) de limpieza en Sanidad, cocina, laboratorios o incluso especialidades médicas, que se contratan a empresas privadas. 

¿Se realizan todos los controles necesarios? 

¿Es lo mismo subcontratar estos servicios a Empresas con Ánimo de Lucro, que hacerlo con Empresas sin Ánimo de Lucro? 

Yo creo que en absoluto, y hay muchas empresas pequeñas y mediana que existen en España sin ánimo de lucro. Empresas que no siempre reconocemos como imprescindibles. Nombro dos por ser las más conocidas. Cáritas y Cruz Roja. En cada ciudad hay muchas más y poco conocidas.

La falta de inversión (o mal gestionada) en la Sanidad Pública genera largas esperas, justificando la derivación de pacientes a la privada, y a que sea el propio paciente el que busque su personal solución, empeorando el Sistema. 

Por otra parte se han denunciado casos donde empresas gestoras de hospitales públicos (concesiones) presionan para reducir la atención a pacientes complejos para aumentar su rentabilidad. A nadie le interesa tratar a los ancianos, a los crónicos y mucho menos a los policrónicos.

La privatización sanitaria está asociada a un aumento de la desigualdad y la mortalidad, según informes recientes de España o de Europa. Hablamos de menos años de vida ya detectados en estos estudios, y sobre todo de menos años con calidad de vida y de bienestar en la salud. Y se nos olvida siempre, que mayores seremos todos, y todos tendremos al final unas necesidades que serán mejor o peor tratadas, cubiertas.

Los últimos 10 años de vida del español es de PEOR CALIDAD que la media de Europa (UE). Por varios motivos. Ese es un dato que solo la AP podría resolver, no tanto la hospitalización. Pero estamos infradotados de presupuestos en AP. 

Incluso ya se pide que los presupuestos que se mandan desde el Estado a las Comunidades, sean en el tema de Sanidad, presupuestos finalistas. Hay tremendas diferencias entre Comunidades, en datos pequeños, en números que no se van, y que afectan y muchos a la salud y al bienestar.

20.4.26

El valor de la memoria en el futuro de mañana mismo


No va a ser sencillo entender hoy, en los todavía inicios del siglo XXI, de qué manera va a evolucionar nuestra memoria como personas y como sociedad. La IA pero además el resto de sistemas actuales de relacionarnos con todo, incluso con nosotros mismos, y eso hará que cambie nuestra relación con la memoria.

Ya existe una nueva relación con la memoria. En tiempos en los que todo queda registrado, nuestro paseos por la calle, nuestros gastos en los lugares más nimios, nuestras amistades y nuestras voces, a su vez, también, estamos dentro de una época en la que cada día vamos olvidando más cosas.

En mi caso por mi edad, esto es normal. Ya sé y asumo, que mi disco duro está lleno y además flojea de velocidad y capacidad. Pero el valor de la memoria ha cambiado.

Personalmente ya no tenemos tanta necesidad de recordar, pues lo llevamos todo apuntando sin querer en nuestros sistemas modernos de relaciones. No tenemos que saber en qué año se abrió el Mercado Central de Zaragoza tras las reformas, o con quien comimos hace un año en esa reunión de trabajo. Es posible que todo eso sea muy sencillo de volver a revisarlo.

Ya no tenemos que ser conscientes de utilizar nuestra memoria, pues existe y de forma muy potente, una memoria colectiva que está archivada para neustro uso en decenas de espacios. El valor de esa memoria que ya no es nuestra, es tremendo, y sin querer, vamos olvidando el utilizar la propia, la nuestra y personal, pues podemos recurrir a otras memorias.

En nuestros bolsillos llevamos una memoria añadida a la de siempre. Nuestros abuelos (los míos por mi edad) no se lo podrían ni imaginar. Los tuyos ya la utilizan. No necesitamos recordar con quien viajamos a Bilbao, qué comimos o qué ropa llevábamos. pero tampoco qué medicación tenemos que tomar o qué valores de glucosa nos sacaron en la última analítica, de la que no tenemos que recordar tampoco en qué fecha la hicimos.

La abundancia de archivos digitales en nuestro propio bolsillo hará que recordar sea una decisión activa, no una consecuencia automática. El valor estará en seleccionar, editar, contextualizar. Recordaremos o memorizaremos lo que decimos memorizar. No lo haremos de forma automática con todo lo que nos acontece. Eso no es ni bueno ni malo, pues será así nos guste o no.

La decisión de recordar será muy personal. Nuestra memoria tendrá un sentido nuevo, pues funcionará con lo que decidamos que funcione, ya que no tenemos que recordar todo. Ya, lo sé, eso tiene un doble sentido, y la capacidad de ser manipulados desde fuera es mayor. Pero es siempre nuestra decisión.

19.4.26

Pensamiento chino clásico y la política española


Parece que por las reiteradas visitas a China, declaraciones en contra del sionismo y de la política beligerante y hasta racista americana, la posición internacional de Sánchez, obedece a la búsqueda de un nuevo estilo propio de España en el contexto de las relaciones internacionales. Como ha sucedido con el reforzamiento de la alianza chino-rusa para garantizarse la primera suministros básicos y como Italia tiene la suya con Rusia que le recrimina Trump a Meloni (el “suponía que tenías valor”).

Se reprocha a los gobernantes occidentales que se relacionan con el imperio central del Este, que lo hagan no exigiéndoles en declaraciones públicas un cambio en su política interior hacia un respeto a derechos fundamentales como la libertad de prensa y opinión y otros paridos por occidente.

Ésto explícaselo incluso a los comerciantes chinos de tu barrio o tu polígono industrial ensalzados en cuanto a su libertad horaria en aras de la disciplina por el propietario del gigante valenciano de la distribución (modelos a copiar).

La cultura china es acendradamente –como buena parte del pueblo italiano- supersticiosa y su eje matriz es evitar las guerras a toda costa (Sun Tzu lo afirma y su vida se desarrolló en tiempos de la de Pericles, en que interesaba una unificación política de los han en tiempos de turbulentas disputas internas) o practican el sistema de castas y el matrimonio concertado reforzado por el pensamiento de Confucio para que la sociedad siga siendo armónica. Es indiferente presidida por qué plataforma imperial y es superior a cualquier egocentrismo del tipo “pienso, luego existo” occidental, parido desde el ágora ateniense.

La cultura china central aborrece la guerra y el enfrentamiento, impone su máquina de hacer billetes. Por eso, me gustaría compartir una revisión de refranes y dichos populares del pensamiento confuciano y alguna de sus expresiones o aforismos cortos como los siguientes (pensad en todo momento en el citado y vigente sistema de castas oriental) que he extraído de algunas conversaciones o intercambio de frases con los chinos de la etnia han emprendedores que me rodean y prestan servicios, no hablo sino con un norteamericano muy querido en Zaragoza, y que voy apuntando en mi maltrecha memoria:

· No se puede llegar a una fachada sino desde el fondo de la casa. Todas las familias tienen lo suyo.

· Cuando todo cambia deprisa, lo hace de forma incomprensible –aplicable a la impasibilidad china ante la posición de Trump en Irán-. Dado que quizás una persona concreta pueda ser demasiado vieja para asimilar algunos cambios –lo que ha de preverse, el impacto social de imponer determinadas novedades puede ser socialmente dramático, dejar a una parte de la población fuera de un sistema-.

· Cuando una sociedad progresa económicamente, inmediatamente se pondrán de moda los antiguos símbolos burgueses entre las nuevas clases dominantes –como los vestidos largos, el jade, los trajes imperiales o determinada literatura-.

· En un régimen autoritario, son los funcionarios los que deciden los precios de la economía y adjudican los derechos y terrenos y en uno democrático puede que también haya que engrasar conseguir una licencia para el negocio. La revolución cultural se piensa desde la élite del Partido Comunista chino que fue un error, pero siempre se acompañará de la coletilla “aunque bien intencionado”.

· Escupir tres veces no es una falta de urbanidad ni un desprecio por lo público: es un ritual contra la mala suerte.

· Ningún nuevo cargo político o social debería permitirse no aprovechar el poder para ampliar su horizonte intelectual y no solo el económico, pues con ello ampliará sus redes de contactos y laminará el defecto de acceso no meritorio al puesto (se olvidará el conflicto de interés). El desempeño en cargos intermedios ha de hacerse de modo silente y con perfil bajo pues al pájaro que saca la cabeza se le dispara.

· Los alborotadores impiden el desarrollo de cualquier sociedad.

· No hay que sobreestimar la educación: el conocimiento de la poesía y el arte no tiene resultados prácticos en la escala social y los eruditos son inútiles en la vida cotidiana de un pueblo aunque su obra sí que perdure (esto me lo dijo un chino que me vio leyendo en su bar). De eso no les salva ni que se enriquezcan como artistas oficiales acomodaticios del régimen, añado yo.

· La transgresión de los ritos y castas sociales conlleva hacer dinero en cualquier oportunidad, sin importar la estética ni la ética. Lo contrario no deja más que tener la suerte de la flor de melocotón (bella solo una semana) o supone matar una mosca en la frente de un tigre.

· Un camino puede nombrarse, pero no de una forma corriente, porque los ríos se cruzan de piedra en piedra y los problemas se agolpan ante la puerta de una viuda.

· En el go una pieza marginal puede cambiar las tornas.

· El yang elevado no admite carne roja, sí tortuga y pescado para restablecer el equilibrio; el sexo y el trabajo duro disminuyen el yin. Boca seca es yin insuficiente, carencia de espíritu femenino, el de la tierra y la absorción (según piensan de los bebedores compulsivos de cervezas en sus bares). Tu barrio puede llegar a ser un lujo o una condena para tu salud. Si es lo segundo, busca las pequeñas tomas de tierra que hay en cada polígono en que los especuladores solo te han llevado al yang.

· Es comprensivo exhibir belleza en el desesperado intento de retener el resplandor del día. Pero la marea siempre cumple su palabra de que volverá y los hombres que surcan las mareas no pueden permitirse lujos ni contemplar la funesta belleza del agua.

· Cuanta más larga es la noche, mayor el número de pesadillas y se penetra en la influencia maligna del amor romántico y su ying de atracción y repulsión.

· La subjetividad existe solo sujeta a un discurso. Un líder o asesino tiene un simbolismo por el que se le reconocerá y le hará caer. Si damos la vuelta a un nido ningún huevo quedará intacto.

16.04 Luis Iribarren

18.4.26

Voy a intentar hablar de política en Aragón


La política no es un oficio. Aunque parezca un puesto de trabajo. La política es maravillosa y muy confortable si la haces por el gusto de intentar mejorar la calidad de vida de la sociedad.

La política no es medible, es intangible, no puede medirse ni transmitirse, y mucho menos venderse o regalarse. La política es sobre todo un proceso en donde la inmensa mayoría de sus practicantes y en muchos casos sin saberlo ni ellos mismos, es una actividad VOLUNTARIA y muy temporal.

Por eso la política es —teóricamente—, una actividad que… o se lleva dentro o no se lleva, y es muy complicada soportarla, intentando que no se convierta en otra cosa. Y curiosamente es mucho más desagradable —en general— de lo que la inmensa parte de la sociedad se imagina.

La respuesta de la sociedad que nunca ha estado dentro de la política y ante esto, siempre es la misma. 

 —Pues que no se dediquen a la política. ¡¡Total, para lo que hacen!!

Sin política es imposible vivir. Y no estoy teorizando. Todavía no ha existido una sociedad, un país, un momento histórico desde hace 2.000 años, en los que se pueda afirmar que han funcionado sin política. Incluso funcionando mal.

En las dictaduras hay mucha política, aunque estén prohibidos algunos partidos políticos. Lo único que sobre el papel, es decir, sobre la teoría, se puede asemejar a la NO política, sería el anarquismo. Algo que todavía nadie ha logrado hacer funcionar 
con éxito. 

Cuando un político pierde los nervios, aunque no pierda la razón o las razones, pierde su sentido político. Cuando dos políticos pierden los nervios se crea un problema sin sentido. Se acrecientan y mucho sus diferencias, aunque sean tan mínimas que nadie desde fuera y sin lupa las podría notar.

La política no soporta las lupas que miran con atención y al detalle. Pero ojo, cualquier de nosotros tampoco soporta las lupas en esos minutos en los que todos los días estamos en el wc. 

Si somos tan torpes de utilizar las lupas que buscan insectos microscópicos, nos enteraremos de que en la cara tenemos decenas de miles de bichos moviéndose por entre los granos, los pelillos o las arrugas.

La mayoría de estos organismos son parte de nuestra micro biota normal y ayudan a mantener la salud de la piel. Pero para ello hay que tener un equilibrio, para que no debilite la piel de quien los lleva encima. Para que no se apoderen de su huésped natural.

Y efectivamente, estaba hablando de política y desde Aragón. 

Quien quiera entenderlo estoy seguro de que lo entenderá. Estos ácaros son incluso necesarios si no crecen mal, si no se apoderan en exceso de su función.

No me gusta nada, absolutamente nada, la actual deriva de la política en general, en el mundo, en España o en Aragón. Curiosamente se contagian los problemas, las bacterias de las sinrazones, las violencias verbales, los bulos sin sentido.

Necesitamos la política para vivir, aunque sé que cuesta entenderlo, pero eso será para otro día. 

Pero tiene que ser la política en positivo, con los odios o los ácaros soportables, y sin salirse de su labor de ácaros, que tienden a crecer hacia su labor de adultos sin romper la piel de la cara.