Excesivas cosas agreden a la Escuela Pública


Al hilo de lo que ya se ha constituido como "guerra de los crucifijos", la ministra habló en el año 2008. Y dijo claramente que todo signo religioso que pueda agredir en los lugares públicos, debe quitarse. Sin duda una excelente reflexión, pero debería ir acompañada de muchas otras.

 A un niño vago le agrede ver en la pizarra los problemas de mates. Hay que lograr que deje de ser vago.

 A muchos padres nos agrede ver las cifras de fracaso escolar y cómo algunas clases en particular (en casi todos los colegios hay este tipo de clases) los suspensos se escapan a todo tipo de estadística.

 A los padres nos agrede ver como en el Consejo Escolar, los profesores llevan ya todo perfectamente decidido. ¿Para qué sirve?

 A los alumnos les agreden otros alumnos de palabra y obra, complicando la tarea de aprender con sus actitudes.

 A los profesores les agreden todos los días decenas de alumnos, cuyo único fin parecer ser el de destrozar la tarea educativa.

 A algunos profesores les agreden otros profesores jetas y compañeros de escuela, que no quieren participar en las tareas que son ajenas a la clase, dejando estas responsabilidades en manos de unos pocos.

No entro a valorar cómo agreden a los ojos de los alumnos ciertos textos sobre Aragón y su historia, sobre sus personalidades históricas, sobre su derecho, sobre su realidad linguística.

O cómo agreden a los alumnos muy dentro, el centralismo educativo de ciertos textos, que no comprenden que España en un Estado de naciones, con diferentes personalidades.

Y si, todavía nadie quiere trabajar para restauran la concordia básica entre todos los integrantes del modelo de Escuela Pública y Concertada. Estamos confundiendo unos crucifijos con algo esencial en la educación de nuestros hijos. El uso que den a esta pelea, hará más por la iglesia que el silencio.