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26.2.19

¿Cuánto nos costará a cada español el problema con Cataluña?

Las sociedades tienden a encabronarse hasta un punto de no retorno, llegado a ese punto ya poco se puede hacer para revertir la situación. Ni con miedo, ni con violencia, ni con acción o reacción. Está pues muy claro que hay que evitar llegar a ese punto de llegada, tras el cual debe suceder algo muy grave para volver con un reset a una situación de trabajo útil.

Todos los gobiernos del mundo creen saber dónde se encuentra ese punto de “no retorno” e intentan no llegar nunca hasta él. Se acercan, pero sin sobrepasar la tensión. O eso se creen ellos. La realidad es otra, pues si supieran evitarlo nunca habría guerras ni conflictos graves.

Todo situación social de conflicto hay que intentar verla desde las dos orillas. Lo que para una parte puede ser un conflicto grave pero todavía gobernado y controlable, para la otra puede estar en un punto de conflicto con escasísimas fases de arreglo.

Hoy tenemos el ejemplo muy sencillo. Hoy uno de los encausados por el conflicto catalán ha decidido traspasar la frontera de lo controlable. Ya ha decidido no tener retorno y admitió en el juicio que quiere seguir en la cárcel, que sus actos fueron claramente de rebelión y claramente de desobediencia civil.

Esta postura podría parecer positiva para el conflicto pero en realidad es muy negativa. Si los 12 encausados se plantean que quieren seguir en la cárcel y que ellos sí querían dar un Golpe de Estado, el problema entraría en una nueva fase, demostrando que ya habíamos llegado al punto de NO RETORNO, que ese esa situación que irresponsablemente quieren admitir también desde algunas partes políticas españolistas, aplicando un 155 sin fecha de caducidad y muy duro.

¿Y a partir de ese punto qué? ¿Dónde se encuentra la solución? 

En que no nos estamos dando cuenta que la relación entre sociedades, siempre, se asienta en la concordia y la colaboración y no hay término medio. Que no se puede aplicar por la fuerza en un Estado Democrático, una relación impuesta. Es imposible excepto en el corto plazo.

¿Qué hacemos con los —de momento— dos millones de catalanes que han decidido votar SI a la independencia, pero que de momento no están haciendo nada que no sea ver pasar el tiempo?

¿A qué precio nos va a salir a todos los españoles no querer entender el problema con Cataluña?