26.12.20

Leer tebeos es MUY peligroso. Te puedes volver lector de libros y eso ya jode

Ya de niño fui casi consumidor convulsivo de tebeos, pero de muy niño, de menos de 10 años y puede que de 8, lo que nos indica que algo no me iba bien en la cabeza. Leía tebeos con mi hermano que es dos años y pico más pequeño que yo, lo que yo nos indica claramente que íbamos los dos para locos de atar, pero luego se ha demostrado que no, que los tebeos, aunque fueran del Capitán Trueno, de Jabato o de Hazañas Bélicas no trastornan los cerebros de los niños muy niños.

Como éramos niños pobres nunca podíamos comprar tebeos nuevos, pero en aquellos años 60 no era imprescindible. Había dos caminos alternativos para los niños pobres. El uno era comprar tebeos nuevos pero fuera de fecha, en algunas tiendas como en la del Tubo Zaragozano en donde se podían comprar cientos de tebeos (para quien tuviera céntimos o pesetas sueltas) a costa de que fueran tebeos con una esquina cortada para indicar que no eran comprados en "su" fecha, sino semanas después de que los niños ricos los hubieran leído. Eran tebeos nuevos pero eran tebeos de reestreno, del almacén que los recogía en su fecha y estaban fuera de venta en los sitios finos.

La otra manera de leer tebeos para los niños pobres era cambiarlos en tiendas que se dedicaban a ello. Había una tienda en la calle Sepulcro enfrente del actual Centro de la Tercera Edad, otra en mitad de la calle Teobaldo y otra (la mejor) en el Coso Bajo poco antes de la plaza de la Magdalena. El Amadeo, el de Casa Amadeo, tenía decenas y decenas de tebeos en distintos montones y que por pocos céntimos podían intercambiar. Tú llevabas un tebeo ya leído y la tienda te dejaba escoger otro del montón que te ponía encima del mostrador, según el tipo de tebeo que tú llevabas en cuanto a temática y en cuanto a calidad del ejemplar. Si estaba muy usado te dejaba cambiarlo por el montón de los "muy usados", si era de los la esquina cortada los consideraba nuevos y te permitía disfrutar de los pocos sobados. 

No recuerdo bien el precio del intercambio, serían céntimos, no sé cuantos. Pero si recuerdo que iba con mi hermano, media docena de tebeos los días de propina de los tíos, y cogíamos otros tantos tebeos sin leer. ¿Por qué nunca fuimos capaces de guardar aquellos últimos tebeos que hoy valdrían muchas añoranzas?

Nunca hemos matado a nadie por leer tebeos, creo, ni hemos comenzado ninguna guerra de barrios, ni nos hemos peleado con otra ciudad por haber leído tantos tebeos de violencia o de niños malos. Pero lo curioso es que mi hermano siempre ha trabajado rodeado de miles de libros y yo tengo una biblioteca repartida entre media docena de habitaciones con más de 2.000 libros que ahora compro nuevos y no intercambio ya con nadie. Cosas de leer.

23.12.20

Cómo cambiará el trabajo en solo 5 años?


Sabemos (intuimos más bien) que en los próximos cinco años, entre el 2021 y el 2026 el trabajo manual se irá automatizando de forma muy alta lo que hará perder entre 75 y 100 millones de puestos de trabajo manual en todo el mundo y en tan pocos años. Las empresas que destruyan estos empleos son las que más invertirán y las que más futuro van a tener, pues además de actualizar sus procesos de trabajo lograrán a medio plazo bajar sus costes de producción. 

Pero no todo es negativo para los trabajadores. Las empresas se actualizarán o tendrán que cerrar, pero surgirán otras posibilidades, otras empresas.

Se crearán entre 90 y 110 millones de nuevos empleos, más tecnificados, en sectores emergentes o en los sectores que se roboticen o modernicen, y sobre todo en nuevos nichos de trabajo en atención a las personas, en procesos de venta, en seguridad o en control de datos.

Es cierto que tendremos que ser más flexibles, con una formación más amplia en nuevas tecnologías y en idiomas, con una capacidad creativa mayor y con más capacidad para trabajar en equipos e influir en ellos. Tendremos que saber trabajar para nosotros mismos, tener mucha capacidad de cambio y admitir que tenemos que estar estudiando todos los días de nuestra carrera profesional.

Pero serán las empresas las más interesadas en tener a los mejores profesionales, a los mejor formados, a los más motivados. Vuelve como tenía que ser lógico, a ese punto de calidad diferente que ofrecen las empresas que saben cuidar a sus colaboradores para tenerlos muy actualizados, competentes y motivados.

Trabajaremos en un sistema mixto de trabajo presencial y online, en unas formas distintas donde cada vez más se irá perdiendo la presencialidad fija con horario fijo para convertirse en un proceso de objetivos, de resultados, de variables y por ello también de incentivos que se verán modificados en parte por esos logros de cada persona. 

La información es poder, pero cada vez más la formación también será poder. Y será formación global, con espacios abiertos a muchos tipos de formación no reglada que afecten a los laterales de cada profesión, son los que marcarán las diferencias personales de los candidatos, de las empresas y de los objetivos de las corporaciones y de los equipos de trabajo.


22.12.20

Pongamos lucecitas a la ansiedad para que nos la vean los demás mucho mejor


¿Ansiedad? ¿Qué es eso? Nada, escapemos de la ansiedad, estamos en Navidad… podemos disfrazar nuestra ansiedad con más consumismo. Nos vamos a dejar engañar, faltaría más, gastemos lo que no tenemos, caigamos en la trampa que nos tienden y amemos lo que no sirve de nada, pues así dejaremos de estar ansiosos, angustiados, deprimidos.

En Navidad la ansiedad es muy diferente a la ansiedad del resto del año. En Navidad le ponemos lucecitas de colores y la vemos mucho más iluminada. Por eso la Navidad es triste. Porque al iluminarla vemos más todo lo que no tenemos. Una ansiedad iluminada se ve más. Incluso la ven más todos los que nos rodean.

Pues que me ha tocado la Lotería, por no jugar


Hoy nos vienen por todos los lados con la mierda de la Lotería de Navidad que es una forma doble de pagar impuestos. O triple si contamos también que para tener dinero has tenido antes que pagar el IRPF. 

Salen españolitos con cava disfrutando de cuatro mierdas de premio cuando luego no saben bien qué hacer con esos dineros, pues lo que se gana rápido y sin saber por qué, se gasta urgente, a través de los robos y sisas de los listos que están a la que cae. Si huelen dineros frescos y locos, van al cuello.

Te obligan a consumir para ser feliz —dicen ellos— convenciéndote que para ser feliz hay que tener dinero y gastarlo, que es tanto como decirnos a los demás que somos unos infelices por ser pobres. ¿Por qué los ricos gastan tan poco en comparación a lo que tienen?

Hoy como estamos confinados el Sorteo de Navidad se ha hecho sin público disfrazado que es una manera de poner cordura a esta tontada. 

Yo este año es el único que he salido lo ganado por lo perdido. No jugaba ni un euro. Igual me llaman de la tele para explicar cómo he conseguido este logro. Me gastaré en vino del bueno lo que no me he gastado en Lotería. Al menos la saboreo.

Cambrils, la inflación y la pandemia. No es suma Cero


Atrás queda el sol y la calma de Cambrils, aquella idea viejuna de que mis años de jubilación los pasaría entre las arenas y las aguas de un Cambrils casi vacío en la mayoría de los meses del año. Pero aquello ya quedó abandonado hace años por diversos motivos y ahora me pregunto qué sería de nosotros de haber seguido con esa idea, siendo de Zaragoza y queriendo vivir en Cambrils con una pandemia confinadora y que no deja salir de tu territorio único. 

Hemos perdido libertad a costa de seguridad, hemos perdido un mes de abril y vamos hacia el segundo, pero sobre todo hemos perdido libertad individual a costa de una Sanidad investigadora que no ha podido funcionar como decían que estaba diseñada. Tranquilos, nos vamos a dejar que se nos siga engañando. No tenemos intención de rebelarnos contra las mentiras. ¿Por qué hemos investigado tan mal, tan lentos, tan ineficaces? Es posible que sea por ser humanos y no dioses milagrosos.

No sé cómo está funcionando la máquina de fabricar billetes de 50, y tampoco sé de qué manera serán capaces de retirarlos del mercado cuando salgamos de la pandemia y todos vuelvan a trabajar. Es posible que la inflación sea la que venga a poner orden en este mercado saturado de billetes. Repartir a quien no puede trabajar no supone quedarse la suma a cero. Simplemente porque otros que no gastan lo están ahorrando. Y si hay más dinero en la suma aunque esté peor repartido, parece inevitable la inflación. Ya iremos viendo.

21.12.20

Cuidado al elegir el futuro, pensando en el presente


Si llevamos a nuestros hijos hacia su futuro pensando que como estamos en el presente, deben ser estas las normas que nos deben guiar, los podemos estar llevando hacia el abismo. El futuro no se debe escribir con los renglones torcidos del presente de crisis, pues no estamos viendo bien la realidad. Cuidado hacia dónde empujamos el presente, no nos vayamos a ir hacia la pura mierda, creyendo que es la salida.


Nota.: La viñeta de El Roto es del diario El País de este final de diciembre de 2020, raro y enfermo

La revista Ajoblanco dejó un hueco que ella creó

Nadie (o casi) se acuerda ya de la revista Ajoblanco, o al menos de su primera etapa desde 1974 a 1980, cuando sin dura era una ruptura cultural clara de lo hasta ese momento conocido por la sociedad que vivía en España y dirigida sobre todo a los jóvenes universitarios o trabajadores que entendían de la necesaria lucha obrera, y sobre todo a los modos de la contra cultura que se necesitaba en los años finales de la Dictadura. 

Era una revista con fondo y forma sobre todo en la Barcelona que querían romper con todo lo manido y gris que se movían en la cultura de aquellos años apagados y violentos desde el poder, ofreciendo unas miradas hacia el Arte o hacia lo diferente, que sobre todo por ello, eran imprescindibles en aquellos años.

En 1974 el estudiante barcelonés José Ribas supo recoger a un buen número de jóvenes artistas, poetas, filósofos y dibujantes críticos contra la forma de entender la Cultura que había entonces, para atreverse como editor joven a embarcarse en el proyecto de una revista única en ese momento, que luego siguieron explorando otras marcas.

Se cuenta que en sus momentos de más fuerza editorial, sobre un millón de lectores daban fuerza a esta revista algo libertaria que llegó a imprimir sobre 90.000 ejemplares en sus momentos más álgidos pero que eran números que se pasaban de mano en mano los estudiantes y jóvenes de la época. 

Era un proyecto de vida de los colaboradores pues era un proyecto de romper con los viejo. Y por eso sobre todo en 1980 cerró su primera etapa, volvió a salir al mercado desde 1987 a 1999 como revista crítica contra el poder y ha tenido una tercera etapa desde 2017 con menos números y más centrada en el trabajo digital. 

Siguen muy descontentos con la forma de la cultura actual, como es lógico por ellos mismos y por las escasos rendimientos de calidad que estamos observando en los últimos años. Y por eso su trabajo, siendo fundamental, es orillado pues enseguida los mercados se apoderan de todo lo que sea contracultura pues nunca puede ser rentable.

En la imagen una página de la revista Ajoblanco del año 1980. Un detalle del Arte y de sus dudas y preguntas, que 40 años después siguen muy actuales.