6.1.18

La izquierda está soñando, y no con los angelitos

Ayer me decía el Angelito —un amigo de la infancia con tantos lustros como yo— que ve a la izquierda muy vaga, que no se la ve con ideas nuevas ni currando por la sociedad. Yo le dije que no, que en estos momentos la izquierda en España está currando de veras y mucho, pero que no se la ve pues está absorta en asuntos minoritarios.

—¿Absorta…? —me dijo— yo creo que está soñando.

Le expliqué que la izquierda que yo conozco trabaja todos los día hasta las diez de la noche, que los sábados y domingos se dedica a responder mensajes o notas, a realizar artículos de prensa o a reunirse con el partido.

El Angelito sonreía cínicamente.

Si me paro a pensar observo que efectivamente mi izquierda está currando, y que como toda la izquierda ha caído en temas menores, empujado por la programación de los neoliberales, que saben un huevo de manipular al enemigo. Y que nos han llevado hasta temas menores que no quiero nombrar para no ser acusado de lo que no soy, y que por ese engaño a la derecha que manda la estamos dejando en paz.

Me pongo a recordar que nuestros hijos están teniendo una juventud con menos derechos laborales y posibilidades de emanciparse que nosotros, sus padres ya viejos. Y admito con mala cara que hace 40 años teníamos más derechos de negociación colectiva y de respeto laboral, pero que ahora creemos que hay otros asuntos que la izquierda debe resolver con urgencia idiota, y que el que no esté de acuerdo…, que levante la mano para ser acusado de todo lo malo del progresismo actual.

Nunca los jóvenes desde la muerte del dictador están siendo considerados más esclavos en el mercado laboral de España. Nunca tampoco hemos exportado tanto españoles tan valiosos. Ya no se van a otros países los españoles con una formación justa, sino los mejor formados, los más valientes para emprender la huída y construir su futuro lejos de este barrizal.

Mi amigo Angelito me miró con cara de exigente y me dijo que me olvidara de tanto buenismo sin sentido. Y que si no estoy de acuerdo con lo que hace la izquierda, que me les queje y no le eche la culpa a los neoliberales, pues ellos están para ganarse su futuro, mientras nosotros soñamos.






La izquierda está soñando, y no con los angelitos

Ayer me decía el Angelito —un amigo de la infancia con tantos lustros como yo— que ve a la izquierda muy vaga, que no se la ve con ideas nuevas ni currando por la sociedad. Yo le dije que no, que en estos momentos la izquierda en España está currando de veras y mucho, pero que no se la ve pues está absorta en asuntos minoritarios.

—¿Absorta…? —me dijo— yo creo que está soñando.

Le expliqué que la izquierda que yo conozco trabaja todos los día hasta las diez de la noche, que los sábados y domingos se dedica a responder mensajes o notas, a realizar artículos de prensa o a reunirse con el partido.

El Angelito sonreía cínicamente.

Si me paro a pensar observo que efectivamente mi izquierda está currando, y que como toda la izquierda ha caído en temas menores, empujado por la programación de los neoliberales, que saben un huevo de manipular al enemigo. Y que nos han llevado hasta temas menores que no quiero nombrar para no ser acusado de lo que no soy, y que por ese engaño a la derecha que manda la estamos dejando en paz.

Me pongo a recordar que nuestros hijos están teniendo una juventud con menos derechos laborales y posibilidades de emanciparse que nosotros, sus padres ya viejos. Y admito con mala cara que hace 40 años teníamos más derechos de negociación colectiva y de respeto laboral, pero que ahora creemos que hay otros asuntos que la izquierda debe resolver con urgencia idiota, y que el que no esté de acuerdo…, que levante la mano para ser acusado de todo lo malo del progresismo actual.

Nunca los jóvenes desde la muerte del dictador están siendo considerados más esclavos en el mercado laboral de España. Nunca tampoco hemos exportado tanto españoles tan valiosos. Ya no se van a otros países los españoles con una formación justa, sino los mejor formados, los más valientes para emprender la huída y construir su futuro lejos de este barrizal.

Mi amigo Angelito me miró con cara de exigente y me dijo que me olvidara de tanto buenismo sin sentido. Y que si no estoy de acuerdo con lo que hace la izquierda, que me les queje y no le eche la culpa a los neoliberales, pues ellos están para ganarse su futuro, mientras nosotros soñamos.






5.1.18

Oriol Junqueras y la oportunidad política

Ayer la justicia volvía a reunirse para decidir tras otro recurso del detenido qué hacer con Oriol Junqueras, exvicepresidente del Gobierno de Cataluña, en prisión desde hace más de dos meses por participar en la declaración de independencia de Cataluña. Hace dos semanas volvía a obtener un éxito electoral liderando desde la cárcel a su partido, y obtenía el acta de parlamentario y la posibilidad de ser investido Presidente de Cataluña.

¿Entiende la Justicia de oportunidad política? No, claro, la justicia está para otros menesteres, y ese es el gran error de judicializar la política. Hoy sin duda es más util Oriol Junqueras en las calles de Cataluña que en la cárcel, tanto para Cataluña como para España, pero depende de la Justicia que no tiene que entender de oportunidad política sino de leyes y normas.

La aplicación del artículo 155 era inevitable, pero la dosificación del artículo tenía varias posibilidades y el uso de la Fiscalía también. No hay que olvidar que estamos escribiendo historia y que los resultados se verán en el medio plazo. Las equivocaciones, como hemos visto el 21 de diciembre de 2017 con el resultado de las elecciones en Cataluña sin Generalitat, agravan los problemas. 



Oriol Junqueras y la oportunidad política

Ayer la justicia volvía a reunirse para decidir tras otro recurso del detenido qué hacer con Oriol Junqueras, exvicepresidente del Gobierno de Cataluña, en prisión desde hace más de dos meses por participar en la declaración de independencia de Cataluña. Hace dos semanas volvía a obtener un éxito electoral liderando desde la cárcel a su partido, y obtenía el acta de parlamentario y la posibilidad de ser investido Presidente de Cataluña.

¿Entiende la Justicia de oportunidad política? No, claro, la justicia está para otros menesteres, y ese es el gran error de judicializar la política. Hoy sin duda es más util Oriol Junqueras en las calles de Cataluña que en la cárcel, tanto para Cataluña como para España, pero depende de la Justicia que no tiene que entender de oportunidad política sino de leyes y normas.

La aplicación del artículo 155 era inevitable, pero la dosificación del artículo tenía varias posibilidades y el uso de la Fiscalía también. No hay que olvidar que estamos escribiendo historia y que los resultados se verán en el medio plazo. Las equivocaciones, como hemos visto el 21 de diciembre de 2017 con el resultado de las elecciones en Cataluña sin Generalitat, agravan los problemas. 



4.1.18

Árbol de la Sidra, de Gijón. Arte urbano

La capacidad que tiene el Arte de llenar los huecos urbanos y dar sentido a los paseos, a los paisajes, y llenar de sensaciones los lugares, es increíble si se sabe aprovechar. 

La pintura debería llenar de sensaciones los espacios cerrados, sean públicos o privados. La escultura los espacios abiertos, casi siempre públicos. 

Este es “El árbol de la sidra” en Gijón, una obra con 3.200 botellas de sidra, vacías efectivamente, que se colocó en la orilla del puerto, como un elemento artístico que recuerda a la bebida con más poso en Asturias.

Es una metáfora del árbol de la vida, de cómo hay que cuidar la sostenibilidad de toda actuación urbana para que no se contamine más y de qué forma con objetos cotidianos también se puede hacer arte. Estas botellas son como hojas de un manzano al final de su recorrido vital, una vez que ya ha pasado por entregarnos el fruto y luego por permitirnos construir la bebida, la sidra.

3.1.18

Ciudades y edificios más verdes. Es inevitable

La empresa Tecnalia ha publicado un informe donde indica que para el año 2050 se espera que la población mundial se duplique absorbiendo las ciudades el 70% de la población mundial. Por este motivo, las ciudades supondrán un problema casi único para el ecosistema del planeta, pues para entonces consumirán casi hasta el 100% de los recursos energéticos de la Tierra.

Con este análisis de futuro, hay que apostar cada vez más por un tipo de arquitectura que se adapte a las nuevas demandas que presentarán las ciudades del futuro, capaces de hacer un uso más eficiente de los recursos y disminuir los niveles de contaminación. Hay que trabajar mucho más en convertir las ciudades en habitables, sostenibles, humanas y verdes.

Ya existen nuevos prototipos de ciudades y edificios sostenibles que formarán parte de una red de urbes pulmón en las que el verde será el protagonista; con construcciones predominantemente verticales, que incorporarán en sus fachadas árboles y jardines, para compensar la contaminación inevitable (de momento) de las ciudades. Má en aquellas ciudades industriales donde la contaminación es más compleja de controlar desde los Ayuntamientos.

Las ciudades deben ser menos grises y más verdes, con menos coches y con un control de su tamaño, con industrial más controladas y alejadas de los núcleos masificados, intentar que las ciudades sean más verticales y con pulmones verdes en su interior, y que no sobrepasen entre los 500.000 y el millón de habitantes. Es decir, más ciudades para que estas no tengan un crecimiento excesivo.


Parte de la nota y la imagen es de un texto de Heraldo de Aragón.

Solidaridad sindical en la Transición

Una de las constantes del sindicalismo de los años 70 y 80 era la solidaridad con los compañeros de clase trabajadora. En aquellos años todos eran considerados trabajadores con similares problemas y se entendía que lo que les estaba pasando a cualquier grupo de compañeros, nos podría pasar al resto en cualquier momento.

Las ayudas y los apoyos eran constantes. A sectores en crisis, a empresas concretas, a despidos o juicios. Los trabajadores sabían que su fuerza era precisamente estar unidos, y en eso los sindicatos sabían trabajar en esa línea, para demostrar fuerza y razones.

No voy a decir que todo esto se ha perdido ahora, no me da la gana quejarme. Hoy al menos. Pero hemos vuelto a una dignidad laboral muy similar a la de los años 70 y en algunos colectivos mucho peor, y si hay duda hablar con los jóvenes y sus contratos de horas o de días. O los motivos variados por los que en la actualidad te pueden decir que no vuelvas a trabajar. Ya ni te despiden. Y no hemos observado, ni por los sindicatos ni por el resto de trabajadores, la palabra solidaridad con la fuerza que tenía en los años 70. Igual es que no la necesitamos.