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9.4.18

Habló Felipe González. Habló dios

Voy a intentar explicar qué me pareció Felipe González ayer en Salvados, sin que parezca que soy un viejo socialista. Pero la verdad es que soy viejo, y además socialista, aunque no sea del PSOE. Tarea compleja pues.

A mi Felipe me pareció en su momento un soplo de aire fresco en la España gris y apagada que se quería seguir agarrando al franquismo de cara bonita. Partiendo de esta apreciación, debo confesar que me gustaron sus antiguos planteamientos y le voté suficientes veces. Pero no quiero hablar del pasado sino del presente.

Está mayor y eso quiere decir que está algo conservador y nada revolucionario. Los años te asientan no tanto en el sillón por el poder que pudiera representar, como en el sillón porque ya vienes cansado de la cama. Los años te convierten en relativo un número excesivo de cosas, y valoras otras de distinto color. Es la edad.

Cataluña necesitaría gentes como Felipe en las mesas de negociación, con algunos retoques imprescindibles en el carácter excesivamente institucional. Es verdad que la política es sobre todo idear, respetar y ser respetado, pensar en el futuro y construir el presente. Y que la política es también sobre todo liderar y no como bien dijo él, apuntar en una libreta lo que sucede.

Hay que dialogar, hay que buscar a políticos (y no a jueces) que quieran creer en Cataluña, que crean en la Europa lógica y de sentido común, en el único futuro sobre el que puede caminar la Europa posible, o si nos vamos troceando, más si lo hacemos fuera de la Ley, pues Europa explotará y quedará el más fuerte capador.

Sin querer herir a nadie, sin decirlo de palabra, dejó muy claro que los políticos actuales además de mediocres son unos irresponsables. Hay muchas maneras de intentar dirigir sociedades, pero la peor es convertirte en un gestor de comunidad de vecinos. Esperar que los jueces resuelvan lo que debe resolver desde la política es de idiotas. No actuar en el momento, sino muchos meses después, es de inconscientes. Creer que el tiempo siempre resuelve todo es de ignorantes sociales.

El tiempo efectivamente modifica muchas cosas, Incluso muchas otras las vuelve a su posición de salida. Pero los caminos recorridos siempre quedan y a veces no es tan importante la meta como lo que hemos hecho durante el trayecto.

Y efectivamente, es imposible responder a la pregunta sobre lo que se debe hacer para atraer a los catalanes a la senda de la concordia. Todavía estamos a tiempo, pero ya no es fácil emplear algunas técnicas básicas de la sociología y cuanto más tardemos, multiplicado por cien, más tardaremos en lograr integrar a los catalanes. A todos. A los unos y a los otros. Cuidado con jugar con los nacionalismos, incluidos los diversos tipos de nacionalismo español.