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10.4.18

Vuelven las divisiones por la religión

Surgen cada vez más, voces que nos indican que es posible sintetizar todos los programas e ideas políticas en una sola, desde la extrema derecha a la extrema izquierda. No estoy diciendo una idiotez sino hablo de unos conceptos alejados —en apariencia y discurso— de la política por bloques casi cerrados, que se amparan desde otro bloque ideológico que se cree él mismo alejado de la política y que ha permanecido casi al margen de todos las divisiones ideológicas…, pero curiosamente siendo él también un bloque ideológico. 

Me refiero a algunas religiones muy potentes y dentro de ellas a diversas formas de practicarlas desde grupos más pequeños y cerrados. Bloques que son caldos de cultivo para alcanzar el poder desde otras ópticas.

Cuando se habla desde estos grupos de huir de las ideologías, en realidad nos están llevando hacia otra en concreto que tampoco es nueva, pues tiene miles de años de funcionamiento. Pero ni la piensan decir ni mostrar, hasta que esté todo mucho más avanzado. 


La Religión en su aspecto más amplio, siempre acompañando a las sociedades.

Se da este crecimiento que ya deja de estar larvado para verse con claridad en algunos grupos de Europa. Se dio en España abiertamente hace unas décadas (no doy nombre de grupos católicos que formaban activa y abiertamente parte del catolicismo desde los años 1950 a 1980), y se mantiene latente y casi congelado, pero sin ninguna duda vivo y con ganas de volver a primera línea social.

Si le ponemos nombre a este tipo de práctica en la política social, tal vez lo entendamos mejor. Pero no dudemos en absoluto que lo que se pretende es gobernar una sociedad, desde otros puntos de vista ligeramente distintos a los actuales. Que puede no ser ni bueno ni malo, pero mal empezamos si no somos capaces de decirlo abiertamente. Pero ahora está de moda odiar la política, sin darnos cuenta que no es posible vivir sin política.

Hay ya partidos políticos (organizaciones sociales) en Europa abiertamente religiosos. Incluso hay claramente separación de la sociedad en grupos cerrados, amparados no ya en su clase social sino en su pertenencia a una clase religiosa. No son ni de derechas ni de izquierdas. Dicen.


Observar esto en la calle, en las escuelas, en el acceso a los estudios superiores, en los lugares de ocio o de comercio, es muy duro pues a poco que comprendas hacia donde van los unos y los otros, te entra respeto. 

Estos ejercicios de separación no los hacen solo un grupo determinado (islamistas o cristianos, por poner un ejemplo), sino varios grupos y familias de estos grupos religiosos y muy distantes entre ellos. Si tenéis dudas analizar este problema tomando como referencia a Bruselas.