24.3.21

Pandemia (08) ¿Cambiará nuestro ritmo de vida y consumo tras el COVID?

Sin duda con la llegada de la pandemia del COVID la vida nos ha cambiado a todos
, no tanto por las mascarillas obligatorias, como por la cantidad de “cosas” que —de momento— ya no podemos hacer. Desde abrazar o hablar con amigos a la cara, a poder movernos con libertad o entrar en espirales de pérdida de poder económico personal y sin duda también con modificaciones en los hábitos de consumo, de compra, de ocio y cultura. Eso sin entrar a valorar de momento los cambios aparentemente imperceptibles en nuestra psicología social y personal.

En algunas Comunidades de España o en algunas provincias hemos y han estado meses confinados en ciertas horas durante este otoño, sin poder acceder a todos los comercios que no fueran imprescindibles, y sin salir de su ciudad o de su provincia. Algo similar a un ligero encarcelamiento domiciliario que sin duda deja huellas. Sumado al de la primavera de 2020 han logrado hacernos cambiar aunque de momento no lo notemos pues tampoco tenemos libertad para ese cambio.

En Granada han estado en la ola del otoño durante 20 días sin comercios, bares, locales abiertos, y levantado parcialmente este cierre forzado para equipararse como toda Andalucía y a las 18 horas tenían que cerrar todo. Esas semanas el miedo social ha tenido que crecer, y aunque se supere con la salida del confinamiento, siempre deja huellas sobre todo en tus decisiones posteriores. 

Durante mes y medio en este principio de 2021 no se ha podido salir de las ciudades de Zaragoza, Huesca y Teruel, excepto para ir a trabajar o por motivos considerados muy esenciales. No se podía visitar a familiares que incluso vivían en localidades muy cercanas a Zaragoza. Estos procesos se asumen y admiten, pero suponen un cambio de paradigma en tus decisiones futuras. ¿Hacia dónde? Iremos viendo con el tiempo qué decisiones tomamos cada uno de nosotros, aunque algunas ya se visualizan.

A las 11 de la noche hay Toque de Queda en toda España, que a veces varía entre Comunidades entre desde las 22 y las 24 horas. Hay un pequeño margen para que cada territorio puede demostrar que manda y ordena, que son ellos los que gestionan el caos. 

¿Eso no es una Libertad Vigilada, una situación similar a un Arresto Domiciliario?

Por otra parte han existido en estos meses diversos recursos hacia la Justicia desde partidos políticos o desde personas más o menos anónimas, que en algunos casos han tumbado con sus recursos algunas de las órdenes de confinamiento dictados sin atenerse totalmente al Derecho. Pero la duda persiste ¿No había otro tipo de medidas que restar libertad individual que solo han cumplido las capas sociales con menos recursos para saltárselas?

En la misma medida en que en España no hemos sido capaces de gestionar mínimamente unidos este problema, siendo constantemente utilizado para la pelea política. La sociedad simplemente observábamos atónitos las peleas políticas que no conducen a ninguna solución. 

¿Más libertad y más control para evitar que se salten las normas los listillos? 

¿No existe otro mecanismo de defensa contra la pandemia que el de restar libertad individual o de grupo, pues somos incapaces de entender algo tan simple como que hay que auto defenderse del COVID cambiando parte de nuestras costumbres?

Ante el cierre de la hostelería, sobre todo la que no puede atender en la calle, la pérdida del turismo y de toda la enorme actividad económica que mueve, la sociedad ha respondido comprando más elementos de hogar para convertirlo en una cueva cómoda, pero muchas veces recurriendo a la compra por internet, lo que supone dejar de hacerlo en los comercios tradicionales, lo que supone también una dependencia mayor de economías ajenas al propio país. 

Más debilidad económica, más dependencia de otras zonas de producción.

Y a su vez hay detectado un gran aumento del ahorro de los españoles que se estima cercano a los 60.000 millones en estos 12 meses, dinero no gastado y que está detectado en un aumento en los bancos. 

¿Se mal gastará en su momento, de forma compulsiva? 

¿Sirven esos ahorros para pagar las deudas privadas que también ahogaban la economía del país? 

¿Si se gastan en el momento de la salida de la pandemia no supondrá una aumento del IPC, una inflación alta?

Los nuevos ritmos de vida privada afectarán a los cambios sociales de los que hablaremos en otra entrada y que parecen previsibles. 

Estamos dejando de hacer la vida anterior, y eso supone cambios que pueden haber llegado para quedarse. 

¿Qué sucederá con los bares españoles una vez que hemos descubierto decenas de tipos de cerveza para tomar en casa? 

¿Volveremos al cine tras comprarnos para el hogar una televisión de 65 pulgadas con sonido mejorado? 

¿Qué tipo de turismo desearemos hacer cuando salgamos de la pandemia, el lejano “por si acaso volvemos a quedar confinados” o el “cercano para saborear lo ya conocido”?

Se habla de un turismo que se va a reinventar con ofertas —y no de precio— de más tiempo de viaje si se quiere acceder a ciertos países. ¿Quieres ir a New York? Pues por lo menos tendrás que comprar un paquete de15 días para que dejes beneficio pues habrá menos turistas que antes. ¿Quieres una oferta en Benidorm? pues tendrá que ser de 10 días como mínimo. 

Esto está por ver, sin duda, pero todos se replantean qué hacer ante la salida, mucho antes de que esta se produzca.

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