30.4.19

La izquierda no debe estar satisfecha

El PSOE va a poder gobernar en España los próximos cuatro años y por ella parecería que la izquierda deberíamos estar contentos y satisfechos, cuando la realidad es otra. El número de votos logrado por la suma de los tres partidos principales de la derecha es muy similar al de los dos partidos principales de la izquierda. Les separa 44.000 votos. En el año 2016 les separaba 215.000 votos.

Es cierto que ha subido el voto de izquierdas en Cataluña y País Vasco hacia partidos de izquierda nacionalistas y eso hace que ahora el voto de izquierdas total supere en 785.000 al de derechas, cuando en el 2016 era de 520.000 votos.

La sociedad española no se mueve casi de ideología. Se mueve entre partidos afines. Ha dejado de votar a Podemos para votar al PSOE, o en el caso de la derecha se ha troceado para buscar ese tacticismo que dará su fruto o no dentro de cuatro años, cuando vuelvan a quedar dos partidos políticos.

Algo similar le sucede a Podemos que perdiendo en realidad un millón de votos parece que ha perdido dos millones por el troceamiento de sus opciones del mismo cariz ideológico y volver algunas de ellas a su matriz territorial. Como es ilógico observar cómo más de 2,6 millones de votos no sirvieron para nada por no haber obtenido representación suficiente en las provincias al quedarse en los restos.

O la izquierda se toma de otra manera su particular manera de encarar el trabajo político con la sociedad española, trabajadora y con problemas económicos serios, sobre todo si se le compara con las realidades sociales y económicas del resto de vecinos europeos, o no estará haciendo lo que le corresponde con arreglo a su ideología.

29.4.19

Embajadores de gala, para recibirse y presentarse

En la España moderna y actual todavía se dan estos anacronismos curiosos. Es el Ministerio de Asuntos Exteriores, junto a la Plaza Mayor de Madrid, que cuando llega un nuevo embajador a nuestro país hay que hacer el teatro protocolario de llevarlo en coches de caballos profundamente engalanados para la presentación de embajadores. 

No lo entiende bien ni el caballo…, y el cochero sí, pues además de ser su trabajo, va en el sueldo. Es la España que mantiene los siglos pasados, por el qué dirán. No somos el único país europeo.

Celtiberia con escalera portátil

En la España disfrazada de Celtiberia caben los colores potentes, los llamativos, los estridentes. Incluso esos colores que llamando la atención, sirven para venderse. Estos rojos y gualdas son de Madrid, pero podrían ser de cualquier otra ciudad. Todos juntos casi impresionan. Aunque lo hermoso de esa Celtiberia es ver la escalera, preparada para subir a lo alto en búsqueda de poder descolgar. Estos puestos… sin escalera… son menos Celtiberia.

Rastros mixtos. Celtiberia pura y dura

Los rastros son esos lugares del siglo pasado muy pasado, que siguen encantándonos pues para eso están creados. No son simples lugares de compra y venta. Son encantadores lugares para pasear en el tiempo. Los hay mixtos donde se venden ropas y comidas, objetos de viejo y objetos de nuevo, flores o discos. Y los hay puros y duros donde se mantiene la temática de siempre y no quieren cambiar por nada del mundo. Es la puro Celtiberia más sencilla de observar.


El señor del bigotito se me apareció ayer otra vez

Un día hace ya unos años apareció por mi vida enfrente de mi mesa de político, un señor bajito y con bigote que decía ser un nuevo representante del PP dialogante que deseaba plantear a los vecinos nuevas ideas y necesidades. Era inconstante y raro, no era crudo ni duro para su mucha edad y su pasado extremista conservador. El tiempo le había doblado. Hablamos constructivamente y nos fuimos viendo en reuniones técnicas, donde nunca coincidíamos de ideas, pero nos respetábamos ambos.

Ayer y yo ya me lo imaginaba, lo vi de apoderado de VOX en una mesa de votaciones. No me saludó creo que por temor a las preguntas. Seguía igual de pequeño, igual de bigotudo histórico, igual de joven para sus 70 años bien cumplidos. Debía estar contento por cambiar el azul cían por el verde pistacho.

Yo no entré en política hasta los casi 50, y nunca dejaré de estar entre la nada y el donde estoy ahora. Nunca me cambiaré de orilla o de barco, si acaso me bajaré a tierra. Por eso no entiendo a los que cambian de barca en cuanto ven aire en contra o alguna ola de miedo. Esos no sirven para la vida en la calle. Si algo falla o fracasa, todos los que pertenecemos a ese algo somos responsables. Todos en diferente medida, pero todos. Así que huir no está bien, excepto que te obliguen a huir o te empujen al vacío.

Estoy seguro que me lo volveré a encontrar y volveremos a sonreír hablando del futuro. Yo me entiendo con casi todos, aunque no comparta y venda mis ideas con casi ninguno.

¿Qué está haciendo mal la izquierda en España?

El votante ayer votó moderación aunque se me pueda indicar lo contrario al ver los casi tres millones de votos de VOX. Es cierto y es un número tremendo, pues son votos de extrema derecha, pero voy a intentar explicarme. 

Cuando la derecha más derecha se tienen que presentar para ser elegida entre un VOX nuevo y un PP viejo, anciano, cansino, incapaz y con miedos, el votante opta por lo novedoso en un gran número. Si además observa la debacle y la huida de personas que no hacía nada eran los que dirigían al PP, les ha entrado esa sensación de barco hundido y cambian de lancha.

El resto de votantes de derechas optaron por un Ciudadanos que es complicado de entender y clasificar pero no es de un radicalismo potente y por eso ha subido y un PSOE claramente moderado que es quien se ha llevado el agua a su terreno, sobre todo a costa de un Podemos desnortado y embarullado. El espíritu del 15M se ha hundido.


El voto radial a VOX siendo importante es prestado y a poco que lo sepan hacer bien desde las derechas clásicas, será un voto que volverá al liberalismo lógico.

¿Qué debería hacer la izquierda ahora?
Pues sin duda parar la pelota, mirarse el ombligo y ponerse a edificar pedagogía diferente. Le quedan cuatro años por delante. En España y en Europa.

Entre esos casi tres millones de votos a VOX hay mucho voto de trabajador, de obrero a turnos, de currante que depende del sueldo de un jefe y de su despido en una condiciones indignas. 


Y ha votado a VOX sin saber que estos dirigentes de la derecha de Trump o Bolsonaro, de Thatcher o Perón, defiende procesos económicos y sociales que les perjudican como personas de la clase trabajadora. Pero sé que esto es imposible de convencer con las herramientas actuales.

Hay pues que edificar un discurso distinto, unas ideas y planteamientos sociales diferentes, y explicar con soluciones reales qué es la izquierda y a quien debería defender. Si a la izquierda no la votan los que dependen de un sueldo bajo y unas condiciones laborales muy malas, es que algo está haciendo muy mal esa izquierda.

28.4.19

Hoy toca España y futuro. Mañana hablaremos del Gobierno

Hoy toca España, vamos a ir a votar para decidir qué futuro le queremos dar a nuestra cueva. No es cuestión de elegir a unos políticos o a otros, aunque sea esto lo que vayamos hacer, sino de decidir qué tipo de futuro queremos para nuestro país. Ya han pasado los meses de consignas, de lemas y discursos y ahora nos toca a nosotroxs, y tenemos para elegir un gran y diferente elenco de posibilidades.

Mañana no cabe quejarse de nada, gana quien gane, hayamos posibilitados el gobierno de un color o de otro. Somos los responsables y toca vivir nuestra decisión. Los que somos demócratas y hemos vivido otras opciones sabemos que votar es un lujo. Así que sin duda vamos a ir para poder seguir quejándonos. Mañana hablaremos del futuro.