18.11.19

¿Es mejor esperar o saber que alguien te espera?

Por cierto…, ¿es mejor esperar en el andén, o llegar y saber que alguien te espera? A mí ambas cosas me emocionan.

Pronto volveré a viajar en tren, me relaja, forma parte de la gran aventura de conocer nuevos lugares o nuevos tiempos.

Que una fila de vagones nos acerque a lo más lejano puede parecer incluso un milagro.

¿Nos oponemos a oponernos?

Lo normal, lo incluso fácil es oponerse. Está de moda, es más sencillo pues no obliga a pensar alternativas, y queda de muerte oponerse a todo y explicarlo a todo el mundo. Incluso está de moda oponerse a oponerse.

Nota.: La viñeta es del genial Máximo

Hablemos del Estado. Para qué sirve y sus clases de usos

Nos llevan martilleando la cabeza con que hay que disminuir el tamaño del Estado, como si fuera el Mantra que nos resolvería todos los problemas. Es literalmente mentira pues el Estado siempre tiene un tamaño determinado por los que mandan, que muchas veces no son los que gobiernan. 

Nadie quiere un tamaño del Estado mayor del necesario, nadie desea aumentar el Estado hasta hacerlo insoportable o inasumible por su coste. Lo que diferencia a las ideologías no es el tamaño del Estado, sino para qué se utiliza el Estado.

Con un Estado pequeño la dictaduras no pueden meter miedo, o al menos no pueden meter tanto ni pueden controlar todo, ni tampoco pueden ayudar a “sus amigos” ni intervenir en políticas exteriores. Los Estados dictatoriales, militares o no democráticos tienen un tamaño superior a los Estados democráticos, aunque nos intenten decir lo contrario. 

La pregunta es: ¿Para qué utilizan los que mandan al Estado que los mantiene en el mando, que no en el Gobierno?

¿Quienes forman parte de cada forma de Estado? 

Con el mismo tamaño de Estado podemos tener más médicos o más jueces, más policías de barrio o más militares, más maestros o más inspectores. Y no es lo mismo lo uno que lo otro.

Necesitamos seguridad, sanidad, educación y justicia como poco. Y es entonces, cuando decimos esto, cuando se nos replica que con un sistema como el actual, es decir como el democrático, se utilizan muy mal por su tamaño desmesurado los recursos. Otra mentira. 

Yo conozco a muchos más políticos que trabajan gratis que a políticos que cobran por trabajar. ¿Hemos comparado a España y el tamaño de su Estado con el de Suiza, con Suecia o Alemania? Conozco a más funcionarios de alto grado y con puesto de trabajo de por vida que no están a su nivel de exigencia, que a asesores de políticos que cobran sin hacer su trabajo. Y me estoy refiriendo a cualquier partido político.

Ya sé que esto suena a mentira, a falso, a querer decir como poco… tonterías. Lo que pasa es que siendo político de los de “gratis” he pasado más de una década entre todos ellos, repito de casi todos los partidos. ¿Sabemos cuántos voluntarios de todo tipo están trabajando gratis en España?

Con el tamaño del Estado se puede mantener un Estado del Bienestar (lo que algunos llaman “buenísmo de tontos e incapaces” para jorobar) y ayudar a las personas más necesitadas… o al contrario tener un Estado que ayuda al mercado con el otro Mantra de que el Mercado es capaz de nivelar las necesidades sociales y que al final representa un beneficio para todos. Son las dos clásicas ideas económicas desde tiempos inmemoriales. Ninguna es perfecta ni se puede explicar en pocas líneas.

Es verdad que el Mercado sirve para bastantes cosas, no lo voy a negar. En la misma medida en que tampoco niego que un Mercado sin control es una catástrofe porque solo busca su beneficio privado y personal, aunque se diga que en ese beneficio privado es donde está el beneficio comunal. Las dudas están en la propia realidad de lo que sucede si no se controlan sus abusos. Viene una crisis que en el mejor de los casos tumba a los pobres y trabajadores y encumbra a los ricos hacia “más ricos”. Y digo en el mejor de los casos, porque el otro es que viene la violencia y lo saben perfectamente los controladores de los Mercados.

La cuerda se puede estirar hasta un límite y los que adoran los Mercados además de saberlo lo controlan muy bien. Si el Mercado fuera una maravilla… ¿Por qué se ofuscan en saber estirar hasta una medida que ellos quieren marcar, pero sin pasarse? ¿No es maravilloso el mercado y todo es capaz de resolverlo por sí mismo?

El Mercado no es maravilloso ni incluso para los que defienden el Mercado. Si no tuviera controles, solo unos pocos serían los dueños de todo. Muchos menos de los que hoy son dueños de ese todo que en realidad no sabemos cuanto es. El Mercado sin regular también destroza a los que creen en el Mercado sin regular pero que no tienen un tamaño grande para defenderse ante ese utópico Mercado sin regular.

En España con un Mercado Global totalmente libre seríamos más África todavía, más pobres, porque la producción y el comercio globalizado nos atacaría todavía más. Por eso los Tratados de Libre Comercio son buenos para los liberales grandes y muy malos para los que se creen liberales pero son pequeños. En España con un Tratado de Libre Comercio mal negociado no se podría vender nuestros productos y además estaríamos atados a reclamaciones sin mesura con leyes impuestas por los propios Mercados. 

¿Se podría defender así el aceite, el cereal, el vino? Lo real es que sin tratados también se hace lo mismo, pero a escondidas para la sociedad. ¿Quien es el dueño real de nuestra economía en España? ¿Seguro que son españoles? ¿El turismo en España es de España? ¿Y las cervezas? ¿Y algunos bancos que cotizan en Bolsa de quien son realmente? ¿Y nuestro mercado inmobiliario?

Más barato, más cómodo. El gas de 1964 en un anuncio

Cuantos más gas utiliza, más ahorra. Un buen lema publicitario engañoso que servía en 1964 para publicitar el GAS ciudad como la competencia al hasta ese momento triunfante GAS butano. Se destacaba sobre todo la limpieza, la comodidad de uso, la economía, pero curiosamente no se hablaba de la seguridad que también era un valor real en comparación al butano pues no había que manipular bombonas. 

Vacaciones para todos, en Alhama de Aragón

Este anuncio es del año 1964, un clásico histórico de la prensa del norte de España, anunciando el Hotel Balneario Termas Pallarés, en Alhama de Aragón. Hoy se sigue publicitando con las mismas especificaciones pues hay servicios que no cambian y además siguen siendo utilizados para la relajación o para la salud. Los precios si que han cambiado pues los 55 años no han pasado de vacío, pero los servicios a su vez también se han actualizado.

Si no queremos la paz, es que queremos la guerra

La historia se escribe casi siempre con renglones torcidos que no tienen nada que ver los unos con la realidad que después se tiene que ir escribiendo. La Guerra Civil de España dicen mucho que se inició en el año 1933 con los Sucesos de Casas Viejas donde murieron 28 personas (24 civiles y 4 policías) todas ellas de forma criminal y sin sentido, pero donde sobre todo participó el silencio, la mentira y el tacticismo de algún general militar que en el juicio quiso callarse para alimentar los odios contra las izquierdas republicanas.

Cuando en el año 1936 los militares se levantaron, incluido el mismo general que presuntamente no había dicho toda la verdad en el juicio de Casas Viejas, tras unos años de alimentar un caldo de cultivo propicio a demostrar que unos eran incapaces de resolver y otros muy capaces de resolver pero utilizando la violencia indiscriminada.

Ahora en 2019 estamos en una posición similar con todos los respetos. Una parte de España odia a los catalanes sin añadirles razones de ningún tipo y el crecimiento de la derecha extrema es ya una constante que irá en aumento si no se resuelve de una determinada manera los problemas ficticios de España. Y digo ficticios sabiendo bien lo que digo.

Las fronteras siempre son ficticias. Alimentar los problemas por ser de diferente opinión siempre es un error. Lo que hay que hacer es resolver los problemas, no aumentarlos hasta que haya que resolverlos por la fuerza. Pero como no nos gusta leer libros queremos utilizar siempre los bemoles y la mirada con bilis. Por eso la figura del “Relator” o equipo de mediadores de fuera de Cataluña y España es tan importante.

No es que gente “de fuera” nos tengan que decir lo que tenemos que hacer con nuestros problemas (que tal vez, si no somos capaces de resolver, tampoco es mala idea) sino que nos ayuden a verlos, entenderlos, a comprenderlo y resolverlos con la ayuda de gente que solo utilice la cabeza y no el estómago. 

Las decisiones las tenemos que seguir tomando nosotros, desde España. Pero al menos con la responsabilidad de que si no queremos la paz, es simplemente porque queremos la guerra. No hay términos medios.