28.3.20

Viniendo de Cerca 01 - Prólogo

En estas semanas de auténtica Guerra Mundial aunque todavía no lo quieran admitir algunos así, nos surgen a todos multitud de dudas. ¿Es ético escribir sobre Arte o sobre Humor? ¿Debemos intentar sólo plantear opciones o reflexiones profundas ante los problemas? 

¿No estaremos cayendo en un negativismo social del que nos va a costar levantarnos en acción coordinada para salir de todo esto?

Pero es cierto que cuesta plantearse temas banales, fáciles, pues lo que nos pide a todos ese pensamiento responsable, es ponernos en modo serio e incluso defensivo.

Si esto dura dos meses como todo parece indicarnos, si esto afecta a todo el mundo a la vez como ya es seguro, si tras esto viene una profunda crisis económica, tendremos una profunda crisis de Sistema, de Siglo, de Valores. 

Será inevitable, lo que no quiere decir que todos los cambios los veamos a la vez, o incluso que algunos de ellos no los notemos mucho, o incluso que por edad algunos de nosotros ya no los veamos.

La Peste, la Pandemia del Coronavirus, la Europa idiota o la globalización mal entendida nos llevará sin duda a una situación distinta. Tal vez hablar de ella en clave de futuro sea una de las pocas cosas que me quedan, pues todo ese futuro será el comienzo de una nueva Era de la que posiblemente casi ninguno de nosotros por edad, veremos su desarrollo profundo. 

Las explosiones siempre son rápidas, pero apagar los fuegos y reconstruir un nuevo edificio… eso siempre es muy lento.

26.3.20

Consejos de la Policía, para Personas Mayores

Mucho cuidado con los que amparándose en esta situación de Estado de Alarma, quieren aprovecharse de nuestros mayores, las personas más débiles del sistema social. La Policía Nacional nos ofrece unos consejos básicos.

¿Qué podemos hacer si nuestro familiar está ingresado?



Nota.: Las imágenes son de la Fundación Matia

Desigualdad en la Educación. Componente familiar

Desgraciadamente en un caso como el actual de cierre de todos los colegios en España por el COVID 19, vemos que las desigualdades en Educación son enormes según el tipo de familia, al no saber poner en valor social la importancia de la educación en las posibilidades de ser más libres y personas con más opciones de futuro en crecimiento e igualdad.

No todos los niños son iguales ante la educación, aunque los colegios y la educación pública y concertada lo intente. Simplemente porque el componente familiar, es decir, el económico y cultural de cada familia, afecta y mucho en los resultados académicos, más en tiempos en los que en cada familia hay que complementar o incluso como ahora realizar la labro de los colegios.

No en todas las familias hay ordenador aunque haya teléfonos de alta gama. No en todos los hogares hay una biblioteca básica aunque seamos capaces de gastarnos las economía en bares y restaurantes. No en todas las familias hay una educación y formación de base que sea capaz de resolver dudas y problemas, de saber poner en valor la educación, de ayudar a los hijos en su marcha educativa.

También los adultos tenemos que seguir formándonos y en eso las televisiones públicas tienen que hacer un nuevo trabajo inmenso. 

Toda la sociedad debe poner en valor la educación como la mejor manera de salir del empobrecimiento alentado por los que siguen deseando que existan muchos pobres para que salga más barato tener beneficios. 

Y además asumir que para que un país salga más fortalecido necesita habitantes más formados, más hábiles en ser excelentes en sus tareas. 

Consejos para soportar mejor la convivencia

En estos días en los que todo parece haber cambiado para meternos más si cabe en el hogar, en la coraza, debemos cuidar las relaciones de pareja para que cuando salgamos de la anormalidad del confinamiento por el Coronavirus todo haya sido un mal sueño sin efectos perdurables. 

Y entre las cosas que debemos cuidar es sin ninguna dudad la relación familiar y la de pareja que en estas semanas será de mucho más tiempo y tal vez excesivamente comprimido.

Nos vamos a conocer todavía más, no tenemos otra mirada que la suya, otra forma de relación en todos sus aspectos, y la convivencia excesiva puede crear fricciones. Algo que sería lógico y que debemos saber gestionar bien. 

Debemos admitir que esto es pasajero y que en breve volveremos a la normalidad de tener cada uno de nosotros nuestros propio tiempo y espacio, en esa mezcla casi perfecta de tiempo de hogar y familia y tiempo fuera de ella.

Estas semanas son complicadas al no tener ninguno de los dos miembros de la pareja espacio ni tiempo vacío y solo, para descargar la tensión. Estamos ambos atrapados entre uno y otro, y eso hay que resolverlo. Aunque sin duda en pisos pequeños sea tremendamente complejo. Pero todo es posible.

Mucha paciencia, menos ansiedad, buscar armonías simples, intentar no descuidar la estabilidad emocional, ser positivos y olvidarnos de los problemas anteriores, de los que ya venían antes de caer en el aislamiento obligado.

Sin duda hay que seguir manteniendo la misma red de amistades que antes, y tener contactos necesarios y personales con ellos. Si no son de voz no se tiene que enterar nadie de lo que dices u opinas. Ni tu pareja, que siempre debe permanecer ajena a tu teléfono. Hay que desahogarse y además de ser muy positivo tiene que ser muy seguro.

Hay que trabajar más en el hogar, hay que hacer todo a medias, repartido y a ser posible a la vez. O no. Depende de la armonía en el trabajo en conjunto. Los niños requieren mucha atención. Cada miembro de la pareja sabe realizar un tipo de trabajo distinto, le gusta hacer un trabajo diferente en el hogar. Repartimos equitativamente estas tareas.

Haz deporte en casa, juega con actividades diversas, escucha a todos qué proponen para “mañana” y hazlo. Leer, jugar, mirar películas o series, compartir impresiones y… no veáis excesivas noticias de la enfermedad.

Todos necesitamos nuestros momentos, minutos, horas a lo mejor, de privacidad, y eso hay que pactarlo, hablarlo, repartirlo. Al menos una hora al día es necesario que sea “nuestro tiempo” y nuestros espacios personales, a solas, relajado para no tener que dar cuenta a nadie de lo que nos de la real gana hacer.
Y sin ninguna duda también necesitamos tener intimidad, buscar el cariño, el sexo, el cuerpo, el ser tocados y tocar, el ser románticos y disfrutar el uno del otro, la una del otro o viceversa. 

Hacer el amor, hacer sexo, rompernos mientras salimos de la rutina o simplemente ser suaves y mirarnos con cariño. Recuperar el amor si se ha perdido un poco, o recuperar el tacto si se ha ido dejando de lado.

25.3.20

¿Para qué sirve la felicidad? ¿Pero existe la felicidad?

Ser feliz es muy complicado, aunque sin duda todos aspiremos a ello, pero ya de entrada sabemos que no es nada sencillo alcanzar ese estado, entre otros motivos porque hay muy diversos grados de felicidad. Y sobre todo hay muy diversos grados de aceptar la felicidad que nos vamos construyendo. Lo que para unos es más que suficiente para otros es maravilloso y para otros muy muy poco. No hay método para medir de forma eficaz la felicidad, ni la que tenemos ni la que necesitamos.

Diríamos que si estamos contentos tenemos la suficiente y al revés. pero no es un método científico ni tiene varemos intercambiables. Ante la misma realidad cada uno la asumimos de muy diferentes maneras.

Incluso las diferentes sociedades tienen distintas maneras de entender la felicidad, que no es igual ni por lo mismo según sociedades, según edades, según incluso segmentos económico o culturales. La felicidad es estar a gusto con uno mismo, con lo que consigue cada día, con lo que le rodea, con lo que hace, con sentirse vivo.

En nuestra forma de entender la vida ser feliz es saber vivir bien el presente. Algo que para otras culturas no tiene nada que ver con la felicidad. Posiblemente nadie tengamos toda la razón, sobre todo al entender qué es el presente, el instante en el que nos toca siempre vivir. Nunca vivimos ni el pasado ni el futuro, siempre vivimos el presente, luego no hay donde elegir.

Por otra parte es fundamental una autoestima suficiente, creer en nosotros, saber de nuestras capacidad y saber también auto complacernos. Cada día es un regalo, en su totalidad y en cada una de sus partes. Pero en cambio lo aprovechamos muy poco, algunos trozos y muchas veces por casualidad. ¿Eres amigo de tí mismo?

Hay que abrirse, no totalmente pero hay que saber mirar, observar y absorber, sociabilizar y tener empatía, quererse y querer. Hablar, emocionarte, reír, llorar y sentir que vives. 

Ser optimista pues es lo único que sirve de algo incluso aun cuando tu información sea tan abundante y clara que te esté explicando lo peor. Aun así hay que ser optimista pues es lo único que sirve para cambiar lo malo o incluso lo regular.

Cada día es un “invento”, un lienzo en blanco dispuesto a ser escrito y gastado. Depende de nosotros, de nuestras ganas o desganas, de nuestra actitud ante nuestra propia vida, pues esa es otra premisa clara. 

Solo podemos vivir nuestra vida, la de los demás no podemos vivirla ni para bien ni para mal. No es egoísmo, es realidad. Nada es perfecto, pero algo sí es claro, nuestra vida es nuestra y nadie nos la puede vivir, así que la de los demás tampoco la podemos vivir nosotros.

¿Para qué estás aquí? o mejor dicho: ¿Para qué quieres estar aquí? Si te sabes responder a esto ya es un gran logro, en serio, sabes que algo importante tienes que hacer con tu vida, lo cual no es poso. Si no sabes avanzar, inténtalo otra vez, pero al menos saber que debes dirigirte hacia una meta ya diseñada.

Y si algo sale mal, que sin duda así será muchas veces al cabo de cada mes, incluso de cada semana, no te preocupes. Levántate, retira el polvo de tu piel con la mano, sacúdete las malas ideas y ponte de pie con una sonrisa. Hay que seguir avanzando. A eso se le llama resiliencia y es la única manera que tenemos de aprender de las caídas, de los errores, del polvo del camino. 


Podrían, deberían salir los niños de casa ante el confinamiento?

Se nos está advirtiendo por parte de psicólogos sociales de lo peligroso que resulta dejar a los niños tantos días en casa sin salir a la calle, aunque simplemente sea para relacionarse ligeramente con su entorno. Parecen tener más derechos de calle los animales domésticos que los niños. Se nos olvida que no es lo mismo 10 días que 60 días. Hay que conjugar el derecho y el deber de cuidar la salud con el derecho a pensar que tras esto volverá a existir un futuro y que ante él tenemos que estar preparados y no heridos psicológicamente por miedos o llenos de vacíos que debemos vigilar y cuidar.

¿Existen sistemas para que los niños puedan salir a la calle sin poner excesivamente en peligro su salud?

Sin duda sí existen. Uno muy sencillo sería permitir salir a un familiar con los niños a la calle durante una hora marcada de antemano, y en esa hora… que no pudieran salir a la calle el resto de personas y edades. Por ejemplo salir a la calle de 10 a 11 horas los niños con un adulto. El resto de adultos se quedan en su casa durante esa hora y punto, para evitar contagiarse.

Otra forma sería como se hace en Corea del Sur permitir ciertos desplazamientos con arreglo a la terminación del DNI. Los terminados en 0 ó 1 podrían salir los lunes por la mañana, y así respectivamente.

Todo ello se puede complementar con un auto permiso como se está haciendo en algunas zonas de Italia, donde la persona escribe sus datos, su hora de salida y llegada, desde donde a donde se va a mover dentro de un espacio de pocos metros. Este auto justificante lo pueden pedir las autoridades y de no estar en regla la multa dura y alta es inevitable.

Estas normas son complejas de que sirvan si no van acompañadas de Reglamentos municipales, o en el caso del Gobierno de la nación desde el cambio del Estado de Alarma a un Estado de Excepción. Posiblemente todas las multas actuales si son recurridas, serán anuladas por los juzgados a poco que los abogados aprendan a defenderlas, que ya sin duda han aprendido. 


Por eso hay que tener cuidado en saltarse las normas actuales, pues podrían tener que cambiar el Estado de Alarma que no modifica los derechos constitucionales de las personas, lo cual no es beneficioso para la sociedad.