2.9.24

¿Por qué crece en Europa la extrema derecha?


El crecimiento sostenido en el tiempo de la ultra derecha en casi toda Europa no nos está pillando desprevenidos. Ahora le toca a Alemania, curiosamente empieza por la zona del Este alemán, con un crecimiento importante en las zonas más pobres.

Pero es un crecimiento democrático, aunque ellos mismos en sus ideales no crean en esta herramienta imprescindible para conservar las libertades.

Y se produce por elección de los ciudadanos, que muchas veces no saben qué están eligiendo pues se saben disfrazar los extremistas de "solucionadores", y en otras los eligen sin haber leído suficientes libros de historia.

Pero seamos sinceros, esto no sucede por casualidad, ni por haber mostrados estos nuevos partidos políticos unas ideas claras de futuro y de soluciones a los problemas. 

Se produce por el hartazgo de una parte creciente de la sociedad hacia la política y los partidos políticos existentes, incapaces de explicar los problemas y de plantear soluciones que funcionen.

Los responsables de estos crecimientos son los mismos que los critican con fuerza sin conseguir los objetivos de destapar sus peligrosos proyectos.

Si analizamos las declaraciones de todos los partidos políticos asentados en España, veremos que la inmensa cantidad de sus minutos… son dedicados a insultar a "los otros", o a decir que "los otros" son peores y nos engañan.

No existen tiempos suficientes (por parte de ninguno, sea Gobierno u Oposición) dedicados a trabajar por las diferentes soluciones, a explicarnos qué están haciendo sin meter coletillas de auto defensa o mentiras a medias, o verdades disfrazadas.

Cuando los políticos piensan que la sociedad es idiota, lo que sucede es que esa misma sociedad lo percibe y los manda al rincón de los torpes. Aunque eso suponga asumir el riesgo de poner a gobernar ideas peligrosas.


1.9.24

¿Sabemos mentir, nos enseñan a mentir?


No nos enseñan a mentir. Creo que no enseñan a mentir como norma en las Universidades, si acaso en Derecho, pero ni de eso estoy seguro. ¿Por qué pienso que en Derecho sí enseñan a mentir?

Hay muchas clases de mentiras, muchas intensidades y maneras. Las personas, yo creo, no quieren aprender a mentir… o bien por ser pecado para algunas religiones o por tener miedo a que se les descubra en su mentira. O lo que es peor, por no saberle encontrar beneficios al mentir, y sin causar perjuicios a nadie. 

Aunque parezca imposible, lo habitual es que una mentira bien elegida no produzca daños a nadie, y para eso sí es necesario saber mentir, haber aprendido a mentir bien y con sentido.

También hay personas incapaces de mentir pues piensan que es siempre muy malo, algo negativo que nos lleva al desastre social. Creo que estas son las menos en cantidad, con diferencia.

Mentir es necesario, pero más todavía saber mentir sin que se note, y sobre todo saber elegir cuando hay que mentir, sobre qué hay que mentir, qué debe sustituir a la verdad, qué tamaño debe tener la mentira, qué verdades deben acompañar a la mentira para compensar. 

Odio a esas personas que dice que ellos siempre van con la verdad por delante, que son incapaces de mentir y solo aprecian a los que no mienten nunca. No saben poner en valor una buena mentira y eso es deficiente. Mentir sirve para hacer el bien, aunque no siempre se entienda así.

Hay mentiras piadosas, aquellas que se dicen con la intención de evitar herir a alguien o causar un mal menor. Por ejemplo, decir que un regalo es bonito cuando en realidad no lo es. Son mentiras pequeñas y muy necesarias. 

Hay mentiras blancas que siendo similares a las piadosas, intentan no molestar en un momento dado, son pequeñas falsedades que se dicen para evitar situaciones incómodas en donde una verdad haría mucho más daño. Por ejemplo decir: No te vas a morir, pero tienes una enfermedad muy grave.

Luego están las mentiras de verdad, las de peso. Cuando se afirma algo falso de manera activa, sabiendo que mientes con rotundidad. Y en ese paquete están muchas variedades de mentiras. Las que buscan engañar para tener beneficios, las que mienten para fardar o alimentar lo que no se ha realizado, las que buscan cambiar la realidad por ser esta insuficiente o pobre.

Hay unas mentiras que pocas veces contemplamos como mentiras y que son igual de malas si es que son malas. Incluso a veces peores. Serían las ocasiones en que ocultamos información relevante de forma intencionada. Hay que decir la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad. El resto ya no es verdad.

Hay mentiras patológicas cuando mentir se convierte en un patrón de conducta habitual y dificulta las relaciones interpersonales. Son personas mentirosas por gusto.

Hay mentiras que en realidad son afirmaciones falsas directas y fáciles de detectar.

Hay historias falsas que son complejas y detalladas y que requieren una gran capacidad de invención. Estas son muy complicadas de poder ser descubiertas. Son las que utilizan los delincuentes listos para saltarse las leyes.

Curiosamente hay también medias verdades que por eso son a su vez medias mentiras. Afirmaciones que contienen parte de la verdad pero omiten información crucial para dar una imagen distorsionada de la realidad. Quito un poquito de aquí, añado otro poco de mi particular cosecha, añado agua el vino y punto pelota.

Es verdad que existen mentiras para protegernos, para evitar consecuencias negativas, como castigos o pérdidas. Los niños enseguida aprenden este tipo de mentiras para no dar explicaciones.

Como decía antes, muchas mentiras se utilizan para aumentar el propio estatus o para conseguir algo a cambio. Mentirijillas que se pillan enseguida y que bueno, no son pecado, como casi ninguna de todas ellas.

Y hay mentiras tácticas para controlar a los demás o para obtener una ventaja, o para cambiar una desventaja. Si no quieres hacer algo, te inventas una mentira y la sueltas de forma descarada o tímida, para crearte una excusa que a veces no cuela.

31.8.24

Arde qué calle… ¿Me lo podéis concretar?


Julio y agosto sí que traen su resaca y su afán. Existen un post laurentis y after Vaquillas como también un pre Pilar en que la vida parece congelada, y todos son por omisión el viaje de Sánchez a Mauritania y Senegal. Con su buenismo de segundo Zapatero de llevar inversiones a África que son las que siguen llegando al Área Central de Zaragoza pero no a Ayerbe y que desmantelará todavía más la política productiva agrícola, si es que existe, europea. Como España lo hizo en los años 70 con acuerdos preferenciales con la Europa de los Seis, y entonces nadie nos quejábamos, se trata de no importar mano de obra para recoger paraguayos sino de plantarlos en Nuakchot.

Echado el personal con vacaciones únicas o decididas para la conciliación en agosto a las costas o invadir y matar por bañarse cuarenta diarios las especies protegidas de los ibones, las ciudades aragonesas languidecen en su ferragosto de mínimas tropicales.

No contentos con la parálisis –abandono en el caso de Zaragoza- de la programación de la cultura de la base y el menudeo, para mayor gloria de llevar la pasta a la nueva Romareda y los festivales de flores, los ayuntamientos aragoneses incrementan el reverbero de calor con lo que llaman “Plan Asfalto”. Y arde la calle.

En qué calles, se anuncia a bombo y platillo para que el tráfico escaso las evite. Y un año será la mía.

En cambio con las políticas de acogidas de inmigrantes y su distribución silente, origen de la ruptura del Gobierno de Aragón, hay un runrún de fondo. Las redes sociales arden virtualmente, se comentan hasta la saciedad los casos alemanes y británicos de muertes y ataques a blancos y blancas, las palizas y acosos, la violencia de género con denominación de origen… culpándose a los nuevos inmigrantes irregulares, a la falta de integración de los nacidos de segunda generación en los sacrosantos valores de la reivindicada Reconquista, que se amenaza o afirma con recomenzar bloque por bloque (los sitios de Zaragoza y vuelve la Edad Media) para que los pocos abuelos que quedan, cuyos libros cuando mueren se venden a peso a quincalleros, puedan salir con seguridad a tomar la fresca. Cuando posiblemente viven adoptados por los africanos o americanos que han llegado a vivir de alquiler al piso de los que ya se han muerto y no han vendido sus hijos.

La novedad es que este discurso lo porte incluso el Frente Obrero que se declara independiente de izquierdas (o al menos es el origen de ciertos de sus componentes) y que Roberto Vaquero con el aliento o admiración indisimulada de Boadella, Pérez Reverte, César Vidal y con mi propio respeto, se lance a un discurso obrerista pero republicano. A favor y que reinvindica la recuperación de la soberanía a costa de Europa y cierta vuelta a la economía planificada para contener la desespañolización de su propio barrio. Y el polo positivo se junta con el negativo de la derecha derecha y la batería se carga.

En el análisis de fondo de la incidencia de la inmigración estrictamente cultural, negativa, y en más cuestiones tiene razón porque que no se haya hecho política más que redentorista por la izquierda sobre ello es la única post verdad. Ya hay una generación beneficiada por becas, ricos hijos de la misma en la selección española y la Peleteiro se pasó cuatro pueblos porque la integración ya les viene a los millonarios del deporte, que tapan la cuestión de fondo.

También la tiene en mi opinión cuando predica que la izquierda está más pendiente de arrodillarse para conservar el poder y pactar una confederación con el Principado aragonés de Cataluña –a la que nombran desde el govern central como si fuera Estado pero no a Aragón que previó una comisión bilateral que Biel introdujo en el Estatuto de Autonomía-, que en plantearse una política seria de inmigración más allá de aludir al cumplimiento de convenciones internacionales que Alemania va a pasar de cumplir o vamos a un nuevo fascismo aupado por el voto obrero que ya no vota izquierda –porque vota Trump, dado que la sempiterna Clinton vive en su humilde morada, rodeada de intelectuales y servicio-.

Desde luego, es porque a los nacidos de la inmigración no los considera españoles sino administrativamente como pasaba con los hijos de los murcianos catalanes en los 80 y aún hoy. Y eso se llama como mínimo clasismo, pero apela a los hechos de que teniendo la oportunidad de asumir la cultura y tradiciones españolas no lo han hecho –eludiendo que ello sucede con los falashas o los sefardíes incluso en el Estado de Israel y da lugar a posiciones supremacistas del Likud-.

Aunque apunta cuestiones innegables. Como sucede con la educación pública, la izquierda roja postural de funcionarios y especialmente funcionarias, no padece los problemas que presuntamente reivindica. Ya en los años 90, Vaquero y Arturo, en mi propia cuadrilla en el que el ochenta por ciento estábamos en paro y todos queríamos ser funcionarios, una trabajadora de lo social intentaba y lo consiguió que su hija no fuera al colegio público que le correspondía como residencia, el de Tenerías, y se movió para que lo hiciera al público chic de la plaza de los Sitios. Y os estoy diciendo que eso era en 1993.

También conocías otros rojos críticos contra Felipe, más a su izquierda, que solicitaban a alcaldes socialistas un certificado para su madre que expusiera, comprometiendo la firma del presunto corrupto, que había estado limpiando el Ayuntamiento de su pueblo en los años 60 para completar cinco años de cotización y cobrar el SOVI. Abriendo precedentes por discriminación positiva de casta.

Y luego nos quejamos de Sánchez. Como dice Boadella, en España se admira al que cambia de palabra, al truhán y al fulero que lo haga con cuajo, con torería y valor. Nos va la picaresca y el embuste porque formamos parte y por eso sale aún con el 80% de su PSOE maldiciéndole por la amnistía como excepción del que diez minutos más trde es el adalid de la igualdad.

Todos hemos visto cómo rojos de manual han ejercido como bancarios o ingenieros y se han prejubilado sin ningún titubeo o han llegado a su máximo de jubilación siendo auxiliares administrativos por un paso por la política de cuatro años.

Y ninguno de los componentes del revolucionario Bildu está en contra del cupo vasco cuando hace la declaración de la renta ni cede ya impuesto revolucionario alguno para sostener ETA militarrá ni al partido de sus privilegios de luxe.

Y después estamos todos los demás.

Pero le honra a Roberto Vaquero afirmar que la crítica hasta el derrumbe mediática a Pablo Iglesias por irse a vivir a un casoplón –tras afirmar que volverá por defección y falta de liderazgo de Yolanda, como yo también lo pienso- no se ha hecho extensible a Errejón u otros de los de Sumar porque son buenos para el sistema cuando frecuentan determinados restaurantes de élite de Madrid disfrazados con jerséis de 25 euros. Allí es donde pone muy bien el dedo en la llaga, como también en describir las consecuencias de ser minoría de españoles en una comunidad de propietarios en la que quién obliga a limpiar el patio en el turno a quien fuera y la falta de integración real cultural de la inmigración. Seguramente porque la ilusión por matricularse en la UNED de los españoles que no hayan podido estudiar a su tiempo también ha decaído.

En Zaragoza las primeras manzanas del Actur de protección oficial de la avenida Picasso no es que sean un gueto, es que son una mezcla de guetos de Nueva York.

El otro día me fui por allí con la bici y era evidente que los inmigrantes irregulares asentados a mallazos recibían provocaciones del resto de pobladores que son españoles o no de todos los pelajes. Se afirma por las mujeres gitanas jóvenes de la nueva generación que ya no quieren hacer la ceremonia del pañuelo y prefieren bailar reggaetón que rumba y otros novios porque Rosalía también tuvo de pareja a un latino. Como por otra parte cualquiera de los críos y crías payos que se ven por la noche han asumido el poligonerismo asilvestrado, copiando a los jóvenes ingleses de Magaluf, de balcón en balcón como Tarzán…

Pero no sé si se puede pasar a la otra pantalla, la kale borroka de defensa de lo blanco.

Porque hay palizas y xenofobia limitadas a los fines de semana como consecuencia del alcohol y como toda la vida del señor, violencia intra doméstica con y sin géneros porque hay muy mala gente dentro de sus casas –incluidos los de la apología del incremento de la violencia que se mazan y se frustran- pero, objetivamente, hoy en Zaragoza, una persona cualquiera, incluyendo las mujeres a las que pretenden proteger las posturales con mejores trabajos, puede ir a trabajar a Mercazaragoza por la noche paseando y no les está pasando nada.

Es posible que Madrid o Barcelona por la noche sean la vanguardia de otra realidad, y que la violencia sea ejercida por inmigrantes señalados de determinados orígenes, por ejemplo nunca chinos que llegan a servir. Pero no es lo que me dicen ni lo que yo veo en mi pequeña Leganés.

Sí que vislumbro hace veinte años a una generación joven de españoles idiotizada por imitar a los latinos y su evidente machismo (en los vídeos, ellas son objetos sexuales de los de las cadenas al cuello) y la objeción de conciencia hipócrita de las generaciones de inmigrantes de origen musulmán que también se plantan en la noche latina a ver chicas sin tanta tela puesta como ellos recetan. Aunque están volviendo al Corán en gran parte para sentirse grupo.

A todos se les viene regalando la condición de nuevos españoles, pero es que nuestros críos no sé si pasarían el examen para serlo y se les da por supuesto. Dudo que sepan ni les importe quiénes fueron Miguel Hernández ni Agustín de Foxá, desconocen en su mayoría qué aconteció en febrero de 1981 como para darles la matraca con las cunetas, en pareja no son mucho más que dos o son siete a la vez con el móvil en la mano, aunque sean unos odontólogos o montadores de molinos eólicos impresionantes.

De momento y hasta que alguien me contradiga con datos no veo que mi calle sea más insegura que lo fue el Barrio la Jota en los 80 con la epidemia de robos para heroína. Pero lo someto a que me conteste alguien de los que rebotan lo de que se está resquebrajando la cultura occidental.

Fácil lo tendrían para atacar: con esa política urbanística industrial desquiciada que hace que la mano de obra femenina y la demás tenga que ir a las 4 y media de la mañana a la parada del autobús de empresa o andando para ahorrarse el plus y sacar para pañales porque los puestos de trabajo se han llevado desde los 80 a Figueruelas, en los 90 a Malpica y hoy a Pla-Za, el polígono de La Muela o los almacenes para empaquetar y poner en palés las cebollas dulces en Fuentes, a 4,50 euros el kilo.

Cómo no afectaría al conjunto de mano de obra femenina, lo es al 70%, que trabaja en las cocinas o sirviendo de los restaurantes del centro que salen a la una y media o las dos y no pueden permitirse o no quieren un taxi, cuando viven en el Barrio la Paz. Y no sienten que con su decisión se estén buscando ninguna violación.

¿Demasiado poco pasa para lo que debería y que se levante España?

29.08 Luis Iribarren

Nota.: La imagen es de la artista Rosa Anía

24.8.24

¿Tenemos la democracia que nos creemos tener?


Según se avanza en el conocimiento por dentro de todo el “engranaje” político, uno observa cómo la democracia se asienta sobre pilares flojos, sobre personas que manipulan a su antojo las ideas y los fundamentos, para poder dominar y no perder el poder.

Los políticos no roban. 
Pero a veces si que engañan y esto es peor.

Esto no lo percibe la gente de la calle, los auténticos protagonistas de la “polis”, los que creen elegir y defienden la democracia como el sistema único. 

Pero la realidad es que quien ostenta el poder, hace todo lo posible para no perderlo, y en ese “todo lo posible” entra también lo casi alegal, la manipulación, el uso bastardo del poder.

Y esto hay que decirlo con calma pero con sinceridad. La gente de la calle está asqueada de la política pero por temas erróneos. 

El ciudadano cree que todos los políticos roban, y esto es sinceramente falso. La inmensa mayoría de las personas (desgraciadamente, por no poder decir que todos) en política son económicamente legales. 

Pero en cambio no lo son en igual proporción a la hora de manipular las normas o en el uso de la verdad como elemento fundamental.

El “casi todo vale” con tal de que sirva para los intereses de la idea particular, es una utilización bastarda que hacen en política muchos más de los que imaginamos. 

Y como lo hace el enemigo, lo tiene que hacer el contrario para defenderse. El clásico "…y tú más".

Los medios de comunicación no son libres, y hay que decirlo con calma y matizando, porque la libertad la pierden en el momento en que no son rentables por si mismos y necesitan la financiación a través de anuncios públicos. 

Todos conocemos gestos de políticos, retirando anuncios de alta inversión cuando el medio de comunicación ha hablado “de más”.

El sistema pues, adolece de miserias que debemos conocer, porque limitan el sistema democrático.

No somos la suma de “un poco de cada uno”, sino la resta de “lo tuyo” menos “ lo mío”, y así es imposible avanzar.

Tenemos MENOS democracia de la que nos creemos. Y la culpa es nuestra por desentendernos.

Lo siento.

23.8.24

¿Te sientes cómodo viviendo en el siglo XXI?


Deberíamos avergonzarnos de vivir en esta tercera década del siglo XXI, aunque efectivamente, a la inmensa mayoría se la sople esto. Pero nada es gratis y las violencias, la inmensa mayoría de las veces, se pagan en diferido.

Me da igual hablar de Gaza o de Ucrania, de Israel o de Rusia. Me daría igual hablar del golpe de estado en Venezuela o de las guerras y el hambre en África.

También me da igual que no nos queramos dar cuenta de que África está en venta y la compran China y cuando puede Rusia.

Nosotros, los que vivimos ahora, somos los responsables de que estemos tan cerca de una guerra mundial. Podemos sonreír y punto, que realmente es lo que estamos haciendo.

Y sí, la respuesta siempre es la misma… ¿pero qué podemos hacer?

Lo cierto es que el silencio es la peor de las respuestas.

En el siglo XXI es casi imposible el genocidio. Podemos matar a 50.000 niños en Gaza, vamos camino de ello, pero no podemos matar el odio ni las ganas de tener más y más hijos para transmitirles ese odio.

Ahora en Ucrania estamos asistiendo a un drama que nadie quiere calcular, o que nadie nos quiere decir. Como Gaza, es todo ello el Mediterráneo, el mismo Mediterráneo (o cercanías) de las pateras llenas de personas que emigran por el hambre y las violencias en sus tierras.

Se dice que entre los militares de Ucrania ya han muertos entre 70.000 y 120.000 jóvenes. Y que las bajas mortales rusas se pueden estar moviendo entre 100.000 y 200.000 jóvenes. En el caso de Ucrania hay que añadir entre 15.000 y 50.000 civiles muertos. Los heridos casi siempre duplican la cifra de muertos.

Estas cifras pueden ser la mitad o el doble. Nunca lo sabremos, pues los engaños y mentiras venden en todas las guerras su mejor cara. 

¿Esto va a salir gratis? 

¿Por qué en España es ahora en este 2024, tan sencillo tener armas entre los delincuentes, incluidas armas de repetición, de guerra?

Por cierto, en España a todos estos problemas, NUNCA he escuchado por parte de nadie que no sea el Gobierno ninguna reflexión e idea sobre todos los temas que nos afectan. Y por parte del Gobierno: silencios, mentirijillas o disimulos. 

En España hemos aprendido mucho de insultar, pero nada de resolver problemas.


22.8.24

La ergofobia, miedo a trabajar. Síntomas y soluciones

Recientemente he descubierto casi sin querer  el término Ergofobia. Es decir, el miedo a todo lo que tiene que ver con el puesto de trabajo. 

Un serio problema en estos tiempos en los que mantener tu puesto de trabajo es complicado y nos cuesta mucho esfuerzo, y no siempre por ti mismo. 

El problema de ansiedad que acompaña a la ergofobia puede sucedernos antes de ir a trabajar, durante las horas de trabajo o después de la jornada laboral.

Acudir al lugar de trabajo se convierte en un miedo a veces irracional, pero no solo sucede en personas que ya tienen un puesto de trabajo en el que no se sienten cómodos, también se da en personas en búsqueda de empleo que hayan pasado en otros trabajos por cualquiera de estas situaciones:


  La posibilidad de ser despedido ante cualquier error que se pueda cometer.

  Autoridad de sus superiores

  Mal ambiente de trabajo

  Hablar en público en una reunión

  Presión para conseguir objetivos

  Falta de motivación.

  Tareas repetitivas, o incoherentes

 

Esta fobia, la ergofobia, nos lleva un problema aún más serio y que es la falta de medios económicos, pues nuestro empleo es muchas veces nuestra única forma de ingresos. Pero también surgen problemas familiares, aislamiento social, ansiedad...

La sintomatología de la ergofobia es muy diversa. Una persona con este miedo podría experimentar cualquiera de estos síntomas:

 Latido acelerado del corazón y aumento de la frecuencia cardíaca sobre todo cuando se acerca el horario laboral.

 Respiración rápida y sensación de ahogo.

 Sudoración excesiva.

 Boca seca.

 Ataques de pánico.

 Malestar estomacal y dolor de cabeza.

 Tensión muscular.

 Sensación de irrealidad.

 Angustia y dificultades para dormir con calidad.

 Pérdida de la concentración en el trabajo.

 Conductas evitativas del trabajo fuera de su horario.


Para superar la ergofobia es conveniente acudir a un especialista quien nos podría recomendar una exposición controlada a este miedo, ofreciéndote herramientas, para afrontar la ansiedad que este problema, la ergofobia, te pueda provocar.

Necesitamos aprender técnicas de relajación y de controlar el estés emocional, no pensar siempre en los posibles errores que se hayan podido cometer con anterioridad, tener una formación laboral lo más amplia posible para ganar seguridad, disfrutar de tus tiempos libres y sin teléfonos que nos tengan conectados, y aprende a pensar en positivo, y olvidarte de los pensamientos de fracaso.


Nosotros somos lo único que tenemos

No nos debe preocupar nada o mucho menos lo que opinan los demás de nosotros. Tenemos margen de maniobra entre "Nada" y "Muy poco". Y en cambio nos tienen que preocupar mucho más lo que opinamos nosotros de nosotros. 

Nosotros somos lo único que tenemos. Y eso no es ser egoísta. 

Ser egoísta depende del uso que hagamos del "YO" y no de creer que somos lo único que realmente tenemos. Debemos querernos más, respetarnos más, valorarnos mucho más. Y eso no es ser egoísta.

Incluso diría que las personas que se quieren o respetan poco o muy poco a sí mismas, pueden ser más egoístas que el resto. 

Y sin duda más peligrosas, pues creen que les rodean y les atacan, cuando son ellas mismas —al no ponerse en valor— las que ven enemigos por todas partes, y sienten la necesidad de tener que defenderse.

Volvamos al principio. Pongámonos en valor nosotros mismos, y de esa manera podremos repartir hacia los demás nuestro positivismo, nuestra capacidad de pensar que sí es posible ver soluciones.

Hay una tendencia curiosa en estos tiempos, en contraposición a lo comentado anteriormente, y que es volver al primitivismo, pero bien entendido. 

¿Y si fuéramos más primitivos, más como nuestros ancestros, a la hora de entender la vida, la relación, la convivencia?

Durante siglos hemos tenido muy claros quien eran nuestros enemigos —los de fuera—, y en quien deberíamos confiar —los de dentro—. 

No desconfiábamos de todos, era imposible pues estaban muy cerca, los teníamos al lado en la silla de la calle, en la tienda del pueblo, en la huerta compartiendo el agua, en el trozo de campo a donde todo el pueblo iba a cagar por sexos. 

En esos tiempos estaba muy claro el odio y la amistad. Ni todos eran buenos ni todos malos. Y cada uno se tenía que defender a base de ponerse en valor. 

Ahora todo se ha ido convirtiendo en pequeños espacios cerrados en vez de en lugares muy abiertos, y nos cuesta detectar a los buenos de los malos, y en ese error no sabemos valorarnos bien. Y para defendernos creemos a veces que lo mejor es pensar que todos son malos. 

Si cada uno de nosotros somos solo un poco mejores a base de serlo con nosotros mismos, podremos repartir mejor esa tranquilidad social que se necesita.