Pretty Woman no acababa como la vemos. Ayer se pasó por 35 vez en TV

Cuando en un país ponen por 35 vez la misma película con 30 años de edad y sigue siendo el espacio televisivo más visto en esa noche, es que algo funciona mal en ese país. Lo vemos como lo queramos ver. Una película donde una prostituta alcanza el éxito a costa de vivir con un hombre del que presuntamente se enamora no es el ejemplo más edificante para que 35 veces después siga siendo el programa más visto en la noche de un miércoles.

A partir de esta consideración pueden entrar en la reflexión todas las que deseemos meter. Desde el tipo de educación implantada en España, a la realidad del producto televisivo actual, pasando por el abuso que supone poner la misma película 35 veces y seguir consumiéndola como alienados. Pronto vendrá la 36 y la 40, pues los éxitos lo avalan. Y sin duda lo complicado que resulta labrarse una vida de calidad a costa de un trabajo honrado y de los de esfuerzo y formación.

España necesita cambiar muchas cosas internas, en estos momentos de debilidad extrema si escuchamos telediarios, programas de debates, periodismo del bueno y del regular, podemos observar en todos los casos una crispación que no anticipa nada bueno. Y además una situación que todos vemos pero que nadie quiere modificar. Bien, es lo que tenemos, y tenemos que convivir o desconvivir dentro de todo esto. 

Lo curioso es que el éxito de esta película marca precisamente el éxito fácil que busca parte de la sociedad actual, olvidándose o desconociendo que ese final que vemos no era el final escrito y planteado. En realidad y hasta que Julia Roberts se aseguró su puesto como actriz principal y exigió cambiar el final, esta era otro que no hubiera logrado en España el éxito de al menos 35 veces pasada en las televisiones con éxito apabullante.

En el primer final, la chica prostituta, dentro del coche del protagonista masculino, es literalmente expulsada del coche y de su vida, y por la ventanilla le tira un fajo de billetes para pagarle los días que ha estado con él. En concreto 3.000 dólares, que así era el título inicial de la película. Ella los recoge y termina en las calles ejerciendo su trabajo habitual.

A veces la realidad la tenemos que disfrazar de final feliz para logra que sea admitida, adorada casi por la sociedad. Pero siempre suele ser mucho más dura de lo que vemos.