Consejo de una médico de urgencias a todos los pacientes


Ayer pasé el día en urgencia
por un cólico muy doloroso de piedras en el riñón. Todo bien al final, pero no vengo a hablar de mi. Sino de la atención recibida, de lo observado. 

La atención personal de las profesionales médicas y de enfermería fue de una excelencia y amabilidad, de un humanismo para agradecer aquí. En mi caso pasé por las manos de dos médicas, y de un total de unas 8 enfermeras por diversos motivos. En total… todo mujeres y jóvenes excepto en un caso de enfermería que sobresalía de la cuarentena. 

La saturación de Urgencia fue creciendo a la largo sobre todo de la tarde, pero con la mayor tranquilidad y sosiego posible fueron cambiando de sitio a los que estábamos en la zona de Hospital de Día, para hacer huecos, para buscar espacios casi imposibles, y sin que los enfermos se dieran casi cuenta. Y mientras tanto y por las largas horas de espera, sabían atender a cualquier petición incluso absurda, de todos los que allí estábamos.

Por la tarde la entrada de pacientes desde ambulancia fue en aumento hasta convertirse en algo casi constante. Y desde el Triaje todo funcionaba como un taller de reparación perfectamente engranado. Todos parecen tener una función asignada y el ambiente parece excelente, de cara al menos a los pacientes.

Faltan profesionales, no es bueno para los pacientes estar tantas horas en un hospital entre más enfermos, pues el riesgo aumenta y complica. Tampoco para los profesionales médicos y para la atención y diagnóstico.

Pero quiero añadir una petición unánime entre los que estamos dentro de un Sistema de Salud hoy herido y claramente desbordado por la falta de previsión e inversión. Va dirigidos a todos los ciudadanos. Me lo hizo llegar ayer la médica que me dió el Alta médica.

Por favor, acudir a los médicos, a las Urgencias, a los hospitales… ANTES. Se está detectando un número de pacientes que acuden a Sanidad más tarde que antes, con peores pronósticos, con peores futuros, con soluciones mucho más complejas y que dejan más secuelas. Sobre todo en ictus, corazón y problemas psicológicos que se convierten en psiquiátricos.