Desconvertir la política actual de su proceso funcionarial de gestores

Me hace gracia porque decir que me da asco es entrar al saco de ellos mismos. Esa violencia verbal y absurda de los políticos en los máximos órganos de poder en España es inasumible y de tontos. No sirven para gestionar este país los que utilizan la violencia para descalificar.

En estos tiempos de crisis serias y profundas en la sociedad, atacar con mas crisis desde las tribunas para hacerle el juego a los que quieren y provocan esas crisis, es de… es de tontos. No hay ninguna norma que obligue a responder con más violencia verbal. Incluso no hay ninguna norma escrita que prohiba no responder o simplemente decir NO.

Los asesores políticos deberían ser más inteligentes y no recurrir a trucos de teatro para alentar a sus militantes políticos, que son siempre muy minoritarios. ¿Para qué están los Jefes de Gabinete de centenares de cargos, si no es para detectar la humanidad que se necesita debajo de sus decisiones?

Estos juegos violentos y tontos de crispación política mueven a favor y en contra solo a unos miles de españoles que reparten el virus de la violencia en redes o medios de comunicación. Pero la inmensa mayoría de españoles simplemente los vemos con preocupación y pena. España nos se merece esto.

Así que si mañana surgiera OTRO partido político ajeno a todos los actuales: serio, tranquilo, técnico y de gente nueva, se auparía con el reconocimiento. 

Un partido político apolítico de la actual situación de crispación pero NUNCA populista ni alejado de la política de base. 

Simplemente capaz de transmitir serenidad, calma y soluciones posibles y creíbles. Entre ellas el sacrificio y la autoestima. 

Una especie de Partido Humanista de Ancianos (con otro nombre pues en política los apellidos influyen mucho) con profesionales ajenos a la Política Alta pero no de la gestión social, empresarial, cultural, profesional que también es política de base social. 

Se necesitan políticos que por edad no quieran tener puestos de trabajo en la política, sino puestos de gestionar en la política.

La intelectualidad pero también la propia sociedad implicada en la sociología básica de las ONG debe ocupar un puesto importante y expulsar a los nulos políticos de la política actual. 

Hay que desconvertir la política actual de un proceso funcionarial de gestores con despacho.

Y hay que señalar que ONGs lo son desde las parroquias de barrio a decenas de Asociaciones repartidas por todo un tejido amplísimo que trabajan muchas veces desde casi el silencio.